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Respetar Las Diferencias


Autor:Por Andrea Flores   |    Publicacion:09-01-2017

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Se da a entender por feminicidio al asesinato de mujeres a manos de hombres, motivado por el odio, desprecio, placer, sentido de superioridad o de posesi贸n.

México está entre los 25 países más peligrosos para la mujer: cada día 6 mujeres son asesinadas y cada año se registran alrededor de 15 mil denuncias por violación; solo 1 de cada 5 casos se resuelve. ¿Cuál será la verdadera cifra de mujeres violentadas, detrás de esta impunidad que atemoriza a las víctimas aún más?

 

Se da a entender por feminicidio al asesinato de mujeres a manos de hombres, motivado por el odio, desprecio, placer, sentido de superioridad o de posesión hacia las mujeres.

 

Sí, la violencia en México no tiene reparo ante género, edad, religión… Sin embargo, la mayoría de los casos de violencia contra mujeres, tiene también un trasfondo de abuso sexual y feminicidio.

 

Es imperativo tener en cuenta que el odio a los hombres no es feminismo. Los hombres no son todos violadores o acosadores. Los hombres también son violados y acosados; también son víctimas de las violencias machistas por parte de hombres y mujeres.

 

Sin embargo, las mujeres han sido víctimas de un abuso que hasta la fecha ha sido sistematizado y naturalizado hasta por ellas mismas.

 

Nos han enseñado a voltear a otro lado cuando algo nos hace sentir incómodas; que de nosotros depende controlar el impulso de un “macho” que solo sigue sus instintos, mediante la forma en que nos vestimos, actuamos, caminamos, somos… Y ¿quiénes nos enseñan esto? Nuestras propias madres, abuelas, maestras.

 

Me sorprendo a mí misma sumergida en pensamiento, dentro de esta cultura de machismo en la que fui criada, para detenerme a analizar mis propias palabras y cuestionarme cómo debería reaccionar en realidad cuando pienso que una mujer es “fácil” o critico la forma en la que va vestida. ¿Está esta mujer en su derecho de tener una libertad que va más allá de mi entendimiento, sobre lo que sea que me parece inadecuado? Sí. ¿Está de alguna manera justificado que intente imponer mis propias reglas a la vida de esta mujer, menospreciándola y criticándola, aprobando que de alguna u otra manera sea violentada por ser quien es, por actuar como actúa, por vestir como viste? Absolutamente no.

 

Ha llegado el momento de solidarizarse, de cambiar la forma de pensar. Ha llegado la hora de dejar de violentarnos, de un género a otro y entre nuestro mismo género. La educación feminista es para todos. No solo para las mujeres.

 

El feminismo lucha por la igualdad de género e integración, por los derechos de todos a la seguridad y libertad, por la educación en base al respeto de la vida. Feminismo no es humanismo. Feminismo es igualdad de libertades y responsabilidades en una sociedad que en papel se declara feminista y en acciones lleva la opresión y misoginia como base. Feminismo es respeto: al hombre que ha sido violentado por expresar sus emociones o acosado por mujeres, a la mujer que camina en mini falda en el trasporte público. Feminismo es ser dueño de tu propio cuerpo. Feminismo es aceptar que te digan que no y aprender a decirlo, planteando tu postura y respetando tus propias convicciones. 

 

Llamarte feminista es llamar al cambio. Es reconocer y exigir que es necesario hacer algo en nuestra sociedad.

 

Si tú defiendes la igualdad de derechos, crees en el respeto, piensas que la violencia y el odio hacia otros no es la solución, entonces eres más que feminista. Acéptalo y defiéndelo. No existe ninguna pena en llamarse feminista, en especial cuando existen miles de personas allá afuera que se hacen llamar feministas y que en realidad solamente propagan una cultura de odio hacia los hombres.



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