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Opinión Columna


Crímenes diarios


Publicación:26-07-2019
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Pero en las calles la sangre corre.

Más que alarmantes resultan las cifras de homicidios cometidos en Nuevo León en lo que va del año, particularmente en los municipios del área metropolitana y municipios aledaños, las que colocan al estado como una de las entidades más violentas e inseguras de todo el país. Se podrá argumentar, y se ha hecho, que la ciudad de México va a la cabeza en este tipo de ilícitos, sí, pero su geografía es más extensa que la de Nuevo León, por lo tanto la diferencia no es grande.


Un día sí y otro también, las calles se tiñen con el color púrpura de la sangre. Diversos motivos, desde crímenes pasionales hasta pleitos familiares generalmente por herencias no testamentadas, desde accidentes automovilísticos hasta laborales, pero los más frecuentes son los crímenes relacionados con el narcotráfico. Y eso es sólo una parte de la inseguridad que se vive en el estado, concretamente en el área metropolitana de Monterrey.


Y si a eso se suman los fatales desenlaces por robos, otro de los delitos a la alza, entonces la piel se pone de gallina. Robos a casas habitación. Robos en taxis, verdes y amarillos: por la Calzada Madero, entre Diego de Montemayor y Félix U. Gómez, circulan algunos taxis de esas características, que levantan un pasajero y se desvían, por cualquier pretexto, por las calles vecinas, Julián Villareal, J.G. Leal, y se detiene, luego llega otro taxi y asalta, so amenaza de matarlo, al pasajero. Eso sucede casi todos los días. Y la policía no asoma las narices por esa zona.


Si los crímenes más frecuentes son los relacionados con las bandas de narcotraficantes, significa que hay bandas de narcotraficantes instaladas en los sectores urbanos y rurales del estado, que operan y se mueven sin que la ley se interponga en su camino, o, mejor, sin que los órganos policiacos les hagan ver su paradero. Puede ser complicidad, también que la corrupción haya copado el servicio de seguridad, que los cuerpos policiacos estén infiltrados. Es seguro: algunos y escasos narcotraficantes detenidos han admitido ser ex-policías.


Los medios de comunicación diariamente informan de asesinatos, incluidos los de las mujeres. Y añaden en su información que presuntamente están relacionados con el crimen organizado: vendedores de droga, narcomenudistas, rivales de otra banda, soplones, mujeres infieles. Son las características, ya investigadas, de quienes han perdido la vida de forma violenta. Las armas dicen también de ese asunto: quienes las portan y las utilizan son narcotraficantes.


Manuel González Flores, secretario de gobierno, y aspirante por cualquier instituto político a la candidatura al gobierno del estado, declaró que las cifras que alarman a la población y a la federación no son reales, que el crimen va a la baja, que se tiene controlada la situación. Es lo mismo que se ha dicho y que se repite como si fuera una lección aprendida en primaria.


Pero en las calles la sangre corre.



« Redacción »