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Opinión Editorial


Irracional


Publicación:21-01-2019
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¿Durante una visita al zoológico, se atrevería a entrar a la jaula de unos
tigres dormidos a estirarles los bigotes?, la respuesta está explícita.

Peor aún, ¿Se atrevería entrar a la jaula de los Tigres de Bengala, a
estirarles los bigotes, mientras que ellos caminan de lado a lado en una actitud retadora?

Sin duda, que todos coincidimos que sería una locura hacerlo.

La conducta racional del Ser Humano nos permite actuar ante situaciones que
percibimos riesgosas, por lo que nuestra reaccionan inmediata y permanente es
alejarnos del peligro y garantizar nuestra integridad física y de nuestros familiares.

Vaya, hasta los animales cuando detectan incendios en los bosques o selvas, huyen
llevando consigo a sus crías, o se alejan de las costas cuando detectan terremotos
y posteriores tsunamis.

La naturaleza de todo ser vivo, nos dice que debemos huir del peligro.

¿Entonces cómo podemos entender la actitud irracional de centenares de habitantes de
Tlahuelilpan, Hidalgo, quienes sin medir el peligro, hicieron exactamente lo contrario que dicta
el Sentido Común?

Los hechos confirman que Tlahuelilpan es un "Municipio Huachicolero", ya que al estar ubicado
a menos de 20 kilómetros de la Refinería de Tula, han realizado sistemáticas "ordeñas" al poliducto,
"picándolo" en diez distintos puntos, en menos de trece kilómetros.

Cerrado desde diciembre, luego de las medidas implementadas por el Presidente Andrés Manuel López
Obrador, para evitar el robo de combustible, los centenares de vecinos "celebraban en un baño de
gasolina", el restablecimiento del flujo realizado el fin de semana pasado.

Hasta que la muerte alcanzó a casi un centenar de sus habitantes, y dejó gravemente lesionados
a varias decenas más, en lo que será recordada como la peor tragedia registrada en el robo de
combustible en México.

Contra toda lógica de supervivencia, centenares de habitantes de este Tlahuelilpan, mismo que
registra un 50 por ciento de sus habitantes en pobreza según estimaciones del Inegi, subieron
durante horas en Redes Sociales videos en los que manifestaban su gozo por poder robar
el combustible, al igual que lo habían hecho ocasiones anteriores, e invitaban a sus vecinos
a unirse a lo que al final sería un suicidio colectivo.

Peor aún, una partida Militar que llegó a acordonar la zona del derrame para evitar lo sucedido,
fue rebasada por vecinos furiosos que amenzaron a los uniformados para que les permitieran
realizar el robo.

Los militares para evitar un enfrentamiento con los saqueadores optaron por replegarse a la
espera de refuerzos, al verse rebasados en cantidad; no sin antes advertirles de manera
reiterada que se retiraran ante la posibilidad de lo que fue una tragedia anunciada.

Las primeras investigaciones indican que el roce constante de las prendas sintéticas de los
saqueadores con objetos de fierro y el uso constante de teléfonos celulares para enviar
las imágenes de lo que pudiera considerarse un "festival de la muerte", pudieron ser la causa
de la explosión de más de diez mil barriles de gasolina.

Escenas dantescas en los que se observa a los pobladores escapar envueltos en fuego, han
sido observadas por mexicanos que siguen con estupor los hechos, mientras que se preguntan
¿Cómo es posible que la avaricia pueda más que garantizar la vida misma?

Peor aún, existen vídeos en los que se aprecia a menores de edad llevados de la mano
de sus padres cargando todo tipo de utensilios domésticos a robar el combustible. Resulta
irónico que muchos de ellos pudieron haber llevado a sus hijos a la muerte.

"Nos ganó la tentación" aceptan varios sobrevivientes de la tragedia, y se muestran reflexivos
sobre la manera irracional en la que actuaron con tal de ganarse algunos pesos, ya que
tradicionalmente acostumbraban vender en promedio en cinco pesos el litro de gasolina.

Al menos los mexicanos esperan que el nuevo Fiscal General de la Nación, el recién nombrado,
Alejandro Gertz Manero, realice una investigación seria y a fondo para enviar a la cárcel a los
responsables de realizar los "piquetes" en ese poliducto, si es que no murieron durante la
explosión.

Lo sucedido en Tlahuelilpan, debe ser un llamado de atención a todos los mexicanos, acostumbrados
a realizar cualquer acto de rapiña sin medir las consecuencias, y a reaccionar con acciones
de Civilidad y respeto al entender que el robo es un delito y ya.

Resulta triste observar reiteradas escenas de camiones volteados que transportan todo tipo
de productos y centenas de mexicanos robando su carga, sin importar que tengan que cruzar
autopistas de alta velocidad poniendo en peligro sus vidas.

Peor aún, si la unidad accidentada transporta cerveza u otro tipo de bebidas embriagantes, en todo
México nos enteremos mediante unos "efusivos" ciudadanos en distinos vídeos en Redes Sociales,
celebrando el hecho al saquear la carga, sin importar siquiera la salud de los ocupantes de la unidad.


¿Cuándo dejaremos los mexicanos esta peligrosa irracional actitud?

 



« Redacción »
José Luis Carrillo Ramos


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