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Petición de AMLO no los detiene; "hay que trabajar"

Petición de AMLO no los detiene; hay que trabajar
Christian decidió trabajar porque dentro de dos meses nacerá su tercer hijo y no ha terminado de pagar los servicios de hospital.

Publicación:29-03-2020
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El llamado del presidente no tuvo eco en todos los ciudadanos, principalmente en aquellos en que su supervivencia está en juego

Ciudad de México.-El llamado presidencial a quedarse en casa para no disparar la cifra de contagios por coronavirus no tuvo eco en todos los ciudadanos, principalmente en aquellos que, por vivir en una economía informal, no pueden parar sus labores, ya que su supervivencia está en juego.

Nacerá otro hijo. Como cada sábado, Christian del Castillo salió desde muy temprano de su casa para dirigirse a la avenida Paseo de la Reforma y vender sus desayunos.

A pesar de que el joven ocupó el mismo lugar de siempre, en esta ocasión la jornada fue diferente para él, ya que muy pocos turistas y ciudadanos se le acercaron para comprar un pan, un atole o un plato de chilaquiles.

Aunque hay un panorama desolado, Christian decidió trabajar porque dentro de dos meses nacerá su tercer hijo y no ha terminado de pagar los servicios de hospital.

"Todavía no hemos pagado el servicio, pero ya estuvimos viendo varias opciones y tenemos un dinero contemplado. Luego hay complicaciones y otras cosas, y por esto estoy aquí, dándole, sacando lo más que se pueda", indica el joven.

Presencia en espacios públicos. Otros capitalinos, en cambio, se resistieron a guardarse. En el Metro, los tianguis, puestos de comida, centros deportivos o comerciales hubo una presencia significativa de personas, algunos protegidos con cubrebocas y otros con nada, se constató que en varios puntos de la Ciudad de México.

Se observó una mayor afluencia de usuarios, incluidos los comerciantes llamados "vagoneros", en el Sistema de Transporte Colectivo (STC), sobre todo en la estación Hidalgo de la Línea 2, una de las de mayor concentración de pasajeros por su conexión con el centro de la ciudad, y la Línea 3, que va de Indios Verdes a Universidad.

El Parque Bicentenario, en la alcaldía Miguel Hidalgo, es uno de los pocos centros deportivos abiertos en la capital en el marco de la contingencia, por lo que decenas de personas acudieron ayer a realizar actividades físicas y de recreación.

Las ventas continúan

En otros espacios, aunque en menor medida, siguió la actividad comercial.

Tal fue el caso de la Central de Abasto de la Ciudad de México, donde se notó que las medidas de sana distancia no son llevadas a cabo incluso por los comerciantes, pues tanto el gel antibacterial como los cubrebocas no se ocupan.

"Estamos trabajando como podemos porque vivimos al día, entonces no podemos tomar tantas medidas. Gracias a dios, todos estamos bien y tenemos que salir a vender, porque ésa es nuestra labor diaria. Si no lo hacemos, ¿quién nos ayuda?", señala Graciela, una comerciante.

"No quisimos cancelar el viaje"

 Por otro lado, en La Paz, Baja California Sur, nada evitó que algunos residentes y turistas pasearan por el malecón y que incluso llegaran a algunas playas aún no restringidas.

Lo anterior, debido a que algunos visitantes del lugar ya tenían su viaje programado y, según narraron, ya no lo quisieron cancelar.

Su devoción a San Judas desafió cualquier advertencia sanitaria

"Tengo una manda con San Judas que no puedo romper", comenta Josué Alejandro Vargas mientras repartía veladores afuera del templo de San Hipólito.

José lleva ocho años cumpliendo mandas en el templo del llamado Santo de las Causas Perdidas, y afirma que este hecho le ha cambiado la vida y que si ya no se pueda salir por el Covid-19, él seguiría firme a su promesa.

El 28 de marzo de 2020 será recordado por los fieles y por los comerciantes por la poca afluencia en la iglesia de San Judas Tadeo, pero también como el día en el que la mayoría de los asistentes -algunos con cubrebocas- pidió "que la pandemia no nos afecte mucho en el país".

"No hay misas, [pero] el templo permanece abierto para la oración personal", es la advertencia que se lee en la entrada del lugar; sin embargo, un sacerdote sale a hacer una lectura y pide a San Judas que pase rápido la crisis de la pandemia en el mundo.

Los fieles, al ver que un sacerdote se acerca, buscan aglomerarse al frente, pero el clérigo pide mantener distancia con la finalidad de sumarse a las recomendaciones de la Secretaría de Salud.

"Nosotros con la fe y la devoción que tenemos en San Judas y otros santos tenemos la ilusión de que esta pandemia no nos afecte como en otros países", comenta Manuel, comerciante del lugar.

El hombre asegura que falta 95% del flujo de personas que normalmente hay en el templo, lo que le afecta de manera directa, ya que va al día y "si no vendo no tengo para comer o llevar sustento a mi familia".



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