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Opinión Editorial


Todos a barrer


Publicación:18-02-2019
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Siendo niña, había vacaciones que pasaba en casa de la abuela María; lo primero que ella hacía al despertar era alimentar al impaciente loro que gritaba “Maríaaaa, María” y luego, barría el frente de la casa.

Seguro que no le cuento nada nuevo; mi madre, como mi abuela, hacía lo mismo: humidificar la banqueta y el tramo de calle que les compete para dejarlo impecablemente limpio.

Este momento servía para saludar a las vecinas y se generaba una breve pero constante convivencia con la cual se comenzaba todos los días de la semana. Era así como sabían si alguna de ellas enfermaba, se graduaba un hijo o el marido salía por trabajo a otra ciudad.

El presente invierno ha sido de sobresaltos en el tema de la calidad del aire metropolitano y por la declaratroria de contingencias se han debido limitan las actividades industriales y las personales cuando estas son al aire libre.

Manuel Vital Coturier, a sazón secretario de Desarrollo Sustentable de Nuevo León, acudió hace unos días al inicio del Plan de Acción Climática del gobierno municipal de Santa Catarina, donde hizo alusión a las PM10 o micropartículas, que no son otra cosa que el polvo que impera en calles, avenidas, fachadas y un sinfín de etcéteras.

Le concedo razón cuando dice que en el problema de la contaminación todos podemos hacer nuestra aportación.

Las escuelas, por ejemplo, ya cuentan con una app para valorar la situación ambiental antes de salir al receso o ejercitarse y hasta el momento ya funciona en 42 planteles educativos.

Elaborando un diagnóstico, haciendo un inventario de los contaminantes, asesorarse con las universidades e instituciones internacionales sobre políticas públicas a emprender, pero como ciudadanos también hay cosas que podemos hacer: barrer.

¿Y barrer para qué, dirá usted? Para minimizar el impacto de las PM10 en nuestro entorno inmediato.

Barrer en los techos que es donde se acumula el polvo; barrer, como antaño, el frente de la casa y humidificarlo para que no se levante más polvo.

“Lo que pasa en las vialidades es polvo que volvemos a respirar, es necesario que los ciudadanos saquen una escoba y se pongan a barrer su pedacito, antes era una actividad que se hacia cotidianamente, eso es algo que podemos hacer por nuestra salud”, expuso Vital Coturier en su presentación.

No es mala idea y sólo es cuestión de poner un poco de voluntad para levantarnos unos minutos antes e invertirlos en el frente de nuestro hogar.

Claro, eso no nos exime de otras tareas como preservar nuestras reservas verdes, trabajar para mentenerlas vivas aunque se trate sólo de un huerto familiar o el jardín; no tirar basura en la vía pública; dejar de utilizar materiales que se tardan en biodegradar, apagar los electrodomésticos que no se estén utilizando. Se trata de pequeñas acciones que representan cambios de hábito para mantener vivo y sano, nuestro planeta.

Siempre decimos que hay qué innovar para encontrar soluciones a diferentes problemáticas como sucede con la calidad del aire, pero en otras tantas sólo basta mirar hacia atrás para encontrar qué cosas han funcionario y que vale la pena retomar. La ciudad y nuestro organismo lo valen.

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com



« Redacción »