Opinión Columna


Policía ambiental


Publicación:05-07-2019
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España, es otro país que cuenta con su policía medioambiental, también llamados localmente por los ciudadanos “Agentes Forestales”

 

El tema del medio ambiente en nuestro país y nuestro estado ocupa con cada vez más fuerza un lugar preponderante en la agenda pública nacional y local, pues la situación es cada vez más preocupante, lo cual ya le cuesta la vida a muchas personas. Nuevo León es desde hace ya tiempo, el estado más contaminado de todo México, por encima de la Ciudad de México quien por mucho tiempo ocupó el deshonroso primer lugar en contaminación.


El Gobierno del Estado a través de su Secretaría de Desarrollo Sustentable hace comunicados cada vez con más frecuencia, informando que las condiciones del aire que respiramos en Monterrey son sumamente dañinas para la salud de la población, sin embargo, consideramos esto no se ha combatido de manera efectiva, ni se ve una estrategia con líneas de acción claras por parte del gobierno del estado tanto técnica como operativamente.


A raíz de esto, consideramos insuficientes los esfuerzos que se han venido realizando desde los tres niveles de gobierno desde hace ya algunos años, sin demeritar algunos, que a nivel local, desde gobiernos municipales y desde el Congreso del Estado, han contribuido a que tengamos un aire más limpio en Nuevo León. Pero si bien han contribuido, estos no han sido del todo suficientes, pues una de las principales causas que consideramos como principal motivo para promover esta iniciativa, es que actualmente no se cuenta con castigos claros y duros para quienes sean personas físicas y/o morales que contaminen el medio ambiente, y más importante aún, no tenemos quien aplique efectivamente dichas medidas correctivas y de prevención.


Es por lo anterior, que consideramos indispensable la creación de una policía ambiental, como ya la tienen otros países del mundo.


En perspectiva local, la ciudad de Pachuca Hidalgo, en su zona metropolitana, ha puesto en marcha lo que ellos llaman “patrullas de vigilancia ambiental” con “eco guardas” quienes tienen una misión específica; interceptar a todos aquellos vehículos de transporte público o privado que de manera ostensible estén contaminando; además, hacen operativos en los diferentes puntos de dicha entidad para revisar que los vehículos que circulen por esos tramos, de forma aleatoria los detengan para verificar que estén cumpliendo con la obligación ambiental de verificar su vehículo.


La Ciudad de México, de igual forma cuenta con su cuerpo de “eco guardas”, con las mismas facultades que tienen los elementos de las patrullas de vigilancia ambiental de Pachuca, además, de poder retirar las placas a los vehículos que emitan contaminantes que afecten el medio ambiente o no tenga su verificación vehicular y sus placas sean de origen foráneo.


En el plano internacional, uno de los países que cuentan con una policía ambiental y ecológica es Colombia, donde dicha corporación pertenece a la Subdirección de Servicios Especiales de la Policía Nacional de ese país y su principal función es la de coordinar, dirigir, orientar, apoyar, supervisar y evaluar a nivel nacional, el cumplimiento del proceso de protección al ambiente y a los recursos naturales, prestado mediante la especialidad policial ambiental y ecológica como apoyo a las autoridades ambientales en la protección de los recursos naturales y el ambiente.


España, es otro país que cuenta con su policía medioambiental, también llamados localmente por los ciudadanos “Agentes Forestales”, el cual es un Cuerpo uniformado dependiente de cada una de las Comunidades Autónomas de España formado por funcionarios públicos que ostentan la condición de agentes de la autoridad, pertenecientes a las administraciones públicas que, de acuerdo con su propia normativa y con independencia de la denominación corporativa específica, tienen encomendadas, entre otras funciones, las de policía y custodia de los bienes jurídicos de naturaleza forestal y las de policía judicial.


La propuesta de crear este cuerpo policial ambiental en Nuevo León, debe ir acompañado por una alta capacitación –técnica y operativa– y profesionalización de los elementos encargados de esta importante tarea, además del adecuado equipamiento, que les resulte como mínimo indispensable para poder realizar sus labores efectivamente.


La labor de prevenir y sancionar conductas de personas físicas y/o morales, sean estas fuentes fijas o móviles contaminantes que constituyan conductas violatorias de la presente ley, reglamentos y demás aplicables debe ser una prioridad para el estado más contaminado de todo el país.



« Redacción »
Luis Susarrey Flores


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