Opinión Editorial


Empezar bien desde el principio


Publicación:22-05-2019
version androidversion iphone

++--

La reforma constitucional en materia educativa que entró en vigor el pasado 15 de mayo y cuyo proceso continuará hasta promulgar las leyes secundarias, es un momento histórico para la transformación de México.
En la historia de las políticas educativas de México -de la colonización española al país independiente que somos-, muchos cambios se han impulsado en la lucha por avanzar en el desarrollo de nuestra sociedad.
Entre los antecedentes históricos más relevantes, merecen mención las políticas juaristas que mediante las leyes de reforma establecieron los principios de gratuidad y de laicidad de la educación.
Anteriormente, la educación era exclusiva de las clases privilegiadas y sus contenidos era definidos por la Iglesia y no por el Gobierno, todo lo cual generó el dogmatismo clerical y la exclusión social de millones de mexicanos sin la mínima posibilidad de tener acceso a la educación.
En la Constitución de 1917 se refrendaron los principios de laicidad y gratuidad, mismos que el régimen cardenista retomó en su orientación de educación pública socialista, como instrumento de liberación del proletariado y cuya finalidad fue educar a las grandes masas indígenas, campesinas y obreras que carecían de la oportunidad de ingresar al sistema educativo.
La contrarreforma educativa aprobada en el sexenio pasado, fue la que vino a poner en riesgo los principios constitucionales de la educación pública, laica y gratuita, precisamente porque el Estado fomentó la privatización de la educación y dejó de invertir en infraestructura educativa.
Asimismo, por la enorme afectación que hizo a los derechos laborales conquistados por el magisterio nacional, al establecer evaluaciones punitivas para el ingreso, promoción y permanencia del personal docente y directivo.
Todas las maestras y todos los maestros de levantaron en contra de las disposiciones punitivas y se mantuvieron unidos en la lucha para abrogar la mal llamada reforma educativa, demanda que recogió en campaña Andrés Manuel López Obrador y que ahora es un compromiso cumplido.
A partir de la entrada en vigor de la nueva reforma educativa, los derechos laborales de los trabajadores al servicio de la educación se rigen por lo dispuesto en el Artículo 123 Constitucional Apartado de B, con lo cual se otorga certeza y seguridad jurídica en su estabilidad laboral.
Además, los procesos de admisión, promoción y reconocimiento se regularán por la Ley General para la Carrera de las Maestras y los Maestros, que una vez aprobada abrogará la Ley General de Servicio Profesional Docente y, con ello, la desaparición de la evaluación de carácter punitivo -la cual se suspendió este fin de semana-, ya que los nombramientos se otorgarán con base en la Ley y en ningún caso se afectará su permanencia en el servicio.
Asimismo, la creación del Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación como organismo público descentralizado, servirá para sustituir al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, con la finalidad de establecer criterios de evaluación mediante procesos valorativos, cualitativos y formativos que contribuyan a la mejora continua de la educación.
También será fundamental que el Estado fortalezca la Escuela Normal, para la formación de maestras y maestros como agentes fundamentales del proceso educativo y de la transformación social de la ciudadanía.
Aparte de dichos puntos nodales para el magisterio, es de resaltar que la educación inicial será parte de la educación básica y, por lo tanto, obligatoria para el Estado su prestación a niñas y niños de los cero a los tres años.
Para atender la educación inicial ya está corriendo el plazo de 180 días, contados a partir de la entrada en vigor de la reforma educativa, para que el Presidente defina la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia, en la cual determinará la gradualidad de su impartición y financiamiento; es decir, los tiempos e inversiones para su infraestructura física y docente.
Esta medida cristaliza una lucha histórica del Partido del Trabajo, con base en el modelo CENDI que hemos impulsado por 28 años en sectores marginados para revertir el círculo de la pobreza mediante la formación de capital humano desde la primera infancia, al reconocer que la educación temprana es empezar bien desde el principio en la transformación social.}
Monterrey, Nuevo León, a 21 de Mayo del 2019.



« Redacción »