Opinión Columna


Cuchufletas morenas


Publicación:31-05-2019
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Lo dicho: la cuarta transformación no llegó a Nuevo León.

Mientras el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, está dando los pasos necesarios para poner orden en la casa, la que dejaron por sin ningún lado los presidentes neoliberales anteriores, en Nuevo León no se replican esos esfuerzos. No al menos en el campo legislativo en el que los diputados de Morena no concuerdan para nada con el pensamiento y la actitud del presidente, emanado de ese partido y del cual es fundador.


Ha habido varios casos. Aunque proviene del Partido Encuentro Social, Juan Carlos Leal llegó a diputado por alianza con Morena, pero es totalmente distante a los principios y postulados de inclusión y democracia alentados por el partido de AMLO. Homofóbico, homosexual reprimido, como lo llamaron los activistas LGBTT, ofendió y denigró a quienes manifiestan sexualidad diversa, hombres y mujeres. Como si no hubiera diputadas lesbianas y diputados homosexuales.


Otro, Ramiro González proveniente del PRI no ha ocultado nunca sus preferencias políticas al aprobar todas las iniciativas promovidos por su ex partido, rechazando iniciativas propuestas por el partido en el que ahora está. Claudia Tapia creó un sinnúmero de conflictos y problemas a grado tal que tuvo que ser reemplazada en la coordinación de la bancada Morena.


Pero el ejemplo de que la cuarta transformación no llegó a Nuevo León es la diputada Julia Espinosa de los Monteros, que en el actual conflicto por el aumento irracional a la tarifa del transporte urbano se ha puesto con descaro total del lado del gobierno y de los transportistas, es decir, de Manuel González Flores, secretario de gobierno, y de Abelardo Martínez, el peor de los empresarios. No de los usuarios como debería ser al estar en un partido que mira a favor de los desfavorecidos económica y políticamente hablando. Lo prueba el hecho de que su asistenta Estela Zapata trabajó para Transregio y para Abel Guerra. Y es quien le sopla al oído.


Otra es, sin duda alguna, Judith Díaz, delgada social en el estado, que proviene del PAN y fue candidata a senadora por el PES en alianza con Morena. No ha podido siquiera hacer el censo de las personas de la tercera edad que reciben su estímulo económico federal, pero se la pasa en las oficinas del gobernador del estado y cercana a AMLO cuando viene. Gracias a dios que no calificó como senadora. Pero no es diputada, por lo que es otra historia.


Julia Espinosa de los Monteros es diputada por el distrito con cabecera en Apodaca, tiene su comité siempre cerrado a una cuadra del Museo de esa ciudad. A partir de eso se puede deducir el tipo de gestora que es. Actualmente con la propuesta gubernamental de Ley de Movilidad, ha estado defendiendo punto por punto la propuesta, que no toca para nada garantías a los usuarios y establecer un precio justo a los pasajes de acuerdo con otros parámetros y no los que los empresarios quieran.


Y ataca, descalifica e insulta, llamándolos ignorantes, a los y las activistas de organizaciones ciudadanas que están a favor de los usuarios y que desean una mejor ley. Lo peor de todo es que nadie en el partido le dice nada –como si hubiera complicidad con ella y por lo tanto con el gobierno-, y tampoco Yeidckol Polevnsky Gurwitz toma cartas en el asunto, ni lo hará, puesto que fue ella quien reclutó a Julia, la diputada anti-morena.


Lo dicho: la cuarta transformación no llegó a Nuevo León.



« Redacción »