Opinión Editorial


Monterrey Bike-Risky


Publicación:20-07-2020

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La educación vial con respecto al respeto preferencial al ciclista es pobre, y la violencia del conductor de vehículos automotores es cada vez más explosiva

Sabemos, con motivo de los fatídicos sucesos acontecidos recientemente en el área metropolitana de  Monterrey, donde varios ciclistas murieron en diferentes accidentes, que la educación vial con respecto al respeto preferencial al ciclista es realmente pobre, y la violencia del conductor de vehículos automotores es cada vez más explosiva y realmente representa un gran riesgo para el ciclista que, aleatoriamente,  se cruza en su camino.

Existe un top ten de las mejores ciudades para practicar el ciclismo: Copenhague, Amsterdam, Utrech, Amberes, Estrasburgo, Burdeos, Oslo, París, Viena, y Helsinki; aparece por allí, en décimo segundo lugar,  una ciudad latinoamericana, Bike-Friendly: Bogotá.  Monterrey debería ser considerada como una ciudad Bike-risky, considerando que  tenemos el primer lugar estatal en accidentes de tránsito en contra del ciclista, le sigue Apodaca, Guadalupe y Escobedo.

El problema no es nuevo, la desventaja física del ciclista frente al conductor de un vehículo automotor, es realmente desproporcionada. Además, el conductor de automóvil es muy poco respetuoso del ciclista, y esto es por decirlo eufemísticamente, en realidad el automovilista, puede ser  tan explosivo como sus máquinas de combustión interna, y esta ira al volante que se desencadena se refleja en una falta de tolerancia hacia el más débil, las agresiones viales han sido múltiples y repetidas.

Lo que sí es novedoso, es que los ciclistas se han organizado cada vez más en asociaciones y clubes, grupos de rodada que discuten sus problemáticas como usuarios de este transporte limpio. Aun así, hoy en día, circular libremente por la ciudad requiere un cierto grado de temeridad por parte del ciclista. Cuando lo realizan de manera organizada logran un mayor respeto de gran parte de los automovilistas, pero no el suficiente como para evitar estas tragedias.

Las organizaciones de ciclistas han comenzado a reconocerse como minorías que tienen el derecho a rodar libre y de manera segura por la ciudad (y también por el campo). Debe existir una ley para garantizar la seguridad vial del ciclista, donde se especifique un monto presupuestario que deberán invertir las autoridades estatales y municipales, para construir infraestructura vial de acorde a las necesidades del ciudadano usuario de la bicicleta, así como comprometer a las autoridades para establecer una cultura vial de respeto hacia el ciclista y el peatón.

"Pueblo bicicletero" ahora representa el nombre de una organización de ciclistas, pero en realidad se trata de una frase que estigmatizó el uso de la bicicleta para las personas menos favorecidas económicamente.  Una comunidad que no tuviera más acceso que a la bicicleta como medio de transportación era considerada pobre, y socialmente discriminada por ello.

Los aportes que ha generado el uso de la bicicleta desde el siglo XIX han sido muy relevantes para las comunidades apartadas, permitió que los ciudadanos jóvenes  de un pueblo pudieran desplazarse fácilmente 20 o 30 kilómetros, para conocer e interactuar con jóvenes  de un pueblo vecino. Lo que según algunos especialistas, favoreció  que la bicicleta se convirtiera en un medio de trasportación que contribuyó a la mejora genética de la población, al hacer posible  una exogamia comunitaria de manera sostenida.

Actualmente la bicicleta nos plantea una alternativa ecológica, un artefacto que puede contribuir enormemente a la sustentabilidad del planeta. Además, contribuye a mejorar la salud física y mental de la población, porque la bicicleta puede ser divertida, contrarresta todo mal humor y rabia acumulada.

Una rodada de una hora puede convertir a un típico  iracundo automovilista, que pedalee durante este tiempo, en un ciudadano pacífico que simplemente busque la manera de llegar a casa, para descansar y dormir. Para entonces sus malos pensamientos y sus emociones negativas habrán quedado atrás, en el camino. La bicicleta es mágica, y puede representar así  una terapia colectiva y realmente, un instrumento de psicohigiene efectiva y barata.

Estas organizaciones civiles de ciclistas deben aprovechar las próximas elecciones 2021 para encontrar candidatos a diputados dispuestos a apoyar la causa, y que lleven al Congreso en la próxima legislatura, una iniciativa de ley de movilidad para fomentar el uso seguro de la bicicleta.

En este mismo sentido hace unos meses hicimos una petición escrita al Presidente municipal de Monterrey, que a continuación reproduzco: Por este conducto me permito saludarlo y exponerle los motivos de la presente comunicación. Como usted sabe, existe una importante afición por el ciclismo de montaña, como una actividad deportiva de grandes beneficios para la salud física y emocional de las personas que lo practican. Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de vecinos del sector poniente de la Ciudad de Monterrey por esta afición deportiva, no contamos con un espacio para poder ejercitarnos en esta disciplina. Los fines de semana, puede usted constatarlo, cómo una cantidad considerable de ciclistas de montaña pasean por las laterales de la avenida Paseo de Los Leones, sin encontrar un espacio físico adecuado para ejercitarse,  además, ponen en riesgo su integridad física  ya que por esa avenida, transitan autobuses y carros a una velocidad considerable.

Para ejercitar el ciclismo de montaña es necesario trasladarse a otros municipios como García, San Pedro, Santiago, El Carmen, entre otros; en Monterrey, en el área universitaria de Mederos, se cuenta con una pista especial para el ciclismo de  montaña donde se hace uso de rutas previamente diseñadas para este deporte a lo largo de esa pequeña sección de la Sierra Madre denominada coloquialmente El chupón. La duda que surge y que le comparto es, ¿cómo es posible que contando en el área poniente de la Ciudad de Monterrey, con una montaña tan majestuosa y extensa como el Cerro de las Mitras, no tengamos un espacio para realizar ciclismo de montaña?

Mi propuesta es la siguiente: que el Municipio de Monterrey, diseñe una pista especial con brechas señalizadas, que permitan pedalear de oriente a poniente (y viceversa) por el  Cerro de las Mitras; la ruta podría iniciar en la entrada original ubicada por la calle Richard Bird en Cumbres sexto sector, hasta Cumbres Allegro, pasando por Cumbres Elite, a lo largo de  las faldas de esta montaña. Que se establezca un control para la entrada, que se regule el horario de uso  y que pueda el municipio garantizar la presencia de policía en bicicleta, para seguridad de los ciclistas y los vecinos del sector.

La propuesta no ha tenido respuesta, y es comprensible, el proyecto de movilidad del municipio de Monterrey, le apuesta al desarrollo de las grandes vialidades, pensando en el señor automóvil como el amo principal de las calles. ¿Y los ciclistas y los peatones? ¡Mal, gracias!



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