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Comparte Clint la fórmula de su éxito


Publicacion:12-02-2018

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El actor, director y productor, quien estrena '15:17 tren a París', narra cómo se inició en la actuación, su encuentro con Sergio Leone.

No es novedad lo difícil que es mantener el éxito en Hollywood, pero Clint Eastwood parece que no se enteró porque siempre supo encontrarlo en cada una de las últimas seis décadas. Con los spaghetti westerns de Sergio Leone hasta Harry el sucio y los Oscar de Los imperdonables y Million Dollar Baby. Ahora estrena 15:17 tren a París y no piensa en el retiro.
“Me siento como en la estación de los sándwiches del hoyo 9 en un campo de golf. En mitad del partido, con la misma ficha. Supongo que tengo mucho por hacer. Es un honor poder seguir trabajando a esta edad y espero seguir aprendiendo algo nuevo todos los días, tanto sobre el cine como con la vida. Uno no para de cambiar y evolucionar. Y si no lo haces, es ahí donde uno empieza a decaer. Pero eso, no es para nada saludable”, explica en entrevista.
El también director y productor, quien abandonó la universidad para dedicarse a la actuación, y quien creció en la época de la Depresión (1930), incursionó en la actuación en la escuela secundaria, pero la obra que realizó con sus compañeros no fue buena, tanto que dijo: “nunca más me pidan que lo haga de nuevo”.
“No lo hice, hasta que a principio de los 50, estaba en el City College de Los Ángeles y empecé a ir a algunas clases de actuación por la noche, sólo porque iba un amigo mío y había mujercitas bastante interesantes en la clase. Y se me ocurrió que podía ser una buena idea echar un vistazo. Era algo muy poco profesional, pero fui.
“Traté de hacer algunas improvisaciones, incluso y un cinematógrafo llamado Irving Glassberg me invitó a trabajar con él por 75 dólares a la semana, que en ese entonces podías comprar algo. Después conseguí un contrato con Universal Studios y estuve por un año y medio hasta que me despidieron.
“Se cansaron del programa, dijeron que les costaba demasiado y no nos estaban aprovechando. Tampoco estaban haciendo nada bueno en aquel entonces. Y así pasé los años 50 con roles poco importantes, algo de televisión en vivo y, de vez en cuando, conseguía un personaje en cine. Pero al final de la década, en el 58 o 59, me tomaron una prueba en CBS en un show llamado Rawhide y conseguí el primer trabajo donde pude vivir de la actuación. Para mí, fue un sueño. Así estuve como seis años hasta que mi representante me preguntó si quería ir a Italia a filmar una película de vaqueros con un remake japonés. Y yo dije que no quería ir”.
Su fama internacional llegó de Italia, con la trilogía de los spaghetti westerns de Sergio Leone, Por un puñado de dólares (1964) y Por unos dólares más (1965). En los 70 estrenó El seductor y luego consolidó el emblemático personaje de Harry El Sucio, lo demás, es historia.
Al hablar de ese viaje a Italia recuerda que él sólo quería tomarse unos días de vacaciones, “y de repente leí el guión como un favor, pensando que iba a ser una porquería. Y me di cuenta que era Yojimbo, porque admiraba la película de Kurosawa, la había visto y me pareció que podía llegar a ser una buena versión de vaqueros, aunque pensé que nadie se iba a animar a hacerla. Ahí fue que decidí filmarla, pero fue algo muy insignificante, costó 200 mil dólares. Nunca antes había estado en Italia ni España, donde también filmé muchísimo. Y después empecé a filmar dos películas por año. Sergio Leone era muy bueno eligiendo la gente, mostrando algo diferente. Y trabajar con un director europeo fue algo muy bueno para mí.
¿Y el clásico de Harry El Sucio?, se le cuestionó. “Fue algo que me gustó desde el momento que me dieron el guión. Mucha gente pensó que era políticamente incorrecto. Era el principio de la era donde todos pensaban que había que ser políticamente correctos y que me estaba suicidando con algo así. Decían que habíamos perdido el sentido del humor, pero la filmamos. Me pareció interesante en ese momento”, comentó y le sorprendió el éxito que tuvo.
“Pensaba que Harry el sucio podía llegar a funcionar como también podía fracasar por completo, pero es algo que siempre pensé con todo lo que hice”.
Ahora, Clint Eastwood estrena la cinta 15:17 tren a París, una historia para la que se decantó por el realismo y la naturalidad de los héroes reales, los estadunidenses Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone que, en agosto de 2015, detuvie­ron a un terrorista y evitaron una posible masacre en el interior del tren de alta velocidad Thalys que iba de Ámsterdam a París.
Clint Eastwood ha declarado que desde que leyó la noticia en los periódicos le pareció fascinante. El actor y director decidió usar a los héroes rea­es, un reto más que ha logrado superar.



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