Opinión Columna


Columna En Voz Baja


Publicación:31-03-2019
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Si de problemas se trata, se podría decir que el talón de Aquiles del Gobierno Bronco sin lugar a dudas es el relacionado con el tema de la seguridad.

Si de problemas se trata, se podría decir que el talón de Aquiles del Gobierno Bronco sin lugar a dudas es el relacionado con el tema de la seguridad.

Sobre todo, que no es un asunto sencillo, sino todo lo contrario, que ni con las juntas diarias de seguridad se ha podido resolver desde que se iniciaron.

Por lo que el asunto invita a más que un acto de reflexión y aterrizar las presuntas soluciones ofrecidas por los expertos de una firma extranjera.

Sin embargo en el ir y venir del problema, las autoridades parecen no entender la señal, para poder concretar acciones después de tanto esfuerzo.

A caso el factor sorpresa de la delincuencia le sigue sacando muchos pasos de ventaja, ante operaciones conjuntas de inteligencia. Es duda.

 

 

 

Porque si ya se veían venir tantos problemas por las facilidades que darían las leyes a los delincuentes de todos los niveles, por qué no se paró la bola a tiempo.

Por qué no se hicieron los ajustes necesarios para evitar que quienes cometieran delitos pudieran volver a las calles y andar como Juan por su casa.

Si ya se sabía de lo que se venía en cascada de acuerdo a la reforma, porque no se aceleraron las acciones y evitar los números de miedo que hoy se vive.

Y, lo que es peor, por qué no se ha hecho nada sobre el particular, cuando se tiene el agua hasta el cuello y los delincuentes haciendo de las suyas.

A qué le estarán apostando legisladores y autoridades que no han podido garantizar la seguridad que prometieron al menos en campaña.

 

 

 

Sean peras o manzanas, los comerciantes establecidos quieran o no, dicen los que dicen que saben, andan con las piernitas temblando y no es por frío.

Lo anterior porque ante el tema de la seguridad, temen sufrir los efectos del caso, cuando los vacacionistas están a punto de disfrutas de la Cuaresma.

Sobre todo, aquellos que saben de lo sensible de la población en materia turística o comercio local de restaurantes nada más por citar un ejemplo.

Por lo que no dude que en cuestión de tiempo o mejor dicho de días o de horas, se haga un llamado por la seguridad a la voz de ya.

 

 

 

Dicen los que dicen que saben, que los problemas del transporte ya tienen sus consecuencias en materia laboral.

Aunque todo apunta que no habrá solución sencilla al asunto, la base trabajadora, ya lo registra en su bolsillo.

Que aquello de los días descontados o descuentos por atrasos en las llegadas tarde ya trae loco a más de dos.

Por lo que habrá que ver cuál es el impacto de quienes usan transporte urbano y que sufren las de Caín por falta de rutas.

Y, que muy a pesar de sus “madrugadas’’ no hay transporte emergente que los salve del caso que se sigue sin resolver.

Lo peor es, que como nadie quiere cargar con el pecado del tarifazo, se busca repartir culpas atrasando la noticia.

Sin embargo, los tiempos parecen tener ya la urgencia que brinde soluciones y certidumbre, con mejoras de la mano.

 

 

Ildefonso Guajardo, quieran o no tiene mucha razón. Nada ni nadie impide que sea fiel aspirante a la candidatura por la gubernatura de Nuevo León.

El ex funcionario peñista desde luego no está descubriendo el hilo negro, porque como se dice, lo que no está prohibido, está permitido.

Y, si desde hace tiempo se le ha mencionado como candidato natural para ese y otros cargos, pues no estaría más que pintando su rayita.

Salvo que a diferencia de sus mejores tiempos, no son las mismas condiciones, como cuando el PRI mandaba galleta en la presidencia del país.

Los tiempos son otros y aunque los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán, falta ver lo que dicen ciertos grupos y otros gallos.

Pero de que habrá muchos más aspirantes por la gubernatura de Nuevo León con raíces priistas con ese u otro color, no lo dude ni tantito.

Es más, sobre todo, cuando quienes podrían verse relegados, ya son tentados “con espejitos y telas’’ por otros partidos políticos, como en los viejos tiempos.

 

 



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