Opinión Columna


Negociando con la Chimol-Trump-fia


Publicación:07-04-2019
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Imponer a Estados Unidos aranceles compensatorios donde más duele, política y económicamente, es una herramienta que se usará cuando sea pertinente.

 

Chicago, Illinois. -Las recientes amenazas del presidente de Estados Unidos de cerrar la frontera con México como medida de presión para contener el flujo de centroamericanos dejan un claro mensaje al presidente de México: Donald Trump le está tomando la medida, y es tiempo de que usted le mida el agua a los camotes cuando negocie con los estadounidenses.


Primero me saco la espina, el Andrés Manuel López Obrador opositor fustigaría con vigor la respuesta que su administración ha dado a los constantes ataques de Estados Unidos. Diría que hay entreguismo, que hay que defender la soberanía, la dignidad de México y que se debe contraatacar a los vecinos. En contraste, AMLO presidente pide prudencia, pregona amor y paz y rehúsa comenzar una guerra de declaraciones con el bocón del norte.


En ese contexto, el gobierno de México pasó de extender la alfombra roja a las caravanas centroamericanas a deportar masivamente a inmigrantes y recortar los presupuestos para las tareas migratorias y al programa de asilo a extranjeros. Aunque, para ser justos, desde la administración pasada, México se ha convertido en un cuello de botella para limitar la llegada de centroamericanos a Estados Unidos.


Tan sólo en 2018 se deportaron cerca de 200 mil centroamericanos, y en enero de 2019, primer mes de la gestión de AMLO, las expulsiones llegaron a 12,500. Bajo presión y amenaza, México está haciendo el trabajo sucio migratorio a su vecino del norte. A pesar de que los críticos dirán que es una política entreguista, también puede ser visto como la aplicación de las normas mexicanas. Un estado de derecho selectivo pero necesario dadas las condiciones.
Regresando al bully, luego de decir que México está deteniendo más inmigrantes, Trump abandonó su amenaza de cerrar la frontera. No obstante, le dio un año de plazo a nuestro país para detener los flujos migratorios y el cruce de drogas al norte o castigará con aranceles los autos producidos en México y quizá, otra vez, cierre la frontera.


El plazo impuesto coincide con el proceso electoral estadounidense, por lo que hay que prepararse para ser piñata electoral de Trump. Tenga o no razón, el presidente de Estados Unidos usará a México y los flagelos que desde aquí se originan para justificar acciones de gobierno que aseguren su reelección, no tanto que sean necesarias y mucho menos justas.


El presidente de Estados Unidos no tiene palabra ni vergüenza. Es capaz de violentar un tratado de libre comercio aprobado por el Congreso, que tendrá la misma validez jurídica que las constituciones de los países firmantes, para imponer aranceles ilegales a la industria automotriz mexicana. Así amenaza el líder del "país de leyes".


Por ello, hay que aconsejarle al presidente de México negociar, en privado, desde la fortaleza exigiendo resultados tangibles y medibles de todo lo que acuerde con Trump y sus emisarios. Hay que exponer que México es un actor económico vital para su vecino del norte y que la estrategia usada en su momento por el entonces embajador Arturo Sarukhán de imponer a Estados Unidos aranceles compensatorios donde más duele, política y económicamente, es una herramienta que se usará cuando sea pertinente.


Twitter: @ARLOpinion



« Redacción »
Antonio Rosas-Landa

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