Opinión Columna


Sigue lo del tarifazo


Publicación:02-04-2019
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Como no queriendo, los partidos de una u otra forma siguen coincidiendo en sus afirmaciones sobre el transporte urbano.
Por lo que sin vacilar emiten sus juicios respectivos, dándole al clavo sobre sus sospechas y criticas ante el inminente tarifazo.
Y, quién sabe si se dé la sorpresa ahora durante las vacaciones de Semana Santa, pero los mal pensados ya lo advirtieron.
Sin embargo, por si las cochinas moscas, los partidos en voz de quienes mandan galleta ya alzaron la voz, soltando metralla.
En el caso del PRI, Pedro Pablo Treviño quien no es una perita en dulce criticó la labor del ejecutivo en el caso camionero.
Por lo que palabras más, palabras menos señala que todo parece un acuerdo entre la autoridad y los transportistas.
Amén de que urge buscar soluciones antes de que se afecten los bolsillos de los usuarios del transporte en general.
En tanto que, el coordinador de los panistas en el Congreso, Carlos de la Fuente señala la necesidad de plantear un plan.
Y, que de la misma manera, se busque la manera de no impactar en quienes utiliza el transporte en la entidad.
Al tiempo que el coordinador de la bancada de Morena en el Congreso, Ramiro González fue tajante en sus afirmaciones.
Que se dejen de promesas quienes tratan el asunto y que presenten beneficios para el usuario del transporte camionero.

Aunque no se descarta que sea el único, sino todo lo contrario y que se manifiesten más en su contra, ayer al gobernador Jaime Rodríguez lo salió lo Bronco.
Y, cómo no si el senador panista Víctor Fuentes le picó la cresta al criticar la labor del ejecutivo estatal, con cuestiones relacionadas por su gobierno en Nuevo León.
Entre otras cosas, el senador albiazul subrayó la inoperancia, la opacidad y la incapacidad de resolver problemas como el transporte.
Pero no conforme con ello, ahora sí como diría la raza, se la baño al señalar que Medina fue mejor gobernador que El Bronco.
Por lo que ya sabrá cómo se pusieron las cosas, pues el dato llegó a los oídos del gobernador, quien no está manco ni tullido.
Ante lo cual, palabras más, palabras menos, dijo que lo único que busca el senador son reflectores, pues quiere ser gobernador.

Quien sabe cómo le vaya al final de cuentas, pero el que por lo visto está arriesgando mucho su trabajo es el titular de la auditoría superior del estado.
Resulta que el buen Jorge Galván, cuando no es una es otra, por lo que no batalla para ponerse de pechito ante el legislativo que ya le hizo montón.
No hace muchos días, a Galván los diputados casi casi le dan las gracias, cuando cuestionaron su labor, por la falta de señalamientos a los municipios.
Sobre todo, cuando a pesar de los altos recursos que manejan y los peros que se sospechan, no han recibido recomendación alguna. Nada de nada.
Por lo que en automático, no pasó mucho para que el auditor reprobara algunas cuentas del Estado, lo cual causó sospechas, como sacándose la espina.
Sin embargo ayer otra vez se le fue el pleno a la yugular, cuando señaló que solo audita 12 municipios de la entidad y que son del área rural.
Lo cual causó la molestia de los legisladores, dado que los municipios metropolitanos no son revisados y eso que manejan muchos más recursos en obra pública.
Situación que dejó a Galván contra las cuerdas y muy mal parado ante los diputados que urgen cambiar criterios de revisión o le podrían cantar las golondrinas.


Si no hay cambio de última hora, éste día el dos veces alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza deberá pisar el Congreso del estado.
Lo anterior con motivo de la serie de entrevistas que ha programado los diputados para escuchar a los alcaldes, su labor y sus proyectos.
Por lo que toca ahora al munícipe regio exponer entre otras cosas, cuestiones relacionadas con la seguridad de la capital de Nuevo León.

Aunque el Estado no la hizo de tos en torno a las recientes reformas sobre el derecho a la vida, los diputados locales ya se pusieron de rodillas.
Especialmente, solicitando a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, para que dé su visto bueno y no le mueva a la controversia.
Para que de esta manera, la reforma pase limpiecita, sin broncas de ninguna especia, ni señalamientos.

Quién sabe qué demonios haya visto, pero dicen que la diputada Claudia Tapia llevó al Congreso a un cura para derramar agua bendita en algunas oficinas.
Por lo que sus malquerientes desde luego hicieron toda clase de comentarios, especialmente por aquello de que hace días tronó contra los malos sacerdotes.

 

 

 

 

 



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