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Opinión Editorial


Créditos, más caro el caldo


Publicación:22-04-2020
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En México se espera un verdadero cismo, la quiebra del 25-30% de las PYMES y que cerca de 2 millones de trabajadores pierdan su fuente de ingresos

Hace unos años me platicó mi padre sobre una singular charla que tuvo con una doctora recién egresada de una universidad privada.  Hay doctores que son tan buenos médicos como conversadores y dicha doctora, al enterarse de que Don Edgardo era amigo de varios rectores le pidió de favor que intentara cambiar el programa de becas al 100% para jóvenes talentosos de escasos recursos. La galena expuso sentidamente que, siendo oriunda de Oaxaca y a pesar de sus eximias calificaciones, sus bases académicas eran tan bajas que sufrió enormemente toda su carrera solo tratando de alcanzar a sus compañeros y que tuvo la dicha de no claudicar.  Naturalemente dicha beca fue para ella condición sine qua non y un laudable parteaguas en su vida, pero ella expuso que hubiera sido benéfico que tuviese igualmente uno o varios mentores que la guiaran y acompañaran a lo largo de su carrera.  Quizás la recomendación de la joven profesionista junto con la experiencia de crisis financieras pasadas indiquen una pauta en el caso de los créditos.

Durante el gobierno del expresidente Carlos Salinas de Gortari con sus “chicago boys” se dio un salto cuántico en el posicionamiento de México en el mundo, sellándolo con el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) en enero de 1994.  En esos años, los tabloides hablaban del “Milagro Económico Mexicano”, de la “Gran Transformación” con sus reformas estructurales y sus múltiples privatizaciones.  Con un horizonte promisorio, muchos mexicanos se aventuraron a pedir créditos y la banca, sin mayor regulación, gustozamente prestó a quien quisiera comprar un máquina, una casa, un auto o crecer un negocio.  Después de la devaluación del peso en diciembre 1994, se estima que más de 1,300 PYMES no pudieron pagar sus créditos, y el expresidente Clinton con una orden ejecutiva, otorgó un crédito a México por USD$50,000 millones para rescatar a quienes le habían prestado a las PYMES

Otra crisis financiera aún de mayor tamaño fue la crisis financiera e hipotecaria de 2007-2008 iniciada en EE.UU. que vapuleó al mundo entero.  Según datos del “Business Journals of U.S. Census Bureau”, se estima que 170,000 PYMES quebraron entre 2008 y 2010 solo en EE.UU. y, de acuerdo a “The Guardian” quebraron 280 PYMES por semana en el Reino Unido.  La quiebra de PYMES fue concomitante con la quiebra de bancos y el rescate bancario original fue del orden de USD$700 mil millones, pero el Inspector General Especial de TARP dice que el compromiso del gobierno federal fue realmente de USD$16.8 millones de millones incluyendo los créditos hipotecarios. 

Con el COVID19 nos enfrentamos a una crisis global inimaginable, mucho mayor a las antes mencionadas.  Solo en EE.UU. se han perdido ya más de 16 millones de empleos y la contingencia apenas comienza. En base a ello, el gobierno federal norteamericano autorizó un programa de rescate por USD$2.2 millones de millones, cerca del doble del PIB de México. De la bolsa total, en 14 días se colocaron y agotaron 1.6 millones de créditos a PYMES, totalizando USD$349 mil millones por parte del gobierno federal, SBA, mas que los 14 años anteriores juntos.  El 74% de los créditos fueron por montos menores a USD$150,000 con el distingo de ser condonados si la PYME mantiene a sus trajadores durante 8 semanas.  Tres cuartas partes del monto condonado tiene que ser usado para pagar nómina pero también puede ser aplicado al pago de servicios, renta e hipotecas.  Si la PYME despide o reduce los sueldos, se reduce el monto eximido, mismo que tendrá que pagarse en un plazo de 2 años a una tasa del 1%.  Sin duda, será de gran ayuda.

En México se espera un verdadero cismo, la quiebra del 25-30% de las PYMES y que cerca de 2 millones de trabajadores pierdan su fuente de ingresos.  El gobierno federal ha ofrecido créditos de MXN$25,000, pagaderos a 3 años a 963,065 empresas con intereses que oscilan entre 6.5 – 10% dependiendo del tamaño de la PYME.  A cambio de dicho crédito, se espera que la PYME conserve a sus trabajadores sin reducirles el sueldo por 3 meses.  Será a todas luces insuficiente y, lo más preocupante es que quizás será más caro tratar de cobrar dichos créditos a la palabra que el adeudo mismo, más caro el caldo que las albondigas.

A falta de pan, tortilla, y algunos gobiernos estatales y municipales han diseñado encomiables estrategias para ayudar en la fase de mitigación de la contingencia.  El gobierno de Nuevo León estará ofreciendo créditos por MXN$2 mil millones a tasas blandas con garantía estatal y de NAFIN.  El Municipio de Monterrey otorgará MXN$3,000 mensulales por empleado durante 2 meses a cerca de 5,000 PYMES a cambio de conservar el empleo.  La banca ha ofrecido, con ciertos asegunes, postergar algunos meses el pago de deuda e intereses, lo cual sin duda sumará.

Lo que debe de quedar muy claro para las PYMES es que después de la etapa de mitigación, vendrá la etapa de reactivación misma que será más larga, más doloroza y nuevamente requerirá de inyección de capital.  El remedio del crédito en la fase de mitigación es necesario pero habría que tomar medidas para que sea lo eficaz posible.  Por el lado coadyuvar a las PYMES, tal vez seria prudente emular al gobierno de EE.UU. que, junto con los créditos, pone a disposición de las mismas un ejército de 6,000 asesores de centros SBDC (Small Business Development Centers) para acompañarlas en sus decisiones para ambas etapas.  Por el lado de la banca nunca ha sido más cierto que se les medirá por la altura de sus decisiones y que quizás habría que revisar voluntariamente las tasas y ofrecer quitas a priori y no a posteriori. Al menos eso nos dice la historia y es siempre buena consejera.



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