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Opinión Columna


El último fuego del invierno


Publicación:22-03-2019
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A más de 100 días de esta realidad ya como gobierno, me confieso que aún no la acabo de entender.

Intentando prender la chimenea por última vez en este invierno, a unos días de que llegue la primavera, el cielo llora y el viento del norte sopla frío… los huesos tiemblan. Sin embargo, unos brazos pequeños se cuelgan de mi cuello y su diminuto dueño me pasa un montón de cuentos para leer; asamos bombones y nos sentamos frente a la chimenea como un pequeño clan, Isa, Iker, Gabrielo y yo, en familia nos unimos en torno al último fuego del invierno.

Por cuestiones de trabajo, de distancias, del frío en mi relación con Isa, este invierno fue muy diferente. La temporada estuvo marcada por la lejanía, las labores en fines de semana, por trabajar inclusive hasta el mismo 25 de diciembre porque venía el Presidente a Monterrey el 29 de ese mes y para bien o para mal tenía que trabajar en lo relacionado a su vista. ¿Será que en la cuarta transformación en verdad ya no nos pertenecemos y somos del pueblo y para el pueblo?

Pero este puente quise hacer algo diferente, así que salí a la calle a caminar por las mañanas, a respirar profundo y sacar vaho por mi boca; caminé al lado de mi hermana Martha, quien había cumplido años y por trabajar no tuve la oportunidad de convivir con ella. Me atreví a jugar futbol entre la lluvia y el frío con mis hijos y mis sobrinos Mateo y Bryan. Al otro día nos escapamos a la Feria del Libro de la UANL, donde me encontré amigos que hace tiempo no veía, me di cuenta que me había alejado de ese fantástico mundo de las letras y de los libros. La feria fue en Colegio Civil, lugar en el que a mis 15 años estudié la prepa. Ahí, por un momento desaparecieron los libros, los estantes, las personas y hasta mi familia, pues yo regresaba al puberto que fui hace algunos años, que soñaba con ser actor, con escribir y transformar al mundo, la política y la misma forma de la felicidad. ¿Algo de eso he hecho?

Hoy he puesto mi granito de arena en la cuarta transformación que está empezando; a más de 100 días de esta realidad ya como gobierno, me confieso que aún no la acabo de entender. Estuve tiempo atrás en el proyecto, desde antes que empezaran las campañas, sé lo que es hacer un campaña política; sin embargo, ya en el ejercicio del poder, por su naturaleza misma, su legalidad y su institucionalidad, debe ser diferente. ¡ Y ahí me pierdo un poco de los que están ejerciendo el poder!

Pero bueno, sólo soy un simple mortal y espero que los líderes de la misma, los que ya tienen algún nombramiento la entiendan. Que ejerzan con cabalidad, transparencia y eficacia esta oportunidad que el Presidente, López Obrador, ha conseguido. Si en algo puedo seguir apoyando sin duda lo haré, tanto por mis hijos Iker y Gabrielo, que creo merecen otra forma de gobierno, de entender y disfrutar este maravilloso país, pero también por todos los niños, los jóvenes, las mujeres, los marginados, todos los ciudadanos que viven en vulnerabilidad e inseguros. Porque a muchos mexicanos sólo les ha tocado vivir un crudo invierno, recrudecido por los vientos fríos de los gobiernos anteriores que han congelado sus sueños y esperanzas.

 No sé si mis hijos disfrutaron tanto como yo esté último viento del norte, esta lluvia helada, este último fuego del inverno, que quizás sea el comienzo de algo nuevo. Porque el fuego quema y desaparece cosas del pasado, te da la oportunidad de un nuevo comienzo, desde las nuevas flores que vendrán con esta primavera o la verdadera transformación de nuestro país con el nuevo gobierno, el nuevo régimen al que AMLO intenta llevarnos.

En una noche de cuentos, pizzas y películas entendí , que quiero seguir siendo parte de la cuarta transformación, pero antes quiero ser nuevamente miembro importante en mi familia, estar presente cuando volvamos juntos a prender el fuego en nuestra chimenea.



« Redacción »