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Opinión Columna


La Gran Marcha


Publicación:30-04-2019
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Se viene una auténtica revolución en las filas del sindicalismo en México. Pero, no apostamos a que resucite el viejo sindicalismo

Cada Primero de Mayo es fecha para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores, para recordar el sacrificio de los Mártires de Chicago que encabezaron las demandas de los trabajadores por conseguir la jornada de ocho horas, condiciones de trabajo dignas y mejoramiento de prestaciones a la clase trabajadora, pero también para renovar las luchas obreras.

La epopeya del Primero de Mayo de 1886 fue definitiva para extender las conquistas laborales del movimiento obrero en todas las naciones del mundo y para que el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional lo instituyera como el Día Internacional de los Trabajadores desde 1889.

El nuestro país, el movimiento floresmagonista a través del Partido Liberal Mexicano (PLM) a principio del Siglo pasado (en 19069, dio cauce y orientación a la lucha de los trabajadores mexicanos. El periódico Regeneración se convirtió en el organizador, agitador, orientador y en un instrumento de conciencia de clase a favor del mundo del trabajo y en contra de los abusos del empresariado nacional e internacional.

La huelga minera de 1906 en Cananea, Sonora, contra The Cananea Consolidated Copper Company S.A. (conocida como 4-C o CCCC), fue ahogada a sangre y fuego de la milicia norteamericana disfrazada de policía paramilitar rural, por levantar las mismas banderas que los Mártires de Chicago: jornadas de ocho horas y mejores salarios.

De igual manera, la huelga textil de 1907 en Río Blanco, Veracruz, en contra de la fábrica de algodón más grande y moderna del mundo y la que más utilidades producía a sus inversionistas, corrió la misma sangrienta suerte que la de Cananea, al ser reprimida con violencia y saña, al ser asesinados cientos de trabajadores por órdenes del dictador Porfirio Díaz.

La luchas de Cananea y de Río Blanco tuvieron grandes repercusiones entre trabajadores, campesinos, intelectuales, revolucionarios y sectores avanzados de la sociedad mexicana, a tal grado que se estos movimientos se consideran como precursores de la Revolución Mexicana. Sin embargo, la influencia ideológica y política de los hermanos Flores Magón no ha sido aquilatada suficientemente. No sólo es su lucha abierta contra la dictadura porfirista o el impulso a los movimientos de la clase obrera o los levantamientos armados que desde 1907 encabezaron, sino también el programa del PLM, cuyas principales ideas y demandas quedaron plasmadas en la Constitución Mexicana aprobada el 5 de febrero de 1917, en Querétaro.

Constitución que toma mayor dimensión porque garantiza los derechos individuales de los mexicanos, además de ser la primera en el mundo en garantizar los derechos sociales, incluso antes que la Revolución Bolchevique del mismo año, que conformó luego la Unión Soviética.

Actualmente el gobierno de Andrés Manuel López Obrador contempla la Cuarta Transformación de la República, en cuyo centro pone un nuevo proyecto de sindicalismo, el cual significa, ante todo, la libertad sindical para permitir que mediante el voto universal y secreto los trabajadores se deshagan de líderes "charros", "vendeobreros" y trabajadores corruptos entregados a los patrones, para que sean sustituidos por representantes honestos que verdaderamente luchen por mejores salarios y prestaciones laborales.

Se viene una auténtica revolución en las filas del sindicalismo en México. Pero, no apostamos a que resucite el viejo sindicalismo que protege el ausentismo, la impuntualidad y la baja productividad.

Vamos por un nuevo sindicalismo con líderes trabajadores, honestos, genuinos y que de común acuerdo con el nuevo gobierno y el sector empresarial empujen hacia la competitividad del país y hacia una mayor productividad en los centros de trabajo, donde patrones y trabajadores y el pueblo salgan beneficiados, permitiendo un México más justo, democrático y progresista, en el marco del mundo globalizado que vivimos.

Vamos por la desaparición del outsourcing (subcontratación), práctica neoliberal perversa que se tiene que erradicar para permitir que los trabajadores tengan seguridad social, atención médica, pensión, jubilación, aguinaldo, vacaciones y reconocimiento legal de su relación laboral.

Por ello, todas y todos a la Gran Marcha del Primero de Mayo, convocada por el Partido del Trabajo y el Frente Popular “Tierra y Libertad” por las calles de Monterrey, a partir la 6 de la tarde desde la Plaza Colegio Civil hasta la Plaza Zaragoza, en la lucha por las reivindicaciones obreras.



« Redacción »