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Opinión Editorial


Atender necesidades, lo demás sin ciencia


Publicación:23-04-2020
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Los conflictos entre los sectores de la sociedad mexicana ahora tenían que resolverse dentro del marco del partido y bajo la autoridad del presidente

Escribe Roger D. Hansen (Yale) sobre el desenvolvimiento de México que: “el gran logro de la Revolución, según Huntington, fue preparar el camino para el  desarrollo y la modernización política de México. (…) la principal novedad institucional fue el partido oficial. Así como la Revolución sirvió para degradar los intereses de la Iglesia, la élite latifundista y finalmente la del ejército, también alentaron el interés de los nuevos grupos sociales y económicos hacia los negocios, el trabajo, la agricultura y las profesiones. Para México, el problema consistía en subordinar las fuerzas sociales autónomas a una institución política eficaz. Esto se logró en la cuarta década (XX), al incorporar a estas fuerzas sociales organizadas dentro del PRI y con la organización del partido en cuatro sectores: agrario, popular, obrero y militar. Los conflictos entre los sectores de la sociedad mexicana ahora tenían que resolverse dentro del marco del partido y bajo la autoridad del presidente y la dirección central del partido.  A cada segmento se le asignó un número determinado de puestos en la composición del poder y cada uno apoyaba en conjunto a los candidatos escogidos por el partido. Un sistema de regateos y convenios institucionales reemplazó a la política del conflicto abierto y los intereses encontrados se subordinaron al partido y se conjugaron en ellos” (La política del desarrollo mexicano. Ed. S. XXI, 2013, pp. 132-33).

     Desde luego, la anterior opinión  tiene por fundamento la construcción científica de las aportaciones de la teoría de los grupos de Altusio, Jean Bodín, Otto Von Gierke, Savigny, Federic William Maitland y Harold Laski  -entre otros-, aunque no puede desconocerse el enorme peso que ejercen las aportaciones del derecho romano y el fenómeno de la recepción que ejerció la invasión germana sobre la idea de que a pesar de la invasión, correrías y saqueos, los alemanes respetaban el derecho de los invadidos y sus conflictos se resolvían dejando que la composición de los tribunales siguiera la nacionalidad de los invadidos. 

     Lo que en cierta manera, después constituyó uno de los fundamentos de las democracias modernas, pero dio lugar a la aparición de la doctrina Monroe que ha sido causa de numerosos conflictos internacionales, a partir de la expansión norteamericana y de la demanda de sus connacionales de la protección de sus intereses, cuando  fueron expropiados en respuesta del abuso del colonialismo, y que devino posterior a la derrota de Europa respecto al rechazo de la conquista y el usufructo  de las posesiones tierras latinoamericanas, bajo el lema de que “América es para los americanos”.  El desenvolvimiento del fenómeno ha sido dispar y no es común en todas las latitudes. Pero en torno a la personalidad y a las personas sujetas a la ley y a las determinaciones de la comunidad siempre se cuestionó, sí lo que se atribuye al Estado puede negarse a otras agrupaciones, o como escribe Maitland: la voluntad de cualquier agrupación no es menos real que la cualquier Estado, incluso hasta en el caso de la sociedad anónima de un solo socio, que hoy superan el número de corporaciones que superan el volumen de fingimientos”. En palabras de Ferrara, el volumen de simulaciones.           

     “Ya en 1649, las listas de valores negociables que publicaba John Houghton, las cotizaciones de las acciones de las sociedades sin personalidad (actions of unincorporated bodies) estaban situadas junto a las cotizaciones de los títulos de las corporaciones legalmente constituidas (stocks of chartered  corporations). Ciertamente resultara curioso, pero no inexplicablemente, que la teoría de la concesión todavía perviva en Inglaterra…cuando ya se había extinguido en otros países. (…) El atentado a la jurisprudencia de que se nos puede acusar con mayor fundamento es una cierta frialdad en nuestro trato a los unincorporate groups, cuya personalidad no admitimos abiertamente a la vez que adoptamos las medidas oportunas para la continuidad de su existencia, y esta acusación tiene que desaparecer  ahora que los grupos de muchas clases (clubes de cricket , sociedades religiosas, sociedades científicas , et.)van aprovechándose lentamente de la oferta de corporatividad jurídica que les ha estado abierta durante casi cuarenta años, descubriendo que les beneficia ser considerados personas” (Frederich William Maitland. Introducción a la Historia de las Ideas Políticas de la Edad Media de Otto Von Gierke, ed. CEPC).

     En realidad, el concepto de la persona o de quiénes pueden ser personas y desarrollar todo tipos de derechos unidos a la copropiedad, aún sin observar las reglas relacionadas a las obligaciones con el Fisco derivadas del otorgamiento de privilegios, es un concepto oscuro que no puede edificarse sobre el presupuesto de que las agrupaciones son una ficción, que escapan al mundo de la realidad, para no poder explicar la determinación de decisiones que sólo afectan a los intereses de la mayoría, como podría resultar la determinación de formar fideicomisos, sin supervisión gubernamental del destino que le dio Francisco Gil Díaz y el junior Gil White a los fondos formados, desde la gestión de Carlos Salinas Gortari (1988-94) con la contribución de los importadores, para el manejo discrecional de sus fondos por el ex secretario de Hacienda y Crédito Público y su prole descendiente no satisfecha con toda la ventaja de actuar en nombre de la Banca que lo dejó en el filo de la región más transparente del aire, en cuanto al manejo y la información de las cuentas pormenorizadas que se deben rendir sobre las cuentas públicas, recientemente suprimidos ambos fideicomisos por decisión de Andrés Manuel López Obrador.

     Pero de las que queda el escollo de la peligrosa roca que yace oculta en la superficie de las aguas que someras que pueden obstaculizar el complejo problema de la corrupción, el enriquecimiento obtenido gracias a la ficción de la personalidad y la simulación, sin poder aclarar el cientificismo de las universidades que siempre estuvieron bajo el haz luminoso de que la verdad y la coherencia deben satisfacer y atender la cuestión de que debe colmarse a los que necesitan. 



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