Opinión Editorial


El sello de la casa


Publicación:06-09-2020

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En medio de la peor crisis de inseguridad en 100 años, un gobierno que se autocalifica como "el mejor gobierno", no cuenta con estrategia alguna

Durante su segundo informe de gobierno, el presidente López Obrador afirmó que, "en el peor momento, contamos con el mejor gobierno". Sin embargo, enfrentamos varias crisis, entre ellas, la sanitaria, la económica y la de seguridad incluyendo, desde luego, los feminicidios ¿Cómo es que dice que seguimos avanzando? La única respuesta es que, como lo ha dicho, el presidente tiene otros datos que corresponden, por lo visto, a un país distinto al que vivimos.

En relación a la seguridad, López Obrador llegó al extremo de decir que ya no hay masacres, que ya no manda la delincuencia organizada, y que ya existe justicia para el pobre. Nos informa que ya no hay torturas, y que ya se respetan los derechos humanos. Por su conducto nos enteramos también de que ya se castiga a los culpables de cualquier crimen. Ese nivel de absurdos tienen una lógica política y demagógica, pero como se ha dicho al cansancio, la realidad no va a ningún lado.

Van algunos datos que contrastan con el discurso presidencial: como hemos informado desde Causa en Común, de enero a julio de 2020, medios periodísticos registraron al menos 429 masacres y 404 casos de tortura. En un conteo más amplio de "atrocidades", el registro hemerográfico alcanza durante el periodo, al menos, 2,582 eventos con 3,383 víctimas. ¿Qué habrán pensado esas víctimas, sus familias y seres queridos cuando oyeron esa parte del discurso? ¿lo habrán sentido como la burla que fue? ¿lo sintieron como un condena de que no habrá justicia cuando ni siquiera se reconoce el problema?

Se deben contestar algunas aseveraciones, quizá un poco menos burdas, pero también falsas. Si bien asegura que sólo han aumentado dos delitos, el homicidio doloso y la extorsión, lo que todos sabemos es que la pandemia provocó que disminuyeran ciertos delitos y las denuncias en general. Es incluso notorio que, aún en estas circunstancias, no disminuyan los asesinatos y nos mantengamos en un promedio de 100 diarios. Menudo logro.

Es en verdad ofensivo que se nos diga, además, que han disminuido los feminicidios, cuando en realidad tenemos los registros más altos de asesinatos de mujeres y de menores de edad desde 2015, cuando comenzaron a registrarse ese tipo de delitos. Parece que también al gobierno le pasa de noche cuando oculta que también hemos roto récord en registros de violencia familiar.

Cuando analizamos la seguridad desde el ángulo institucional, el panorama es desolador. Destaca la aceleración y profundización de la militarización del país lanzando, sin ton ni son, responsabilidades y proyectos a las Fuerzas Armadas. Esto no sólo denota el nivel de ineptitud del gobierno federal; también significa que continúa el abandono de las policías locales. Tampoco hay nada que decir en cuanto a desarrollo de fiscalías o del sistema penitenciario. En ninguno de estos temas primordiales para la seguridad, existe ningún proyecto o reforma, ni inversión pública que pudiera respaldarlos.

Por increíble que parezca, en medio de la peor crisis de inseguridad en 100 años, un gobierno que se autocalifica como "el mejor gobierno", no cuenta con estrategia alguna. Basta echarle un vistazo al "Programa Sectorial de Seguridad y Protección Ciudadana 2020-2024". Se trata de un documento de frases políticas y lugares comunes, sin rigor conceptual ni metodológico. Y por demás está decir que repartir cheques no constituye una política social, ni muchísimo menos una política de prevención.

Así las cosas al cumplirse casi dos años de gobierno. Asesinatos y masacres todos los días, delitos de alto impacto que sólo una pandemia puede frenar unas semanas, abuso contra nuestras Fuerzas Armadas colocándolas en situaciones imposibles, y demagogia auto celebratoria que se ha convertido en el sello de la casa.

(Colaboró Gabriela Estrada)

@MaElenaMorera



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