Opinión Editorial


47 años de la colonia Tierra y Libertad


Publicación:31-03-2020
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Los resultados de esta lucha por un pedazo de tierra para quienes más lo necesitan están a la vista y se palpan en tres generaciones

La Colonia Tierra y Libertad cumplió 47 años de fundada el sábado 28 de marzo y aunque por primera vez en su historia se suspendieron los festejos y el evento político de aniversario fue pospuesto por la contingencia sanitaria del Covid-19, las nuevas generaciones de mujeres y hombres siguen en pie de lucha como lo hicieron quienes con gran valentía, arrojo y decisión tomaron la tierra inspirados en las justas causas de Emiliano Zapata.

Los ideales revolucionarios de ¡La tierra es de quien la trabaja! y ¡La tierra es de quien la necesita! estuvieron presentes la noche del 27 de marzo de 1973 entre los brigadistas estudiantiles y magisteriales del movimiento urbano-popular que convocaron a grupos solicitantes de tierra para llevar a cabo una asamblea deliberativa en el salón de actos de la Colonia Mártires de San Cosme, donde discutirían la posibilidad de invadir más terrenos esa misma noche y fundar otra colonia.

Al término de un concierto ofrecido por la cantautora de música de protesta Judith Reyes y tras más de dos horas de deliberar a favor y en contra sobre cuál sería el lugar más adecuado para que las familias pudieran vivir, alrededor de las 00:30 horas un contingente de más de 35 hombres y mujeres se encaminó ondeando una bandera roja y entonando cantos populares hacia al cruce de lo que actualmente es la Avenida Almazán y San Martín, en las faldas del Cerro Topo Chico de Monterrey.

Así, casi a las dos de la madrugada del 28 de marzo se iniciaría la invasión de la Colonia Tierra y Libertad entre penumbras y frío, al traspasar las cercas de alambre de púas de terrenos ejidales -de los que por cierto se habían apropiado familias ligadas a funcionarios de gobierno-, mientras que Judith Reyes contagiaba de ánimo a los nuevos posesionarios, al cantar las coplas del compositor uruguayo Daniel Viglietti y que el cantante chileno Víctor Jara popularizó… “¡A desalambrar, a desalambrar! que la tierra es nuestra, es tuya y de aquel, de Pedro y María, de Juan y José”.

Los resultados de esta lucha por un pedazo de tierra para quienes más lo necesitan están a la vista y se palpan en tres generaciones de familias que han apostado a la gestión de proyectos educativos, de salud y desarrollo urbano.

Gracias al esfuerzo colectivo se ha logrado la movilidad social de miles de habitantes, al revertir el círculo generacional de reproducción de la pobreza mediante los proyectos educativos que siguen siendo la estrategia fundamental de nuestra organización y cuyo impulso es la calidad de la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, técnica, preparatoria y universitaria que se ofrece a la comunidad. Dar acceso y garantizar la educación a niñas y niños desde sus primeros días de nacidos hasta su formación profesional hacen posible poder girar en torno al círculo virtuoso del desarrollo humano, pilar principal de una sociedad sostenible con bienestar, progreso, equidad e inclusión.

Gracias a la perseverancia de los fundadores se ha cumplido el derecho a la atención médica de hijos e hijas de las familias en centros de salud y en el Hospital ‘Tierra y Libertad’ -el cual está siendo acondicionado y equipado para hacer frente a la emergencia de salud por el coronavirus- y actualmente se construye la Escuela de Ciencias de la Salud, con el fin de sacar adelante el proyecto largamente acariciado de contar con un hospital-escuela.

Tales logros y muchos otros más que hasta ahora se han alcanzado, son producto de seguir bregando el camino de lucha que nos dejó Emiliano Zapata y sus ideales por la tierra, por la libertad y por la justicia.

A unos días de que concluyan -el próximo 10 de abril- las actividades conmemorativas por el Centenario de la Muerte del Caudillo del Sur y ante la terca realidad de pobreza y desigualdad que predomina en amplias zonas urbanas y rurales del país, la lucha de Zapata tendrá que multiplicarse y replicar los proyectos comunitarios o de comuna, estructurados no solamente a través del autogobierno, sino de la auto-organización, de la auto-construcción y de la auto-gestión social, política y económica.

Para lograr la cuarta transformación, México nos reclama ser mejores ciudadanas y ciudadanos para enfrentar con inteligencia los retos de los nuevos tiempos y construir un país digno de vivir en él. La convicción nuestra es que sólo mediante la unión y la organización del pueblo será posible detonar la fuerza que nos permita llevar a cabo el proyecto alternativo de nación, cuyo eje central es que vivamos en una sociedad más justa, libertaria, igualitaria y democrática por el bien de todos.

¡Ni un paso atrás y hasta la victoria siempre!



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