Legal


Ve por los demás en pro de una justicia ecuánime y justa


Publicacion:23-09-2019

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Es egresado de la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México de la Generación 1974, y su carrera ha sido inclinada por la cuestión jurídica

Amante del Estado de Derecho y de ver por los demás en pro de una justicia ecuánime y  justa, es por lo que el sampetrino, Jorge Dewey Castilla,  elige la carrera de las ciencias legales, logrando consagrar una amplia carrera a lo largo de toda su vida.

Activista social comprometido con el bien gubernamental de San Pedro, líder de opinión y empresario ganadero, es Jorge Dewey Castilla, un jurista que se ha hecho así mismo en el mundo legal, siempre tratando de aplicar el derecho de manera preventiva más que reactiva.

Si bien la carrera para el ha implicado el ser abogado postulante, trabajar en su momento para algunos despachos, y después emprender su propia oficina, él, en lo particular, gusta mucho más de prevenir asuntos legales, que trabajar en reacción, por ello también  ofrece el coucheo y el acompañamiento legal a sus clientes.

Aunque en estos momento se dice ser “abogado en retiro”, debido a que asume cada vez menos casos legales, la verdad es que la disciplina y el amor por la carrera la sigue trayendo consigo,  y esto permea en cada acción que emprende, ya sea en el negocio ganadero familiar o bien en sus aspiraciones políticas como en la pasadas elecciones donde buscó ser diputado local por el distrito 18.

Jorge Dewey Castilla es un hombre franco y de empuje, nace en abril 24 de 1953, y pese a sus 66 años de edad, esta firme como un roble, y no deja de luchar por la justicia social, por el derecho y por la ecuanimidad.

Es  egresado de la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México de la Generación 1974,  y su carrera ha sido inclinada  por la cuestión jurídica y la abogacía, desde el asesoramiento y el coucheo, sin dejar el litigio.

Fue el primer abogado de la familia y ya en el núcleo cercano cuenta con un  sobrino  que  está terminando de estudiar leyes en la UDEM.

Por ello el reto para él como jurista fue mucho más firme, aprender bien la profesión y no claudicar   en la vida profesional.

“Ame la carrera, tal vez por el idealismo del estudiante, y es que  es primero la incertidumbre que no sabes cuál es la materia, al final me incliné por la materia Fiscal que es lo que más me llamó la atención, y pues tienes que pasar materia por materia y algunas con mayor gusto que otras y te atoras,  que sólo pasas por necesidad. Yo me incliné por lo fiscal y lo mercantil”,

“Batallé un poco con lo laboral, no me gustó, son gustos y al final de canteas para donde de mueve la inquietud y luego ya con más conciencia te pones a analizar el medio de cada especialidad y te pones una perspectiva de en donde te gustaría estar en ese medio o no. El medio penal es tremendo y difícil, el litigio es un tanto con ciertas características de abogado para poder litigar siendo muy estresante y agotador y no todos estamos preparados para ser un abogado postulante litigante, mis respetos para los que andan en esa especialidad”.

Dicho ello el jurista a cita que  hay materias  mucho  más difíciles “que toreas”, “si te gusta el medio familiar pues a lo mejor caes en temas muy personales como lo es materias de divorcio, diferencias familiares y entonces te acomodas en donde tú crees, a mí me gustó lo mercantil, lo corporativo y lo fiscal”.

Y es que prácticamente es mucho “derecho de gabinete”, el que más le gusta, el  de escritorio: “Es algo que  le  he dado cuenta en muchos que salen y dicen que son abogados corporativos y te ponen a redactar contratos pero pus cada contrato mientras no se cuestiones o no se peleen los tribunales, nunca vas a saber las prevenciones que trataste de hacer, en la vida de los negocios me han tocado abogados nuevos que cuando haces un contrato comercial, mercantil, tratan de ponerte demasiadas clausulas y demasiadas posibilidades para evitar riesgos, que al final se complica y tienes que sacar el contrato del cajón del escritorio, para presentar la demanda te das cuenta que pues es un contrato de difícil interpretación y ejecución”.

“Yo creo que tienes que irte a la esencia de prever los riesgos principales sin tratar de tapar todas las posibilidades de riesgo en un contrato y que realmente sea visto al final por un abogado litigante y que esté pasado por las decisiones de la corte, porque puedes poner cláusulas que ya están superadas legislativamente por una resolución de la corte y entonces el criterio es el que va aplicar al final el amparo.

El amparo se me hace una materia muy interesante pero ya es como la cereza del pastel, los estudiosos e investigadores del derecho son la gente más seria disciplinada y ordenada para el estudio del derecho deberían dedicarse al amparo”

Como hombre de ciencias legales jamás dudó en emprender con ahínco la carrera, por ello ha sido muy astuto, y desde estudiante comenzó a laborar.

“El primer año ya era pasante en un despacho en la Ciudad de México, un despacho de litigio mercantil y litigio civil, que en su época era muy bueno que estaba en San Juan de Letrán, con el licenciado Salvador Rocha Díaz, que al final, en mi época ser un pasante en un despacho era leer el boletín judicial e ir al juzgado a transcribir acuerdos, ahorita el boletín judicial es electrónico y los acuerdos te llegan por la gaceta electrónica, entonces ya no andan, en esa época íbamos a los 34 juzgados civiles y familiares y mercantiles del poder judicial del distrito federal y pues te pasabas ahí desde las once de la mañana hasta las cuatro de la tarde que cerraban viendo acuerdos y hablando con secretarios y viendo expedientes y checando archivos con los de la oficialía de partes, etcétera.

Era una práctica muy de campo que ahorita no sé si se dé, gastando suela porque los pasantes éramos “IBM” “Y veme a traer este acuerdo” “Y veme a traer este expediente”, era la verdad jaja”.

Dicho ello  ya cuando  se veía en  ciertas posibilidades como ponerse a buscar en los libros de la Corte,  que eran libros que tenían en el Despacho en una pequeña biblioteca del Informe de la Corte, era cuestión, de que le iban a delegar más responsabilidades.

“Y ahí me tenías para buscar una tesis o alguna jurisprudencia que resuelva este tema de un juicio de un litigio que traigo, entonces te podías pasar una semana leyendo y buscando esa tesis que el licenciado iba a aplicar en la contestación o en la demanda”.
Ahí se queda hasta  tres  años, bastante tiempo por cierto, y luego se fue a otro despacho que veía inversión extranjera, que veía conversiones, que veía cuestiones de financiamientos, créditos.

Un despacho  de abogados  donde pasa dos años más, viendo cuestiones financieras y bancarias y mineras y de inversión extranjera.

Un despacho con muy buenos clientes donde aprendió a redactar y aprendió a hacer desde un contrato hasta un acta de consejo, entonces estuvo los cinco años de la carrera trabajando  muy activo.

“Siempre he trabajado, en el primer semestre con que pasaras filosofía del derecho ya deberías considerarte afortunado, la verdad es que no me gustaba sin hacer nada,  hasta el quinto u octavo o noveno semestre sabes que materia te va gustar,  por ello yo aprendí un poco de todas, porque además cada caño vas viendo cosas nuevas y buenas, pero una vez que te recibes ya te perfiles hacia alguna materia”.

En este tema el primer trabajo que le  gustaba más lo elige por  lo fiscal, y se  mete de lleno.

“Laboré en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, estuve en la administración fiscal, regional del distrito federal en la cuestión de lo que es el SAT. Y ahí veíamos la materia fiscal en las consultas que es el contribuyente en la cuestión y coordinación de las oficinas federales de hacienda que ya no existen”.

Un área que era muy importante, pues era  la auditoría, entonces también eran épocas en que por ejemplo la programación de auditoria está hecha a base de algoritmos y ahorita la contabilidad es electrónica y las declaraciones y documentación fiscal contable está prácticamente en la nube, y le toca aprender de todo en el sistema.

“En aquella época cuando se hacia la auditoria y llegaban los auditores que traían la documentación de los ejercicios pues un contribuyente pesado te podía llegar con expedientes de archivos fiscal, entonces podían pasar auditorías de cuatro o cinco años que se estaban analizando de ejercicio por ejercicio, era una labor muy difícil”.

“De ahí estuve tres años y de ahí me fui a hacer una maestría en estados unidos que era en el área de aspectos legales de negocios internacionales, o sea todo lo que era comercio internacional, que en aquella época aun no comenzaba lo que era comercio internacional como tal aquí en el TEC  de Monterrey pero sí era una maestría en derecho comercial en cuestión de contratos de financiamientos, impuestos, en Boston y es una Universidad, en la  escuela de derecho de The Fletcher School of Law And Diplomacy”.

De ahí se regresa a México a laborar en un corporativo que hace una búsqueda que era la época que crecían los corporativos, e ingresa a Grupo ALFA, cuya época estaba compre y compre grupos.

“Es así como  ingreso y labora en ALFA, en Grupo Industrial Saltillo (GIS) y que compraban empresas me llamaron y necesitaban una persona que les ayudara con el área legal en cuestión de financiamientos y colocación de deuda en mercados europeos. Era con un pie en Estados Unidos y otro en Europa”.

Esta etapa fue muy bonita para el como profesional porque logra aprende cada vez más y mejor el oficio, logrando de ahí independizarse  y ya dejé la cuestión legal, no al cien por ciento, pero si con menos  estrés, litigando asuntos en los particular y dedicándose al empresariado del sector de la ganadería.

“El derecho  te sirve para todo y tiene mucha formación, somos muy versátiles los abogados y ahora que me ha tocado lidiar con despachos que contrato o los que me defienden o me enjuician y es donde te das cuenta que las especialidades de cada abogado”.

“Hay abogados para todo, de combate, de negociación, de ataque y de defensa, es interesante conocer que negocio traes y a quién contratas, no todos son buenos abogados para todo, unos son muy bandidos y otros muy lentos, a algunos les falta experiencia y colmillo”.

“Necesitas experiencia judicial, eso me ayudó a madurar temprano, pues el sistema judicial es un sistema muy corrupto, si tienes el juicio ganado”.

Como experto en el derecho y en la calle, en el litigio, en andar de un juzgado a otro, Jorge Dewey Castilla nos reza que la carrera implica siempre ir hacia adelante.

“Primero  hay que mantener ese espíritu romántico justiciero, ayer toqué un punto con un abogado que le decía “el derecho se hizo para resolver problemas humanos y de la condición humana”, antes se resolvía con pura maña y ganaba el más mañoso y para dignificarse hay que saber pelear y saber perder también, pues hay asuntos perdidos ya manoseados y que además sabes que hay abogados que se venden al mejor postor, mis mejores juicios laborales los he arreglado entre los abogados, el propio y el ajeno, eso habla mal de la profesión, pero cuando te das cuenta de lo difícil que es litigar en ciertas materias, pues más vale un buen arreglo que un mal pleito, está mal decirlo pero la realidad es que la monada está en el aire y lo pierdes por una mala oferta o lo ganas por una buena oferta, es difícil dignificarlo”.

 

Nombre.- Jorge Dewey Castilla

Fecha de Nacimiento.- 24 de abril de 1953

-Es egresado de la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México de la Generación 1974.



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