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Opinión Columna


El aborto del aborto


Publicación:15-03-2019
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Lo que se busca en el fondo es la conservación de la vida humana.

En la década de los treinta del siglo pasado las fuerzas conservadoras del país, junto con la iglesia católica y las uniones de padres de familia, de donde surgiría el Partido Acción Nacional, se opusieron a las reformas liberales del presidente Lázaro Cárdenas y su instrumento político –para ellos- la CTM, en aquel tiempo muy diferente a la cueva de ladrones protegidos por el PRI y el Gobierno y algunas empresas que no son humanistas, en particular porque estaba dirigida por un gran hombre: Lombardo Toledano.


Varias eran las quejas: la invasión de los refugiados españoles a los que calificaban de “demonios rojos” que llegaban a México tras ser vencidos por la bota franquista, el retiro de prebendas y privilegios por parte del gobierno a la iglesia católica sumergida en su inercia de monarquía e inquisición, los coletazos de las grandes empresas sobre todo norteamericanas que respingaban por la nacionalización del petróleo, el rechazo (y condena y amenaza de quemón en leña verde a los homosexuales y lesbianas obligados a vivir en la clandestinidad) la oposición al divorcio y por supuesto al aborto.


De eso hace muchos años, y lo paradójico es que las posturas de no pocos ciudadanos y de más que pocos legisladores, funcionarios públicos, militantes de partido y por supuesto del Acción Nacional, siguen siendo las mismas en torno a estos temas. Una razón de centro priva en tamaña desmesura: se aplican criterios morales (inducidos por una iglesia católica que tampoco ha evolucionado). La ciencia, la tecnología, los grandes descubrimientos médicos, la reformulación de leyes, las medidas de excepción, están guardados en un oscuro segundo o tercer lugar de las decisiones.


Y eso acaba de ocurrir con dos acontecimientos cruciales en la evolución de la sociedad, la disolvencia de los prejuicios y la lucha ciudadana que busca abrir horizontes de mejoría: la iniciativa de legalización del aborto y los matrimonios igualitarios. Ambos casos, demandas ancestrales de muchos ciudadanos. Sin duda el tema es conflictivo, en particular por los criterios que se siguen para aprobar o no dichas iniciativas por parte del Congreso del Estado.
Privaron los criterios de hace muchos años. Es entendible en partidos de clara filiación conservadora como el PAN, la tibieza y la comodidad del PRI, pero no es entendible que partidos de avanzada, de pensamiento acorde con los reclamos de la ciudadanía a la cual se deben y ondean como sus banderas, el PT y Morena, se opusieran. Con calzador logró salir la aprobación de los matrimonios igualitarios.


Ya se ha realizado la primera boda en una oficialía del Registro Civil de San Nicolás, municipio gobernado por el PAN, con la clara oposición del Juez Civil. Hicieron falta las presiones de los grupos y organizaciones ciudadanos, la presencia de la Comisión de Derechos Humanos para que pudiera realizarse. Pero la legalización del aborto no pasó. Es cierto, todos estamos contra el aborto, pero no todos estamos de acuerdo con las condiciones en que se realizan: insalubres, no profesionales, punibles, etc. Lo que se busca en el fondo es la conservación de la vida humana.



« Redacción »