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Otorgan reconocimiento a investigador de UDEM


Publicacion:08-04-2018

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Ello por su investigación “Frontera armada: prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII, XVIII y XIX”.

El estudio de la frontera y de las tradiciones militares de Nuevo León y Coahuila entre los siglos XVII y XIX, otorgó el reconocimiento nacional a Luis Alberto García, investigador y catedrático de la Universidad de Monterrey (UDEM).

En un comunicado, la institución privada informó que García obtuvo el primer lugar del XVII Premio Citibanamex “Atanasio G. Saravia” de Historia Regional Mexicana 2016-2017, por su investigación “Frontera armada: prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII, XVIII y XIX”.

García comentó que “había una frontera como los límites de dos culturas, donde chocaban, en este caso, las tradiciones de los indígenas seminómadas, y después nómadas, contra la población hispánica sedentaria”.

Añadió que “lo que pasa es que hay diferentes formas de frontera, no es una frontera política con un límite establecido, que es el Río Bravo, sino que también existe la palabra frontera que en realidad son los límites en donde tenía el Estado control; los límites donde se acaba una forma de vida y empieza otra”.

El profesor universitario comentó que le ha llevado ocho años trabajar en este proyecto, aunque ha realizado investigación sobre el mismo tema desde 13 años atrás, lapso durante el cual escribió la obra “Guerra y frontera”.

Señaló que, “más que el movimiento armado, es la cultura que se desarrolló de autodefensa en una situación de frontera, en donde había conflictos y ataques “.

“Cómo esto generó cierta cultura en la región, cómo también va de la mano la participación política de la organización militar; es el caso de ciertas costumbres y tradiciones que venían de la época medieval “, agrego.

Por ejemplo, citó, “hacer revistas militares los días 25 de julio, que es el día de Santiago Apóstol”. Mencionó que el estudio sobre la frontera abarca no sólo el noreste histórico –que es Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y sur de Texas–, sino que engloba la región, en una investigación de larga duración: el periodo que abarca es muy amplio. “No sólo hablo de una historia militar, sino de cómo ciertas tradiciones militares afectaron la cultura local”, expresó.

Las poblaciones, apuntó, se cohesionaban en una sola comunidad debido a la intervención de enemigos externos y se organizaban en torno a esos ataques indígenas. Relató que en ese entonces ya se llamaban “vecinos”, que era la categoría de ciudadano en el siglo XVIII.

“La población se tenía que armar a su costa, ya había ciertas leyes para la forma de adquirir armas de fuego, pero eso era a cuenta de los habitantes de la región”, explicó.

Comentó que este estilo de vida también influyó en la arquitectura clásica norestense, ya que las haciendas tenían todo cercado, con dos entradas que se podían cerrar para defenderse de un ataque, además de que las casas tenían troneras, que eran para sacar el rifle o el arcabuz.

“La necesidad de tener este tipo de tradiciones desaparece y, después de la segunda mitad del siglo XIX, se estabiliza la región; se desarrolla el comercio, se industrializa, entonces, va desapareciendo”, dijo.



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