Opinión Columna


¿Quién se robó las dos de la mañana?


Publicación:13-04-2019
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Sé que no es cuestión de un solo hombre, no es un mesías, aunque muchos lo vean así, es toda una estructura gubernamental

Eran la 1:59 am y después de 60 segundos, mi celular y las pantallas del aeropuerto de la CDMX marcaban las 3:00 am; algo está pasando este domingo. Alguien se robó las dos de la mañana, hoy me doy cuenta de la teoría de Einstein “la relatividad del tiempo”. La llegada del horario de verano me sorprendió en el aeropuerto, casi siempre me agarraba dormido o de fiesta.

Esta vez me tomó de madrugada, en la sala del VIP de VISA, sentado en la barra del bar y bebiendo un Rivera del Duero, un vino tinto español; unas tapas de jamón y queso para degustar mientras continúa la espera, en eso el tiempo cambio y se robó una hora; la primavera en la CDMX, con ambiente climático aún con un poco del invierno.

Alguien podría pensar que soy “fifí” por estar en un salón VIP, pero es gracias a que tengo una tarjeta que me da mucho crédito y me la paso endeudado de más. La verdad es que agarré el vuelo a las 4 am por barato, era por Vivaerobus, también por ahorrarme una noche más de hotel; se trataba de ahorrar, de ser austero como marcan los cánones de la Cuarta Transformación.

Estuve en Palacio Nacional para checar unas cuestiones de trabajo y me sorprendió la poca seguridad para ingresar al mismo; ya había estado alguna vez en ese lugar, cuando fui diputado, en ese entonces había detectores de metales y te revisaban muy bien; había muchos soldados y seguridad privada, civiles a cada 5 pasos. Hoy, con el nuevo gobierno, sólo unos soldados reguardan la entrada, se hace una pequeña revisión si traes bolsa y hay muy poca seguridad en el interior del recinto gubernamental.

También se observa a mucho turista extranjero y nacional disfrutando los magníficos murales de Diego Rivera y recorriendo los diferentes salones de exposiciones que tiene en su interior el palacio; era viernes, tal vez por eso lo relajado del ambiente en el lugar o será que es la manera de trabajar en esta administración federal.

En la misma caótica CDMX, a pesar del tráfico y las calles llenas de personas, había una energía favorable; según versiones de dos taxistas que abordé, ellos esperan con confianza el cambio, la transformación del nuevo gobierno, piensan que es cuestión de tiempo, de esperar. Un tercer trabajador del volante que no creía en el cambio fue negativo, él veía que estábamos retrocediendo en el tiempo, un regreso al pasado.

Ya a la media noche del sábado y durante las primeras horas del domingo, en lo personal reflexioné sobre “el tiempo” que será necesario para que los cambios de la Cuarta Transformación se puedan ver y reflejar en la vida de millones de mexicanos que votaron por AMLO. Sé que no es cuestión de un solo hombre, no es un mesías, aunque muchos lo vean así, es toda una estructura gubernamental, que efectivamente necesita de un buen piloto, líder que tendrá que echar a volar, a caminar, dicha estructura gubernamental.

Sin embargo, esta labor también tiene su línea de tiempo, que actualmente la Constitución Mexicana marca que es de solamente seis años, nada más. Pero bueno, todo es relativo, el tiempo, el espacio y más las leyes mexicanas. ¿Cambiará pronto esto? Como en un segundo se robaron las dos de la mañana, algunos mexicanos esperaban que el cambio fuera así, de la noche a la mañana; sin embargo, otros estaremos atentos, esperando nuestro tiempo, el tiempo de la Cuarta Transformación.



« Redacción »