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Opinión Editorial


Alfonso Romo


Publicación:31-01-2020
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Conforme a la ley, la Comisión Estatal Electoral determinó que en octubre de este año empieza en forma y fondo el año electoral, lo que significa el arranque de la caballada en pos de todos los puestos de elección popular en Nuevo León. Desde luego, es una forma, porque ya todos los que desean el cetro añorado andan desatados.
Y en este contexto es cuando más se necesita actuar con inteligencia para que quien vaya a gobernar el estado sea una persona honesta, capaz, que vea por el progreso industrial del estado, que ese es su perfil. Y con internacionales para decir que Monterrey no sólo es la capital del estado sino un punto de referencia mundial, como se ha hecho: muchas empresas extranjeras sientan sus reales en el territorio de Nuevo León.
Y eso de acuerdo con la visión social de la producción, como ha sido desde hace años, donde la riqueza se reparta entre los más necesitados y desde luego los trabajadores. Los antecedentes remiten a una justicia social empresarial. Y eso se debe de recuperar, puesto que es lo que le ha dado grandeza a nuestro estado.
Una figura de capital importancia, y que cada día toma más relieve es, sin duda, Alfonso Romo, asesor económico del Presidente Andrés Manuel López Obrador y que en su nueva encomienda como titular del Gabinete para el Crecimiento Económico ampliará los beneficios que ha destinado a nuestro estado. Y por eso mismo se ha hecho de un capital político más que importante en la decisión de la elección del candidato a la gubernatura y de otros cargos de elección.
Nuevo León no puede dejar de ser la locomotora del país, y ya es tiempo de que se equipare a las grandes entidades industriales como California, Chicago, España, y que tengamos gobernantes que apoyen esa causa, no que lucren con ese objetivo. No se valen las trampas, es necesario reconstruir el estado. Y que todos los ciudadanos, indistintamente de capa social, se ven beneficiados con el avance del progreso, como era antes, como debe ser siempre.
Así, el candidato y los candidatos no pueden ser, no deben ser, aquellos cuyos antecedentes remitan a la peor cara de la política, a golpeadores, a transas, a ex-funcionarios que construyen puentes peatonales en medio de las calles, los que quieren devastar el Cerro de la Silla. Y que pregonan la seguridad como un avance cuando en realidad son quienes mandan golpear a opositores. No puede ser alguien que lucre con el erario público, que se lo robe. La riqueza que ostenta quien quiere ser, en este sentido, no es bien habida
Alfonso Romo Garza, está en la posición que siempre quiso tener, y que lo intentó con los gobiernos panistas. Gracias a la intervención de Dante Delgado, entonces aliado, conoció a Andrés Manuel López Obrador, y se sumó al equipo que busca la Transformación del país y que por lo mismo fue vejado, ninguneado y maldecido. pero hoy ya no es así.
Alfonso Romo Garza, sabe que su brazo político está actuando, desde ya, en el estado para participar, desde el punto de vista democrático y de justicia, en seleccionar como candidatos a quien realmente quieran sacar al buey de la barranca, que jale con la Cuarta Transformación y reconstruya Nuevo León.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



« Redacción »