Opinión Editorial


Respeto a la Tierra


Publicación:20-04-2020
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La industria, el parque vehicular, el deficiente transporte y la invasión de los cauces de ríos y arroyos con hacinamientos habitacionales.

Antes de esta pandemia llamada coronavirus que en México ya observa 8 mil casos con más de 650 fallecimientos, la preocupación de los nuevoleoneses era –y debería seguir siendo- la contaminación ambiental.

La industria, el parque vehicular, el deficiente transporte y la invasión de los cauces de ríos y arroyos con hacinamientos habitacionales y de criadero de animales, era el pan nuestro de cada día.

Hoy, con el distanciamiento social y el confinamiento “voluntario”, ni vehículos ni empresas operan al 100 por ciento pero ese respiro no es tan significativo como esperábamos.

Y existen otras preocupaciones ambientales globales como los severos incendios en Australia y la invasión de langostas en Kenia.

A propósito del Día Mundial de la Tierra que se celebra este 22 de abril, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA,  sostiene que el cambio climático y llos cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas), como es el suceso actual que es la contingencia sanitaria del covid19.

Y la cosa no para ahí: el PNUMA sostiene que cada cuatro meses surge una nueva enfermedad infecciosa, 75 por ciento proviene de los animales, lo que muestra la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental.

Hoy podemos como humanidad “alardear” de que le estamos dando un respiro al planeta, por ello resurgen aves, se sanan los canales de Venecia, en resumen, la naturaleza recobra lo que es de ella.

Pero esto es temporal. Es por ello, sostiene  el  PNUMA, no se debe bajar la guardia para luchar contra el cambio climático pues además de ayudar a la naturaleza, protegemos la salud humana.

Y hay que reducir las emisiones contaminantes a razón de 7.6 por ciento anual para evitar se desborde el calentamiento global.

Lejos, muy lejos estoy de ser una experta en el tema, pero tampoco se necesita. No basta con reciclar, reusar, emplear energías limpias. Es un buen comienzo, pero hay que hacer más.

No se crea que es broma o motivo de meme el tratar de preservar la vida de las abejas, colibríes y mariposas; tampoco crea que matar un árbol para un nuevo desarrollo habitacional es un gesto positivo.

Y ahora, en esta contingencia sanitaria hasta nos estamos acabando el agua.

Despertar conciencia o ser conscientes de que podemos hacer una gran diferencia es importante justo en este momento, haciendo un mejor uso del vital líquido, quizá creando jardines y huertos en casa, embellecerla con flores.

Sí, es cierto, hacemos más acogedor el hogar pero también hacemos nuestra aportación al medio ambiente y con él, a la Madre Tierra.

Después de todo, si hay pocas cosas por hacer debido al distanciamiento social, hagamos algo por nuestro amado planeta.

Comentarios: nelly.cepedagzz@mail.com





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