Joven TEC


Inteligencia para la renovación urbana


Publicacion:07-01-2017

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Uno de los procesos de regeneración urbana en curso más ambiciosos en México es el llamado “Distrito Tec” en Monterrey.

Se trata de, en el lapso de una década, hacer del Tecnológico de Monterrey y su entorno (452 hectáreas) una muestra de la Ciudad del siglo XXI: movilidad eficiente y sustentable, vida en la calle, seguridad pública, vivienda para diferentes poderes de compra, usos múltiples que permitan satisfacer necesidades evitando grandes traslados, sentido de pertenencia al barrio y hacer que la vida universitaria genere bienes públicos aprovechables por comunidad. ¿Quién se puede oponer a un futuro tan promisorio?

Los problemas aparecen cuando pasamos de la maqueta al territorio.

En primer lugar –y naturalmente– los beneficios se moderan y se topan con una realidad que retrasa los frutos de entrarle de fondo a problemas urbanos que se han acumulado tras décadas.

Además, hay que pagar costos e inconvenientes en el corto plazo para obtener beneficios en mediano o largo plazo.

Regenerar implica aprovechar mejor los recursos de la ciudad. Sin embargo, en el camino de lograrlo hay que sortear intereses diversos –frecuentemente encontrados– de vecinos, negocios y autoridades. Gobernar este proceso y hacerlo menos caótico requiere de obtener toda la información relevante y organizarla para que quien lleva el liderazgo del proyecto sea capaz de liderar un proceso de cambio donde el orden de los factores (y las formas) indiscutiblemente sí alteran el producto.

Para ello se requiere de realizar el proceso bajo una lógica de inteligencia estratégica que permita definir prioridades, construir alianzas, establecer la secuencia de pasos a seguir y comunicar las cosas sabiendo que hay que atender a diferentes públicos. Esto ayuda a evitar conflictos sociales (más allá de los naturales), costos innecesarios, retrasos y generar más expectativas de las que conviene en el proceso de comunicación.

En el caso particular de Distrito Tec se han realizado tareas de inteligencia, mediante las cuales se ha logrado alinear responsabilidades y tareas específicas de autoridades, urbanistas, desarrolladores inmobiliarios y el propio Tecnológico. Esto, a partir de conocer el sentir y las aspiraciones de la población en general, pero también de vecinos con una posición de liderazgo, negocios, iglesias, transportistas y comunidad universitaria.

A través de este trabajo de inteligencia se han podido implementar estrategias en las diferentes vertientes que tiene un proyecto de estas dimensiones: en la generación de nuevos reglamentos urbanos, en la construcción de alianzas en las asociaciones de vecinos, en la secuencia de modificaciones a impulsar en los esquemas de movilidad dentro del distrito, en las prioridades a tomar en cuenta para contar con el apoyo de la comunidad universitaria y en una estrategia de comunicación que sume a liderazgos locales frente a los que hay que evidenciar las bondades de esta transformación urbana.

De igual forma, permiten abordar el complejo problema de seguridad. En la zona –como en muchas ciudades del país- conviven bolsas donde persisten estructuras de la delincuencia organizada, pandillas y el crimen común; comprender sus particularidades y diseñar estrategias de proximidad, reacción e inteligencia policial es clave para que proyectos como este tengan éxito y se construyan barrios seguros, sostenibles e innovadores.

Las grandes urbes de México son, necesariamente, lugares donde cualquier modificación significativa a la dinámica de la ciudad genera turbulencia por el simple hecho de que en lo inmediato hay ganadores y perdedores. Aunque el proyecto a la larga sea bueno y necesario para la metrópoli en su conjunto.

La renovación urbana requiere entonces de hilar muy fino, de evitar pasos en falso. Las tareas de inteligencia son un insumo indispensable para darle viabilidad a Distrito Tec, o cualquier otro proyecto de esta naturaleza, y asegurar que lleguen a buen puerto.

Hacia los próximos años, las ciudades se tornarán cada vez más complejas y la realidad política es que no hay una visión o un esfuerzo articulado para anticiparse a las nuevas demandas de seguridad, espacio, movilidad e infraestructura.

Casos como el de Distrito Tec son aislados y si bien es cierto que marcan una pauta, en muchas ciudades no se atenderá oportunamente lo que hoy son problemas latentes. Entre más tiempo pase, más complicados serán de resolver estas situaciones; la lógica de inteligencia estratégica será por lo tanto, indispensable.



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