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Intel retiene, por la mínima, la corona en juegos

Intel retiene, por la mínima, la corona en juegos
Core i9 10900K

Publicación:19-05-2020
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Intel ha conseguido mantener la corona del rendimiento en juegos, algo que ha sido posible gracias a las mayores frecuencias de trabajo de sus procesadres.

Los análisis de rendimiento del Core i9 10900K están bajo NDA hasta finales de este mismo mes, pero esto no ha sido óbice para que un medio chino, TecLab, decidiera unilateralmente que ya ha esperado bastante y que era un buen momento para publicar su análisis de dicho procesador. Videocardz ha recogido al detalle las claves de dicho análisis.

No es la primera vez que un medio se salta un embargo, de hecho es una práctica bastante frecuente porque permite al medio que rompe el NDA dar una especie de «exclusiva», es decir, adelantarse a la competencia y conseguir, con ello, un mayor protagonismo, lo que se traduce normalmente en más tráfico. ¿Compensa? La respuesta es obvia, si se sigue haciendo imaginamos que es por sí que les sale rentable saltarse el NDA.

Polémicas a un lado lo interesante de esta comparativa es que confirma, en resumen, todo lo que habíamos visto en filtraciones anteriores sobre el Core i9 10900K de Intel, un procesador que cuenta con 10 núcleos y 20 hilos, está fabricado bajo el proceso de 14 nm++ y funciona a una frecuencia de 3,7 GHz-5,3 GHz, modo normal y turbo, y viene con multiplicador desbloqueado.

Core i9 10900K: los 14 nm se han agotado, es un buen momento para pasar página

Si echamos un vistazo a las gráficas que acompañamos justo debajo de estas líneas, donde aparecenn los resultados de rendimiento de los Core i9 10900K, Ryzen 9 3900X y Ryzen 9 3950X en juegos, nos daremos cuenta de que Intel ha conseguido mantener la corona del rendimiento en juegos, algo que ha sido posible, una vez más, gracias a las mayores frecuencias de trabajo que alcanzan sus procesadores.

Ya lo hemos explicado en ocasiones anteriores, esto está relacionado directamente con la arquitectura. Intel utiliza un diseño de núcleo monolítico que escala de forma estable y sin problemas hasta los 5 GHz, y en algunos casos es posible ir un poco más allá manteniendo todos los núcleos activos. AMD, por contra, utiliza un diseño MCM (módulo multichip) que tiene como techo los 4,4-4,5 GHz, según el total de núcleos.

Esa diferencia de entre 500 y 800 MHz es suficiente para inclinar la balanza a favor de Intel en rendimiento monohilo, gracias al hecho de que Zen 2 y Comet Lake-S tienen prácticamente el mismo IPC.

Sin embargo, el Core i9 10900K tiene una serie de problemas muy claros. No solo consume más que el Ryzen 9 3950X, un chip que tiene 16 núcleos y 32 hilos, sino que además alcanza unas temperaturas de trabajo tan elevadas que solo es viable utilizarlo con una solución de refrigeración líquida AIO de 360 mm, algo que no es nada habitual y que no cabe en cualquier PC.

La escalabilidad de núcleos y la relación de consumo y temperaturas de trabajo que ofrece la arquitectura Comet Lake-S queda muy por detrás de lo que hemos visto en Zen 2, de eso no hay duda alguna. Intel ha afinado y ha pulido tanto el proceso de 14 nm para conceder tantos plazos al proceso de 10 nm que se ha colocado a sí misma en una situación complicada. La salida está en su mano, y pasa por transicionar de una vez al proceso de 10 nm, algo que, por desgracia, no ocurrirá hasta 2021.

Todavía nos queda una generación más de procesadores en 14 nm, Rocket Lake-S, que será compatible con el socket LGA1200 y utilizará núcleos Willow Cove adaptados al proceso de 14 nm+++. Tendrán una configuración de 8 núcleos y 16 hilos, pero mejorarán el IPC de forma significativa, al menos en teoría. Su lanzamiento se espera para finales de 2020.



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