Opinión Editorial


No le fallemos a la ciudadanía


Publicación:07-09-2020

++--

El paradigma de una nueva sociedad se está construyendo en el Congreso del Estado, con la primer Legislatura de la paridad de género

     El paradigma de una nueva sociedad se está construyendo en el Congreso del Estado, con la primer Legislatura de la paridad de género.

     

     El primer Congreso Constituyente inició la vida legislativa en Nuevo León hace 196 años. Pero, apenas hace 59 años tuvimos la primera diputada, la profesora Ofelia Chapa Villarreal de feliz memoria, lo cual significó cubrir la ausencia de la mujer durante décadas y décadas.

     

     Las cuotas electorales de género fueron más que paliativos para acallar la inminente oleada de millones de mujeres mexicanas, que demandaban y siguen demandando la igualdad plena entre hombres y mujeres. Hoy la lucha marcha a pasos agigantados, impulsada por hombres y mujeres de avanzada, progresistas, conscientes y dispuestos a enterrar el sistema patriarcal por violento, discriminatorio, inequitativo e injusto.

     

     Para el tercer año de mandato popular, las compañeras diputadas y los compañeros diputados decidieron que las mujeres presidan el Congreso. No puedo más que agradecer a nombre de todas y reconocer que esta Legislatura demuestra un alto nivel de sensibilidad, compromiso y respeto por las causas de las mujeres, no sólo de las legisladoras sino de las nuevoleonesas.

     

     La igualdad es una lucha incompleta, lo cual nos llama a cumplimentar las tareas pendientes en nuestro marco legal, incluyendo la paridad de género en el Poder Judicial, en los partidos políticos y en el sector empresarial, con reformas que zanjen las desigualdades, sean laborales o salariales, que acaben con los feminicidios, que dinamicen las alerta de violencia y potencien las justas demandas de la mujer en esta sociedad tan desigual.

     

     El mundo cambió por la pandemia del Convid-19 y esto provocará una caída de entre 9 y 12 puntos del PIB de la economía mundial, la peor desde la gran depresión de 1929. Ello repercutirá en nuestro país y, particularmente, en nuestro Estado, pues la caída de la recaudación fiscal ya nos hizo aprobar recortes presupuestales este año y nos llevará a un presupuesto austero para el 2021, aunque los indicadores macroeconómicos sigan siendo favorables. Con austeridad, combate a la corrupción y disciplina financiera tengamos la seguridad de que en México y en Nuevo León retomaremos, en el corto plazo, el camino del crecimiento y del desarrollo social en beneficio de la salud y de los esfuerzos para romper la cadena de contagios y de muertes.

     

     Es justo reconocer a los salvadores de la vida, a todos los trabajadores de la salud: médicos, doctoras, enfermeras y enfermeros, laboratoristas, paramédicos, camilleros, personal técnico, clínico-hospitalario, de servicios generales, administrativos y, por supuesto, directivos, por ser héroes y heroínas del Siglo XXI, por su entrega, vocación y solidaridad.

     

     Los retos del tercer y último año son muy grandes. En dos años de labores los grupos legislativos, los diputados independientes y sin partido, la ciudadanía, el gobierno estatal y los gobiernos municipales presentamos mil 24 iniciativas en total y resuelto 396. A primera vista -aquí va lo destacado de esta reflexión-, puede parecer un pobre resultado. Pero, los conocedores de la actividad parlamentaria entienden que hemos aprobado las iniciativas que reúnen los requisitos de utilidad social, interés público y consenso político, así como de legitimidad jurídica y viabilidad financiera.

     

     Más allá de dictaminar los expedientes turnados a comisiones y de no heredar rezago legislativo, las y los nuevoleoneses exigen que los resultados de nuestro trabajo sean beneficios visibles y palpables. Por ello, las propuestas de cada grupo legislativo deben traducirse en una agenda que incluya las necesidades urgentes y las demandas más sentidas de la población. No le fallemos a la ciudadanía. Seamos propositivos, productivos y eficaces, sobre todo, para ayudar a resolver nuestros problemas estructurales.

     

     Avancemos en establecer la educación inicial y la educación superior como obligatorias y gratuitas, en consolidar el combate a la corrupción, en impulsar la lucha contra la contaminación, en crear grandes parques y bosques urbanos, en contribuir a la movilidad sustentable con un servicio de transporte colectivo digno, ordenado, organizado, seguro, eficaz y económico, en cambiar la luz roja del Semáforo Epidemiológico y del Semáforo Delictivo, para que la percepción de inseguridad disminuya y, más que nada, los índices de homicidios dolosos, de robos, de violencia familiar y de feminicidios.

     

     Agradezco la deferencia de ser parte de la Directiva integrada por destacadas compañeras para representar al Poder Legislativo, cargo que sabremos desempeñar con responsabilidad, respeto y ceñidas al marco legal.



« El Porvenir »