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Cambia en Chile percepción del uso de la marihuana


Publicacion:11-10-2018

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El consumo de cannabis en Chile fue visto por décadas como "la droga de los pobres"

 

Santiago, .- El consumo de cannabis en Chile fue visto por décadas como "la droga de los pobres" y la delincuencia, pero hoy día la opinión pública cree que en realidad se trata de una hierba de alta potencia medicinal.

Por décadas, el término “marihuanero” se asoció en este país en forma despectiva al consumo de cannabis por parte de jóvenes de estratos sociales bajos, muchas veces en las esquinas de sus barrios acompañada de alcohol.

“Es interesante observar el cambio que se produjo en Chile en materia de consumo de marihuana", apunta a Notimex el psicólogo social Alberto Palacios.

Según Palacios, los mismos estratos sociales que antes la condenaban y la veían como una droga barata "hoy la usan con fines medicinales en gotas, cremas y hasta en preparados de cocina”.

La marihuana fue por décadas la droga de entretenimiento de los sectores más vulnerables, "porque la podían plantar en sus casas o comprar en las esquinas de las poblaciones a un bajo precio porque no era cannabis pura, sino mezclada con otros vegetales, explicó.

Añadió que “hasta antes de la aparición de la pasta básica de cocaína, que le quitó ‘mercado’ a la cannabis, la droga que más se consumía en los estratos bajos de la población era la marihuana, de ahí que ‘marihuanero’ era sinónimo de ‘persona pobre, drogada’ y, probablemente, delincuente”.

“Pero algo ocurre en Chile, quizás en forma tímida a partir de fines de la década de los 90, que la cannabis cambia de estatus y ya no es vista como la ‘droga de los pobres’ sino como una planta que puede calmar los dolores de las personas enfermas de cualquier estrato social”, indicó Palacios.

Señaló que “la cannabis comienza a aparecer en ferias artesanales de balnearios bastante acomodados de la zona central de Chile en forma de cremas, gotas y aceites y comienza a ser vista por las personas de otra forma, dejan a un lado el estigma social que tenía y comienza a ser vista como un medicamento natural”.

“Hoy los productos elaborados con cannabis los encontramos en algunas farmacias, lo que también contribuyó a cambiar su imagen", destacó.

Incluso, añadió, "hay figuras de la televisión chilena que reconocen su consumo en varias formas, lo que también permitió a las personas discutir en sus casas si el consumo, bajo ciertos parámetros, era dañino”.

En su edición más reciente, la revista Cáñamo, que defiende el consumo de cannabis, entrevistó al reconocido fotógrafo, exmodelo y figura de la farándula Jordi Castell, quien señaló que “la marihuana es una forma de vida”.

“Me da un poquito de pena, de vergüenza ajena que se tenga que tomar banderas de lucha por lo que pueda o no pueda fumar. Cada persona debería poder decidir hacer lo que quiera con su vida si es mayor de edad”, dijo Castell.

Agregó que “la marihuana es una forma de vida. No estoy de acuerdo en que se le coloque el apellido droga, como algo malo. No en vano se está usando como paliativo en el tratamiento de la fibromialgia, gente con jaqueca, gente con trastornos del sueño”.

Reconoció que “personas cercanas a mí, familiares que son mucho mayores que yo y que nunca han fumado marihuana, la han utilizado y les ha funcionado dentro de su terapia para su fibromialgia”.

Un estudio publicado el año pasado por las universidades Andrés Bello (Chile) y de Londres (Inglaterra) señaló que Chile es uno de los países más liberales en el consumo de marihuana de toda Latinoamérica.

En una encuesta realizada para un estudio, un 40 por ciento de los consultados reconoció haber consumido alguna vez cannabis y un 48 por ciento cree que su consumo debe ser legalizado.

De acuerdo con estadísticas oficiales, un 21 por ciento de los chilenos menores de 18 años cree que el consumo habitual de cannabis no es riesgoso.

La ley de drogas que rige en Chile permite el cultivo de cannabis en los hogares si aquella está destinada a un “tratamiento médico o a su uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo”, sin que haya una concertación de personas para consumirla en un lugar privado.

La actual legislación autoriza la comercialización de productos médicos “que contengan cannabis, resina de cannabis, extractos y tinturas de cannabis” en farmacias o laboratorios, pero obligó a los establecimientos a exigir una receta médica que queda retenida en los establecimientos para su control.




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