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Doctor tailandés narra su experiencia en rescate a estudiantes de UDEM


Publicacion:22-01-2019

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Pintatham explicó que aunque Tailandia es un país lluvioso y con un importante sistema de cuevas, esta fue la primera ocasión que realizan un rescate como ese

Los ojos del mundo estuvieron al pendiente del rescate de 12 niños y su entrenador de una cueva en Tailandia el verano pasado y el doctor Kriangsak Pintatham estuvo en la Universidad de Monterrey para hablar de su rol.

El jefe del departamento de Urgencias del Hospital de Chiangrai Prachanukroh cerró con su presentación del rescate de los niños la 24.a Cátedra de Genética y Vida Humana, que tuvo como tema central “Terapia Génica”.

Pintatham explicó que aunque Tailandia es un país lluvioso y con un importante sistema de cuevas, esta fue la primera ocasión que realizan un rescate como el que se realizó en entre junio y julio del 2018.

Agregó que después de que los niños, quienes son parte de un equipo de fútbol juvenil, y su entrenador fueron localizados en la cueva Tham Luang Nang Non, la tarea más importante de los rescatistas, además de sacarlos, fue contemplar las posibles enfermedades y lesiones que podrían haber sostenido durante su estancia en la cueva, como hipotermia, desnutrición y problemas oculares.

“Los niños estuvieron en la cueva casi tres semanas, completamente a oscuras, así que al salir corrían el riesgo de que tuvieran daños al ser expuestos a la luz solar de nuevo. Así que los hicimos que usaran lentes de sol durante la evacuación”, comentó el doctor.

De igual manera mencionó que los rescatistas llegaron a la conclusión de que la mejor forma de ayudar a los chicos y su entrenador era sedarlos, pues la caverna era estrecha, oscura e impredecible, un reto para hasta los más experimentados de los buzos, esto con el fin de que los jóvenes no sucumbieran al pánico y estrés del rescate.

También compartió que como no tenían los pesos específicos de las personas atrapadas, tuvieron que estimar la dosis de anestesia que les deberían aplicar, algo que representó un riesgo que no podían evadir.

“Con este ejemplo del doctor Kriangsak Pintatham y su experiencia en Tailandia, y del reverendo Kevin FitzGerald… nos recuerda que el conocimiento es para servir al hombre y esta cátedra nos habla de conocimiento y la frontera de conocimiento de la medicina genómica la genética, pero también nos habla de la entrega y el servicio en condiciones totalmente inesperadas, en condiciones de improvisación. No se trata de saber por saber, ni de saber para egoístamente guardar ese conocimiento, se trata de saber para ponerlo en el servicio y transformar a las personas y a la comunidad en la que estamos”, expresó Eduardo García Luna durante el cierre de la cumbre.



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