Opinión Columna


Amor por dinero


Publicación:18-07-2019
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No se tiene la certeza de la medida en que Alfonso Romo haya influido en la convicción de los empresarios para convencerlos de la honestidad de López Obrador

Durante el primer encuentro que tuvo Arturo Herrera Gutiérrez –propuesto por López Obrador como candidato a ocupar la Secretaría de Hacienda- destacó ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de diputados, sin desplazar la coyuntura de una eventual como inminente recesión, que “México encuentra con problemas estructurales de largo plazo, como el bajo crecimiento durante los últimos cuarenta años, pero también nubarrones, como la desaceleración de la economía global, problemas geopolíticos y las tensiones comerciales durante los últimos meses”, destacando que entre las medidas internas está: “toca también apoyar a Petróleos Mexicanos, porque es una de las principales fuentes de empleo y uno de los activos económicos y financiaros para asegurar que recupere sus niveles de producción” y aparte de una industria independiente. “Se debe estabilizar el ritmo de crecimiento de la deuda, fortalecer las fuentes de ingreso, tener racionalidad en la aplicación del gasto y un combate a la corrupción. No cambiaré la conducción responsable de la política fiscal y la estabilidad macroeconómica…sólo cambiará el estilo”.


Lo importante de lo anterior, es que habrá que puntualizar en que no se acudirá al mecanismo de cavar pozos para tapar socavones anteriores, por el camino de un mayor endeudamiento, en donde se tendrá que examinar con lupa el origen de las discrepancias de Alfonso Romo por haber impuesto en la Secretaría de Hacienda, dirigida por Carlos Urzúa a los titulares de la banca de desarrollo, porque si bien cierto el ex secretario de hacienda sorteó con éxito la colocación de bonos para financiar lo invertido en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México sin realizar desembolsos por lo invertido para consolidar lo hecho de mala fe y no darle marcha atrás a lo que estaba bajo escrutinio público, no puede evadirse el oportunismo irresponsable de Alfonso Romo de que ya teniendo resuelto el problema del control de las variables macroeconómicas: consumo, inversión, etc., éste orientado por los aventureros enmascarados de alta mar pretendieron influir de manera indirecta en las disponibilidades relativas del dinero en circulación y el costo del crédito, a través de gentes sin escrúpulos que insistirían en otorgar créditos a través de Nacional Financiera y Bancomext, casi como el crédito a la palabra que López Obrador cuenta entre sus programas sociales a favor de productores de subsistencia y auto empleados.


La imposición que hiciera Alfonso Romo en la Secretaría de Hacienda dirigida antes por Carlos Urzúa de la abogada Margarita Ríos-Farjat como directora del Sistema de Administración Tributaria (SAT), deja la sospecha acerca del papel que desempeñó éste durante la campaña, porque su única relación con los empresarios que pudieron resistirse a la idiosincrasia humana de resarcir en poco el sacrificio de las clases sometidas a un riguroso control fascista de precios, salarios y alquileres, era la que derivaba de los empresarios a los programas de obras del gobierno, ligados a la Cámara de la Industria y de la Transformación; de modo que éstos no representan aportación nueva alguna que se introduzca en la economía. Los empresarios que luego incorporó Andrés Manuel López Obrador bajo la coordinación de Alfonso Romo, después de que éste anduviera soltando el aceite hasta casi desbielarse: por referirnos a la barra que en las máquinas sirva para transformarse el movimiento de vaivén en otro de rotación lubricado por aceites, para convertirse en jefe de Gabinete bajo el mando de la mayoría parlamentaria, requería indudablemente para su validación de convocar a un poder constituyente para introducir en la Constitución la figura del jefe de Gabinete.


No se tiene la certeza de la medida en que Alfonso Romo haya influido en la convicción de los empresarios para convencerlos de la honestidad de López Obrador para administrar los recursos puestos a disposición del jefe del Ejecutivo, con la garantía de que éstos serían cuidados por un hombre cuyo prestigio surgió de la academia y de la enseñanza de que dos por dos tiene el mismo resultado de la suma de los mismos factores, y no de un aventurero que se horroriza ante un ultraje a los intereses de la sociedad ; en tanto son lícitos y honestos los juegos de la bolsa, la usura y otros (Cfr. Piere Foix. Los problemas sociales del derecho penal, cap. Sexto). Y aquí debe recordarse que entre los motivos de la renuncia de Carlos Urzúa, se encuentra el hecho de que Alfonso Romo es presidente consejero de la Casa de Bolsa Vector, disponiendo de información privilegiada en la Oficina de Palacio Nacional para hacer oscilar el valor de las acciones colocadas en su negocio, cuyo fin es la su circulación de papelas sin invertir.


El riesgo de este conflicto de intereses, es el mismo que corriera por cuenta propia Yeidckol Polensky, a propósito de ofrecer la obtención de partidas presupuestales en la amplia pirámide del poder en México por cuenta del gobierno lopezobradorista, a cambio de la entrega de un treinta por ciento de honorarios. Tendría que recordarse que la dirigente de nacional de MORENA también fue lider de la misma Cámara de la Industria de la Transformación en el Estado de México, a cuyo grupo de socios Alfonso Romo está ligado exclusivamente. Lo más grave de todo esto, es que la directora del Sistema de Administración Tributaria es quien directamente sabe los montos de los impuestos que se adeudan, debido a que en las visitas hacendarias siempre hay constancia de los gastos deducibles y de los ingresos sobre los que deben hacerse los cálculos de los impuestos omitidos, y como se tiene que las declaraciones son unilaterales y de buena fe, siempre una omisión conlleva el pago de sanciones y de multas hasta un triple de lo no declarado, con independencia de la sanción penal por falsedad en declaraciones ante la autoridad hacendaria.


Bueno, esta es la fichita que representa Alfonso Romo ante el riego de querer cobrar lo que aportó a la campaña de Andrés Manuel López Obrador, y su autoridad moral del hombre honrado que descalifica cuanto existe en México, prescindiendo de que este hombre honrado sugirió a Abel Hibert que los cursos de la Universidad Metropolitana fueran pagaderos como barco, más bien con trasatlántico, para bajarles a los alumnos de posgrado toda la lana. Imagínese la moralidad con el manejo de la banca de desarrollo para resarcirse el admirador de padre Marcelo Maciel y del golpista Augusto Pinochet.

Aparte reventador de la reunión de MORENA por el cambio de su dirección nacional.



« Redacción »
Carlos Ponzio


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