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Opinión Editorial


Día de la Expropiación Petrolera


Publicación:11-03-2019
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Estudiar al petróleo mexicano es conocer uno de los recursos naturales de la geografía del país, es tener conocimientos derivados del petróleo, tales como la gasolina, kerosina, gas licuado, aceites lubricantes y grasas, parafinas y asfaltos.

Estos productos del petróleo son solo algunos, ya que los especialistas en investigación petrolera derivan más de 200 productos, que las refinerías mexicanas extraen del petróleo crudo de los principales yacimientos que están ubicados en la extensa zona que abarca desde el Río Bravo hasta los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sureste de San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco, Campeche y Chiapas. Para los investigadores, los mantos de petróleo y gas natural en el subsuelo, que nos dicen están ubicados en la frontera norte, la verdad es que son yacimientos sin fronteras, están en la región norte de México y abarcan el sur de la frontera sur de los Estados Unidos de América.

Las empresas petroleras norteamericanas extraen petróleo y gas por el lado americano y según convenios internacionales petróleos mexicanos no está facultado a explorar y explotar petróleo y gas en la región norte del país, pero el drama se está registrando en aguas del Golfo de México, donde empresas y el gobierno del norte se han apropiado de la perforación y explotación de petróleo y gas en las profundidades de aguas mexicanas continentales.

El petróleo como producto de la tierra mexicana, corresponde a la población mexicana desde la definición de las extensiones del territorio mexicano, sin embargo, el avance en la explotación y procesamiento del petróleo vino de las empresas del norte y durante el gobierno del general Porfirio Díaz, se apropiaron de esta riqueza natural y durante décadas. Aquí en México se extraía el petróleo y se llevaba a los Estados Unidos de América para que, después de transformarlo, nos lo vendieran y los mexicanos consumiéramos, como producto de importación, gasolina estadounidense de origen mexicano.

 

Con motivo del proceso neoliberal de la política económica de los años 80s en adelante, hemos llegado al extremo de encontrar expendios de gasolina en todos los rumbos de la zona metropolitana, con marcas  y precios diferentes, lo cual, en perspectiva, serán los distribuidores de PEMEX los que tengan que cerrar sus negocios.

La libre competencia entre distribuidores de gasolinas “texanas” y mexicanas, definirá una de ellas, la de mejor calidad y precio del producto. Los consumidores estaremos pendientes de las políticas de los distribuidores, pero también de las políticas del nuevo gobierno de la república, respecto de la mejora en la producción de las gasolinas, aceites y demás combustibles que le dan vida a los automotores de móviles de uso ordinario.

En los años 30s del siglo pasado, los trabajadores, los técnicos  y los empresarios entraron en franca tensión laboral, los primeros con el apoyo del gobierno federal del general Lázaro Cárdenas, presentaron un pliego petitorio a los empresarios y éstos rechazaron en todo momento conceder una respuesta favorable a su solicitud.

El gobierno federal reiteró su apoyo a los trabajadores y en virtud del desacato de la empresa petrolera, procedió a expropiar  a las empresas, sus bienes materiales, ya que el petróleo era propiedad de México, razón por la cual, se procedió a realizar un inventario y un avalúo para entrar en negociaciones respecto de la indemnización del gobierno de México a empresas extranjeras.

Las compañías petroleras como El Águila y otras procedieron al amparo y defensa de sus intereses, con apoyo del gobierno norteamericano, lo cual, motivó al presidente Cárdenas a organizar la movilización de trabajadores petroleros y de todos los gremios laborales mexicanos, los campesinos, los indígenas, clases medias, los maestros urbanos y rurales del país, en fin, el pueblo mexicano, no solo participó en la movilización y apoyo a la acción expropiatoria, sino que realizó aportaciones económicas, donando prendas de valor para acumular capital y lograr la indemnización requerida y hacer del petróleo y de las empresas petroleras un bien de los mexicanos.

 

Bien podemos afirmar, que los primeros 50 años de su vida institucional, Petróleos Mexicanos fue un pilar fundamental de la producción y economía nacional. Creció su poderío económico y su influencia nacional.

El neoliberalismo abrió la puerta a la privatización en áreas específicas de la empresa estatal petrolera y de corrupción al crear redes de distribución del petróleo  en forma privada e ilegal, lo cual, generó una descomposición en el funcionamiento de la empresa, que el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador detectó y enfrentó con rigidez y valentía.

Confiamos que el Día de la Expropiación Petrolera sea para informar a México, los avances de las correcciones a la pésima administración de antes y las líneas de acción que habrán de corregir el rumbo de una de las principales empresas estatales que mucho ha dado al país y que debe seguir dándole beneficios económicos, sociales y culturales.

Sin duda alguna, una visión de país por otra, un neoliberalismo que se dedicó a los negocios privados y al lucro, frente a un estado del bienestar y el derecho, con el objetivo de crecer a un 4% anual, y después a un 6%, con el fin de colocar a México como una potencia mundial, no en el sentido duro del término, pero sí como un país rentable, con plusvalía sanas para el gobierno y que el gobierno las refleje en el pueblo, un país dominante desde su softpower, desde su producción cultural. México, un país para la humanidad.



« Redacción »
Arturo Delgado Moya

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