Opinión Columna


Ley de Educación Inicial


Publicación:19-03-2019
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Aspiramos a que la educación inicial constituya la primera etapa de nuestro sistema educativo estatal, como ciclo formativo previo a la educación preescolar

 

Con el propósito de que Nuevo León sea el primer Estado en legislar en materia de cuidado, atención y educación temprana, el pasado 6 de marzo presentamos en el Congreso del Estado la iniciativa de reforma constitucional para universalizar la educación inicial y el 13 de marzo promovimos la iniciativa de Ley de Educación Inicial para la Primera Infancia.

 El objeto de ambas iniciativas es establecer la obligación del Estado a impartir la educación inicial y el derecho de las niñas y de los niños nuevoleoneses a recibirla a partir de los cero a los tres años de edad.

 Lo anterior, con el fin de reconocer, garantizar y proteger su desarrollo físico y sicológico en forma plena e integral, que a futuro les permita contribuir al progreso de la sociedad y a lograr una mayor movilidad social, política, económica y cultural, así como a vivir una vida de bienestar.

 Aspiramos a que la educación inicial constituya la primera etapa de nuestro sistema educativo estatal, como ciclo formativo previo a la educación preescolar y cimiento del proceso educativo a lo largo de toda la vida.

 Por ello, nuestra propuesta es comenzar la educación inicial desde la preconcepción, preparando y orientando a los futuros padres durante el periodo prenatal, para que la futura madre esté bien informada y reciba atención médica y asesoría nutricional con el fin de que goce de un embarazo pleno y a partir del nacimiento de la niña o del niño desarrollar acciones dentro de la familia a través de programas de orientación a madres, padres, tutores y de esta manera fortalecer el rol central que la familia.

 Sostenemos que por medio de una atención adecuada, pertinente y de calidad para el desarrollo integral de la persona y tomando en cuenta la protección de la mujer gestante, se favorecerá el desarrollo psicomotriz, senso-perceptivo, socio-afectivo, de lenguaje y cognitivo de la niñez.

 Para impartir educación inicial planteamos que tanto el sector público como el privado garanticen la calidad en los métodos y materiales educativos, en la organización escolar, en la infraestructura y equipamiento, así como en la idoneidad de los docentes y directivos para el máximo logro de aprendizaje.

 La Secretaría de Educación del Estado será la responsable normar, acreditar, autorizar, registrar, supervisar y evaluar los programas, servicios y materiales que se brinden en los centros de cuidado, atención y educación temprana a cargo de instituciones públicas, privadas y comunitarias.

 Y, en concurrencia con la Secretaría de Salud del Estado, procurará el acceso del niño y la niña a una alimentación segura, nutritiva y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y así desarrollar una vida activa y saludable en la consecución de los siguientes objetivos:

 - Incentivar los procesos de estructuración del pensamiento, de la imaginación creadora, de las formas de expresión personal y de comunicación verbal gráfica.

 - Favorecer el proceso de maduración sensomotriz, la manifestación lúdica y estética, la iniciación deportiva y artística, el crecimiento socioafectivo y los valores éticos.

 - Estimular hábitos de integración social, de convivencia grupal y de solidaridad, cooperación y conservación del medio ambiente.

 - Fortalecer la vinculación entre el centro educativo y la familia.

 - Prevenir y atender desigualdades físicas, psíquicas y sociales originadas en deficiencias de orden biológico, nutricional, familiar y ambiental a través de programas especiales y acciones articuladas.

 Para ello, mediante la iniciativa de reforma constitucional y la iniciativa de ley reglamentaria, convocamos a legislar y asumir en Nuevo León los compromisos de La Declaración de Líderes del G20 (Grupo de los 20): “Lanzamos la Iniciativa para el Desarrollo de la Primera Infancia y estamos listos para trabajar junto con todas las partes interesadas en la mejora de los programas para la primera infancia de calidad, financiados sosteniblemente, que tienen un enfoque multidimensional sobre el desarrollo de la primera infancia, como medio para formar capital humano y así romper el ciclo de pobreza intergeneracional y estructural, así como para reducir las desigualdades, en especial, en casos donde los niños son más vulnerables”.



« Redacción »