Opinión Editorial


No hay, no hay


Publicación:10-09-2020

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Los gobernantes se siguen dando vida de reyes cuando la realidad amerita otra cosa

Y por si fuera poco: la lana. Temporada de presupuestos, tanto federal como estatal y municipal. Y los cabecillas de los tres niveles de gobierno andan que no les calienta el boiler porque por más que se estira el dinero, como el hombre elástico, nomás no alcanza para lo que cada uno tiene en mente hacer.

Desde luego, las quejas. Peor que la llorona a la orilla de los ríos mexicanos. Y según los números, tan fríos como una lápida, la distribución nacional va acorde con lo contemplado por cada entidad federativa. Pero, bueno, siempre hay un pero en la sopa. Se trata, en el inicio del sexenio federal actual, de no dilapidar recursos, evitar los gastos innecesarios, de pagar deudas anteriores para que los intereses no coman, de revisar los altos sueldos de los altos funcionarios.

Y entonces, desde esta óptica, la puerca tuerce el nabo. Nadie ha hecho caso a las buenas intenciones. Al menos en Nuevo León no se ha contemplado ningún plan para evitar los gastos superfluos u ociosos, al contrario, pareciera que el estado está boyando, navegando en jauja, pareciera que el ex gobernador Rodrigo Medina, tan feliz por la calle, no hubiera empinado a Nuevo León.

Entonces por qué exigir más dinero, si el dinero que hay no se administra con prudencia y no hay más dinero porque al llegar se va a ir a lo superfluo, dejando a un lado la educación, el trabajo, el apoyo a las familias en situación de precariedad, la cultura, las urgencias ecológicas, la seguridad. Los gobernantes se siguen dando vida de reyes cuando la realidad amerita otra cosa. Y tampoco toman como pauta el ejemplo de austeridad del presidente de la república Andrés Manuel López Obrador.

El presidente, al ver y saber la situación económica de los estados ha tomado sus propias medidas para la distribución del presupuesto. Así, para Nuevo León el presupuesto para 2021 es más generoso puesto que será de 157,455 millones, mientras que en 2020 este año fue o es de 148, 508 millones, es decir, hay un aumento del 6%. Pppeerrrooo ese aumento va para beneficio de la gente, es decir, se ejercerá directamente en infraestructura y en los programas sociales ya institucionalizados. En otras palabras (o en otras cifras) para el gobierno, de forma directa, será un 3.2 por ciento menos que en 2020. 

Menos para el gobierno, más para la gente. Sabido es que la mayor parte del presupuesto gubernamental se va en el llamado gasto administrativo. Mantener una flotilla de 25 mil burócratas al servicio del estado, incluyendo el sindicato, con el sempiterno líder, no es poca cosa. Además, la gran flota vehicular, autos nuevos cada año, gasolina y celulares gratis, onerosos viáticos, etc. y los gastos superfluos. Por eso andan los del gobierno piando porque con la pandemia no les alcanza y reasignaron presupuestos.

Además del desorden en la obra. Hace tiempo llegaron recursos para el Metro, mantenimiento y restitución de desgaste, pero el metro anda peor. ¿Dónde está ese dinero? Se buscan recursos para la presa Libertad, que no se terminará y quizá ni inicie este sexenio agónico, y resulta que en México se gestionaron recursos para el anillo periférico y la ampliación de la capacidad del Arroyo Topo Chico ¿entonces? Y ya vienen más de cien unidades del transporte urbano ¿de dónde?      

Sí, más para la gente, menos para el gobierno.



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