Opinión Editorial


¡Nunca más un 68 sin justicia!


Publicación:01-10-2020

++--

En esta nueva etapa aspiramos el dejar atrás los gobiernos autoritarios y construir una sociedad sin violencia

     En la década de los sesenta el mundo se convulsionó geopolíticamente por el choque entre capitalismo y comunismo, la ´guerra fría´ Estados Unidos vs Unión Soviética, donde los jóvenes éramos parte de las convulsiones.

     

     En esos años los jóvenes mexicanos nos fraguamos al calor de las luchas campesinas, sindicales y estudiantiles, pues es cuando surge un fuerte y vigoroso el movimiento estudiantil en escuelas y universidades.

     

     En el movimiento estudiantil miles de jóvenes forjamos nuestra conciencia de clase y sellamos nuestro compromiso con las luchas del pueblo e iniciamos la larga marcha por las libertades democráticas con la convicción de transformar radicalmente el injusto sistema político, social y económico.

     

     Al principio una buena parte de las luchas estudiantiles se manifestaban en las tareas de solidaridad con la heroica resistencia de los pueblos de Corea, Vietnam y Cuba, que enfrentaron la brutal agresión militar de Estados Unidos.

     

     En México nuestros sueños y aspiraciones de construir una mejor sociedad se vieron derrumbados, cuando desde la Presidencia de la República se ordenó al Ejército reprimir al movimiento estudiantil con gran saña.

     

     Soldados y policías masacraron a cientos de estudiantes que luchaban contra la represión y por las libertades en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, un 2 de octubre de 1968, fecha que a 52 años ¡no se olvida!

     

     Al inicio de los setenta se ordenó otra cruel masacre estudiantil, la del 10 de junio de 1971, y a partir de ahí el Estado Mexicano desató una escalada de violencia represiva, persecución, secuestro, cárcel y muerte, a través de la desaparición forzada, contra dirigentes y activistas.

     

     El 2 de octubre fue el parteaguas para miles de valerosos estudiantes y profesionistas, la gran mayoría de brillante trayectoria académica, que optaron por el movimiento guerrillero, la guerrilla o lucha armada o, mejor dicho, la autodefensa armada contra los asesinatos impunes y la represión. Pero, también el 2 de octubre fue el hito para la construcción de organizaciones sociales autónomas de masas, donde los estudiantes nos integramos al pueblo para vivir, trabajar y luchar en barrios y colonias.

     

     Las matanzas estudiantiles del 68 y del 71 marcaron el destino de miles de jóvenes que, con luto en los corazones, sellamos el compromiso con los caídos para continuar adelante en la lucha por la misma causa: construir el nuevo poder popular para lograr la transformación definitiva de México.

     

     Hoy, los movimientos de nuevo cuño han adoptado las demandas estudiantiles y las han adaptado a las nuevas circunstancias políticas, sociales y económicas, pero sin dejar de exigir justicia y castigo a los responsables.

     

     Con el cambio de gobierno que el pueblo logró en el 2018, renació la esperanza de acabar con los crímenes de Estado y la impunidad y, sobre todo, de hacer realidad la verdad y la justicia.

     

     La consigna ahora es ¡Nunca más un 68! pero precisa que se castigue a los responsables intelectuales y materiales del infame genocidio. Mientras no se haga justicia será en vano el sacrificio de tantas vidas y el delito deberá seguir persiguiéndose por ser imprescriptible y de lesa humanidad.

     

     En esta nueva etapa aspiramos el dejar atrás los gobiernos autoritarios y construir una sociedad sin violencia; es decir, en paz y con pleno respeto a los derechos humanos y a las garantías sociales que un Estado de Derecho y una auténtica democracia deben detonar.

     

     Fue por ello que el 2 de octubre del año pasado, las bancadas del PT en la Cámara de Diputados y el Congreso del Estado presentamos las iniciativas de ley para declarar el 2 de Octubre como Día de Luto Nacional y Estatal.

     

     Aunque este viernes 2 de octubre no tomaremos las calles, ya que debido la pandemia del Covid-19 no se convocó a la marcha luctuosa para rendir tributo a los mártires estudiantiles y exigir justicia al gobierno federal, queremos decir que lo hecho en el pasado y lo que hoy somos no se compara con las transformaciones que lograremos a futuro, a partir de ir construyendo juntos una sociedad con paz y justicia, con democracia e igualdad

     

     ¡El 2 de octubre no se olvida!  



« El Porvenir »