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Exalumnos comparten su experiencia


Publicacion:04-09-2017

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Y por eso el 茅xito de Moravia. Sigue siendo el lugar de la memoria, el lugar de la identidad, sigue siendo su lugar, su espacio.

Un programa donde se conjuga la experiencia y la innovación educativa inició este tetramestre de verano en la Universidad Regiomontana, a iniciativa de la Dirección de Relaciones Institucionales y el Departamento de Vinculación con Exalumnos.

El objetivo del Programa Enlace Generacional, coordinado por el Departamento de Vinculación con Exalumnos de la U-ERRE, es que exalumnos destacados por su labor, compartan su experiencia con los estudiantes de carreras profesionales a fin de que estos generen un proyecto con la asesoría del egresado-tutor.

En esta ocasión, Federico Fidalgo Sada, emprendedor, director general de la empresa RAC y egresado de la Licenciatura en Informática U-ERRE; así como Héctor Romero Lecanda, gestor cultural por más de 25 años y exalumno de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social, impartieron clase a alumnos de profesional.

Fidalgo Sada dio cátedra sobre planeación estratégica a los alumnos de Tecnología de la Información, mientras que Romero Lecanda impartió clase sobre construcción de la ciudadanía a los estudiantes de Desarrollo Humano Interpersonal, materia a cargo de la maestra Susana Romero Rodríguez.

Encontrar soluciones mediante el análisis

Federico Fidalgo Sada fue el pionero del Programa Enlace Generacional, instaurado por el Departamento de Vinculación con Exalumnos de la Universidad Regiomontana, para establecer comunicación y aprendizaje entre exalumnos y alumnos de la Institución.
Fidalgo Sada expuso antes los alumnos de Tecnologías de la Información un modelo de planeación estratégica para estructurar ideas y encontrar soluciones a situaciones determinadas en el proceso de operación de una empresa.

Dio a conocer un esquema gracias al cual es posible comenzar a alinear todo el compromiso que se tiene durante un año de trabajo en una organización.

“Cuando hay problema de ventas, por ejemplo, se dice que falta promoción, apoyo, estrategia, pero ¿qué hacemos?, ¿cómo lo atacamos? Es necesario un análisis del problema… descomponer sus partes para ver entregas, políticas, cuentas, etcétera… todos los componentes”, explicó.

Después de impartir su clase, el maestro solicitó a los alumnos un proyecto más detallado sobre el tema impartido. Los estudiantes trabajaron en base a temas como estrategias de negocio, situación de los deportes a nivel nacional, manejo de la empresa, desarrollo de software, conducta estudiantil.

Expone su visión para generar ciudadanía

Invitado para impartir clase sobre construcción de ciudadanía, Héctor Romero Lecanda, gestor cultural, comunicólogo y egresado de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación Social a final de los 80, dio a conocer su visión para conectar comunidades a través de la cultura.

Romero Lecanda estuvo compartiendo con los alumnos de Desarrollo Humano Interpersonal, con la maestra Susana Romero como titular.

“Estoy muy contento y por eso le agradezco a mi universidad haberme invitado para primero regresar y poder compartir un poquito a la experiencia y enriquecerme por supuesto de los proyectos de los alumnos”, comentó Romero Lecanda.

“Se me hace muy importante este Programa de Enlace Generacional. El que algunos que ya pasamos por estas aulas tengamos la oportunidad de poder seguir aprendiendo, ahora de los alumnos de otras generaciones, con otra visión”, dijo.

Romero Lecanda, con estudios en Mercadotecnia Cultural y Mercadotecnia de las Artes, expuso sus propuestas para construir ciudadanía a través de la cultura y la convivencia en las comunidades, lo que fue base para proyectos que iniciaron los alumnos asistentes a esta presentación.

“Esta experiencia en este laboratorio que tuve oportunidad de compartir es seguir colaborando y seguir construyendo juntos”, explicó el maestro. “Me da siempre muchísimo gusto convivir con jóvenes que también tienen aspiraciones y tienen ganas de hacer algo por los demás”.

Ciudadanía es un término que a veces no se entiende, agregó, que a veces quizá las personas creen ser ciudadanas por estar registradas en la Oficialía del Registro Civil y ya.

“Podemos construir ciudadanía si trabajamos con el otro, si reconocemos al otro. Partir de la identidad y la cultura para construir ciudadanía. En Tamaulipas se han construido muchos centros culturales… pero te puedo decir que los centros culturales los construyeron los políticos (no todos, pero sí la mayoría) sin tomar en cuenta las comunidades, a la gente que finalmente habitaba ahí”.

Se puede construir un gran centro cultural que tenga todos los teatros, que tenga el museo, que tenga todo, pero luego se convierte en “elefante blanco”, porque no lo construyeron de la mano con la comunidad, porque no los tomaron en cuenta, porque no hicieron un estudio o investigación para saber quiénes están en ese espacio, cuáles son los rasgos comunitarios en donde están construyendo ese espacio. Entonces, el reto es construir de la mano.

Un ejemplo: En Medellín, Colombia, había la necesidad de reubicar el basurero municipal del Barrio de Moravia, y para reubicar a la gente que habitaba ese lugar hubo necesidad de mucho diálogo, meses y meses con los habitantes de la zona.
Finalmente decidieron moverse, más se plantearon qué harían con ese espacio.

“Decidieron entre todos construir un espacio, el Centro Cultural de Moravia, un espacio que hable de ellos, que los haga sentir en casa, que puedan seguir sintiendo que ahí iban a regresar y a encontrarse en ese espacio”.

Y por eso el éxito de Moravia. Sigue siendo el lugar de la memoria, el lugar de la identidad, sigue siendo su lugar, su espacio.

En Tamaulipas, dijo, hubo muchos retos: descubrir cómo trabajar con proyectos a pesar de las múltiples violencias, a pesar de la marginación, en un estado con la problemática como la existente, no se podían hacer actividades por actividades, sino conformar un proyecto cultural…

Dentro de los retos se dio la conformación de colectivos culturales comunitarios de la mano de los jóvenes y, a partir de ahí, la conformación de toda una red de los mismos.

Un caso de la formación de un colectivo cultural comunitario de teatro se dio en Barra del Tordo, una comunidad de pescadores en Aldama,Tamaulipas.

“Y ahí, donde no hay absolutamente nada, se pudo construir mucho”.

El teatro fue la herramienta para que aprendieran los niños a expresarse, a convivir, a compartir, a reconocer al otro, a dialogar y para que aprendieran los papás a convivir y trabajar juntos en un proyecto cultural.

Basados en el diálogo realizado con el maestro Romero Lecanda, los alumnos de Desarrollo Humano Interpersonal iniciaron un proyecto como tarea para aplicar estos conocimientos aprendidos.

Los proyectos realizados se basan en propuestas para recuperar áreas verdes, ofrecer deporte como herramienta de superación, empoderamiento de mujeres, apoyo alimenticio para niños en casa-hogar, entre otros.

 



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