Opinión Editorial


Un Clásico Final y la Educación


Publicación:04-12-2017
version androidversion iphone

++--

Un Clásico Final y  la  Educación

 

Aunque te digan fracasado, no hagas caso

Sigue adelante, nadie irá por ti.

Uno entre mil, yo ganaré

De cuesta arriba la partida.

 

La Felicidad, Seguridad, en fin, Calidad de vida; es lo que desearíamos tener siempre, no solo por algunos momentos, sino todos los días.

 

Nacimos en una tierra de Triunfadores, que cuando nos lo propusimos transformamos el desierto en un gran vergel, desde su fundación nuestro terruño ya pintaba para ser la gran urbe que hoy se erige al pie del Cerro de la Silla.

 

Justo ahí, frente al símbolo más importante de nuestra Sultana, en un partido de fútbol que rinde tributo a  varias figuras excepcionales, que se entregan a la gran pasión creada por  aficionados hambrientos de fe y en la obtención de Títulos de su equipo.

 

Era difícil el panorama, la tensión estaba en cada rincón de la Ciudad y la incertidumbre se reflejaba en muchos de los habitantes de Monterrey, el deporte suple una vez más la necesidad de la gente, que debería ser proporcionada por el Estado.

 

 

Los jugadores con su accionar, que para muchos no es otra cosa que cumplir con su trabajo, transforman estados de ánimo, mejoran la salud física y mental de un gran número de personas.

 

Provocan el despliegue de medios de comunicación, la discusión en las familias, la formación de nuevas, opiniones encontradas de los expertos, lucimiento de los políticos, formación de una pequeña sociedad, solidaria, afectiva; que gira en torno a ellos y a su equipo.

 

 

 

En nuestra ciudad el futbol se  convirtió en un verdadero fenómeno social, que lo mismo provocaba un gran entusiasmo y alegría, que tristeza y depresión.

 

Creemos que a todos los ciudadanos de esta hermosa Metrópoli y de este injustamente  sufrido Estado de Nuevo León, nos place sabernos ganadores, eso es lo que nos da la razón de ser orgullosamente Regiomontanos.

 

No exageramos, pues era fácil ver en las calles y en el Estadio gente, paseándose orgullosamente, presumiendo su bandera, creyendo que con ello alimentan el espíritu de su equipo favorito.

 

Lo cierto es que, para una gran parte de la población habrá festejo, desfile, algarabía y triunfo, este éxtasis futbolero se justifica por la ausencia de razones para celebrar.

 

Nuestra ciudad y, la gente que gozamos del deporte, no podemos menos que festejar y estar contentos con el pase a la final del torneo Nacional del equipo de nuestra máxima casa de estudios: la Universidad Autónoma de Nuevo León. Y qué honor que enfrentando al mejor equipo del torneo los Rayados del Monterrey.

 

Sin duda, no es casual que se cuente con la mejor afición de México y  hoy con los mejores equipos del País.

 

La Solidaridad, es el reflejo de un pueblo en armonía; sin complejos, sin temores, dispuestos todos, unidos a salir adelante enfrentando en conjunto, y no en lo individual los problemas; que sin duda, a la mayoría nos son comunes.

 

Qué bueno que existe la diversidad en ideas, opiniones, en juicios; porque así se enriquece el debate. La pluralidad es sinónimo de democracia y civilidad, la Tolerancia es un valor agregado para un pueblo que quiere superarse.

 

Debemos entender que en este espacio cabemos todos, que necesitamos aprender a convivir a pesar de las diferencias, porque el sol aparece todas las mañanas democráticamente, sin  hacer distingos.

 

Los niños y jóvenes necesitan de buenos ejemplos, la ciudadanía en su conjunto, también; en las escuelas es más fácil promover los actos buenos cuando tienes un material didáctico en vivo y referencias palpables.

 

Una educación basada en hechos concretos, permite que el alumno crea en lo que se le pretende enseñar, pues de lo contrario cae en el desánimo y en la frustración, pues también la “Desesperanza” es aprendida.

 

Depende de cada uno de nosotros que diariamente, al buscar nuestras metas nos propongamos hacerlo en equipo; pensando más allá de nuestros intereses, sin demagogia ni retórica; sino como parte de un proyecto de vida.

 

 

Sin distingos, apoyemos a nuestro equipo, pensemos cuantos  quedaron en el camino, cuyas aficiones no podrán gozar con el ambiente festivo que viviremos en nuestro Estado.



« Redacción »
Alfonso González Ruiz


Publicaciones del autor