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Opinión Columna


El plantón


Publicación:11-01-2019
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Pero la justicia siempre llega, se tarda, pero llega.

Si realmente quien lleva las riendas del Estado en términos políticos fuera independiente, es decir, emanado de los ciudadanos, no estuviera un puñado de ciudadanos comprometidos pasando frío en el palacio de gobierno en un acto casi heroico por impedir el alza en las tarifas del pésimo sistema de transporte urbano, puesto que quien gobierna vería primero por los ciudadanos, ya que no responde a los intereses de los transportistas.


Pero, como se aprecia, no es así. Al contrario, tal parece que el gobierno actual obedece más a los intereses de los pocos millonarios que controlan el transporte urbano que a los miles de usuarios. Ellos piensan en aumentar la tarifa del transporte pero no es prestar un servicio de calidad. En días recientes dos unidades del transporte se incendiaron porque la agencia de Transporte no verifica las condiciones de las unidades, tanto en lo mecánico como en lo eléctrico. Otra unidad mató a una señora. Otra más chocó en pleno centro de la ciudad. Ese tipo de situaciones no sucedería con una buena prestación del servicio, que por otra parte, no requiere de aumentos en el pasaje.


Desde hace días, los activistas de Unete Pueblo y colectivos y Asociaciones solidarias, que empujan desde otros frentes por la mejoría del estado ante los brazos cruzados de los funcionarios, han permanecido en plantón hasta que el gobernador dé marcha atrás a los descabellados aumentos en la tenencia y el posible aumento en la tarifa del transporte de pasajeros.


De la misma manera, el plantón va dirigido contra los actuales diputados del Congreso del Estado que votaron a favor de los incrementos y que posiblemente voten a favor del aumento en la tarifa, ya que de sensibles y comprometidos con las causas ciudadanas no tienen nada. Y eso puede entenderse de casi todos los partidos pero no de Morena ni del PT que avalaron el aumento. Si el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho en repetidas ocasiones que por el bien del país primero los pobres, no se entiende por qué Morena votó a favor de quienes hacen daño a los pobres. Nomás no checa.


Y desde luego que los heroicos muchachos que sí piensan como ciudadanos y abogan por ellos, además de sufrir las inclemencias del tiempo, padecen el acoso de los esquiroles y los supuestos líderes sociales, como el llamado Fufito, de negros antecedentes que no es sino un vasallo del gobierno estatal actual. Si se dice ciudadano por qué ataca a organizaciones ciudadanas. Son claros los antecedentes de ese tal Fufito: proxeneta, traficante de blancas a través de sus negocios de table dance y depósitos, hijo de un comediante cetemista, preso por comprar alcohol robado, azuzador de la marabunta que rompió los vitrales de Palacio, inculto, centavero, acusado varias veces de violencia en contra de la mujer. Y con todo, el gobierno lo mantiene activo en lugar de darle barrote. La causa de este desaguisado es fácil de adivinar: es un lacayo del poder actual que es utilizado para diezmar las acciones de los verdaderos activistas sociales.


Pero la justicia siempre llega, se tarda, pero llega. Y ahora se está ejerciendo el derecho consagrado en la Constitución que esgrimen los activistas de Unete Pueblo y de entidades hermanas para protestar en contra de quienes ofenden a los ciudadanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



« Redacción »