Opinión Columna


Pasividad


Publicación:24-02-2019
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En vez de lamentarnos, participemos y seamos activos. De lo que siempre nos arrepentiremos es de no haber hecho algo.

 

Menos de 100 días en el gobierno de AMLO y ya vemos cuál es su proceder. Nada por encima de la ley, más que su capricho y lo que determine si es bueno, moral, malo o inmoral. Y todos nos contentamos en criticar, mandar videos, comentarios en redes sociales, pero no vemos propuestas concretas para encontrar una solución.


Para él, la razón y el derecho no existen. Cabe hacer varias consideraciones. Desde los romanos se discutía el tema del abuso del derecho. ¿Puede una persona tirar, dilapidar y destruir sus bienes solo por capricho? ¿Podría quemar su dinero? Si este tema trascendente se cuestionó desde entonces, cabe preguntarnos ¿qué pasa si alguien abusa del derecho de los demás y les causa además un perjuicio? Esto es lo realmente preocupante. Un gobernante debe velar por el bienestar de sus gobernados. Debe ver que los bienes de cuya administración se encuentra a cargo, reditúen en beneficio de la población. No se puede gobernar por capricho sin atender la razón y el derecho. Si hay cosas que están bien, aunque sean de administraciones pasadas, deberán conservarse y mejorarse, no importando que se les bautice de "administraciones neoliberales".


Es fácil pretender seguir en campaña, cuando ya se es gobernante, criticando, envenenando, desacreditando, fomentando la desunión entre los mexicanos, con apelativos de fifís, mafiosos, coludidos, llamando a jueces corruptos y mañosos, descalificando a quien no se pliega y acata su voluntad. No podemos permanecer callados, sin hacer nada, cuando vemos que se tira el dinero y no se aprovecha lo que existe. Para muestra, un botón: La cancelación del nuevo aeropuerto, cuando se han enterrado miles de millones, existen vialidades, financiamiento y proyectos para que la Ciudad de México sea un HUB de gran importancia en América; lo que sí está haciendo China, con su mega aeropuerto, al igual que Panamá y ciudades de mediano tamaño como Salt Lake City, que lo inaugurará en 2020. El nuevo aeropuerto daría un flujo enorme de dinero y captación de turismo; la desaparición de Pro México; la construcción del tren maya, la refinería en Tabasco, la insultante descalificación del poder judicial y de la Suprema Corte de Justicia, en el caso del fallo a accionistas de Grupo Modelo, etc.


¿Qué hemos hecho los colegios de abogados, las cámaras, los organismos patronales? Solo unos cuantos chats, algunos artículos de valientes columnistas. Falta expresar nuestra inconformidad acompañada de acciones concretas. Estamos frente a un populista que conoce su oficio y sabe ser muy efectivo con acciones clientelistas que le dan votos. Es más fácil dar un pescado que enseñar a pescar. Hay vías legales que podríamos intentar, pedir amparo, la intervención ante el poder judicial, haciendo valer razones respecto al abuso del derecho, no cumplimiento a contratos existentes, encuestas al margen de la ley, etc.


Debemos proponer y participar en iniciativas de leyes que brinden nuevas soluciones a los problemas actuales. El mundo es global y cada día más pequeño, no podemos pretender cerrar fronteras y vivir encerrados. El sistema impositivo tiene que actualizarse y dar respuesta al momento actual. Hay que ser honestos y reconocer que no hemos actuado bien, nos hemos aprovechado del sistema, se ha abusado de esquemas que han propiciado la evasión fiscal, no hemos atendido a la clase trabajadora, pagando lo que es justo, brindado oportunidad para que tengan más y puedan participar en ganancias extras, creando a lo mejor bonos e incentivos, que ayuden no solo a la empresa sino también a los trabajadores. Nos ha faltado imaginación para proponer soluciones que den respuesta a los problemas actuales. No hay que esperar a que la autoridad promulgue leyes, debemos participar activamente en iniciativas de ley y hacer que nuestro país crezca y sea mejor. Tenemos un maravilloso país, no dejemos que lo destruyan por nuestra pasividad. La incitación al odio y la descalificación no nos lleva a nada. En vez de destruir hay que construir, fomentar la unión, que nos hará más fuertes. Hagamos un México mejor. En vez de lamentarnos, participemos y seamos activos. De lo que siempre nos arrepentiremos es de no haber hecho algo.



« Redacción »
Tomás Lozano Molina


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