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Calle 310, donde los negocios nunca cerraron pese al Covid

Calle 310, donde los negocios nunca cerraron pese al Covid


Publicación:18-07-2020
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Hablamos de la calle 310, una vialidad con más de 120 pequeños negocios, establecidos y ambulantes

CIUDAD DE MÉXICO.- Son las 19:08 horas. Se anuncia desde Palacio Nacional un récord más en el número de personas contagiadas y de víctimas mortales por Covid-19. Las cifras son espeluznantes, similares a las de los peores días de la crisis sanitaria en Nueva York, Madrid o Lombardía. No obstante, a poco más de 10 kilómetros de ahí, las palabras, números y recomendaciones del gobierno son sólo sonido de ambiente. Ruido y siluetas que ornamentan las imágenes de decenas de personas que están aglomeradas alrededor del puesto de quesadillas de El güero, de la tienda de Mizraím, del local de taquitos de la esquina.
##ctrlnotapublicidadparrafo##El confinamiento no existió, como en muchos otros lugares de la Ciudad de México, en una de las principales calles de la colonia Nueva Atzacoalco, de la alcaldía Gustavo A. Madero. Hablamos de la calle 310, una vialidad con más de 120 pequeños negocios, establecidos y ambulantes, sin contar los que sólo se instalan los fines de semana.
En esa calle, al menos 100 establecimientos nunca cerraron.
Durante la etapa más dura de las restricciones sanitarias, Economía Hoy llevó a cabo 12 recorridos por dicha avenida en diferentes horarios y siempre hubo más de 100 negocios funcionando. En junio ya se abrían regularmente 105 locales, 87.5% de los existentes.
La Gustavo A. Madero es uno de los epicentros a nivel nacional de la emergencia sanitaria por el Covid-19. Al 22 de junio pasado, se confirmó que 5 mil 630 personas se habían contagiado en la alcaldía, 907 eran sospechosas de portar el virus y 890 habían perdido la vida.
No cerramos "por la necesidad", cuenta el propietario de la papelería más grande de la 310, quien prefiere no dar su nombre. Sin embargo, asegura que desde marzo sus ventas han bajado hasta 90%.
"Por cada 100 pesos que vendíamos antes, ahora sólo vendemos 10", afirma.
A pesar de que el pequeño empresario dice creer en la existencia del nuevo coronavirus y tiene una pequeña botella de alcohol en gel en la vitrina de su negocio, no usa cubrebocas ni cuida mantener una distancia de al menos metro y medio con sus clientes.
Asegura que la respuesta del gobierno federal ha sido bastante mala y que nunca se enteró de la existencia de los Créditos a la palabra ni de ningún otro programa de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador para reactivar la economía.
Una situación similar vivió Susana Martínez, dueña de una de las seis estéticas de la calle, quien dijo tener conocimiento de programas de apoyo a pequeños y medianos empresarios, pero nunca supo cómo acceder a ellos.
"Estuve tratando de conectarme para acceder al préstamo, porque se supone que tenía que hacerlo por Internet, pero nunca pude", recuerda. "Yo creo que un apoyo bien no se tuvo, nada más se nos pidió que cerráramos y ya", dice.
Desde hace más de dos meses, el gobierno, a través de la Secretaría de Economía, ha ofrecido conferencias todos los días para informar sobre los Créditos a la palabra para reactivar la economía, que hasta el momento han beneficiado a más de 200 mil empresarios, trabajadoras del hogar e independientes".
Asimismo la titular de la Secretaría de Bienestar, María Luisa Albores, ha presentado diariamente un reporte de las entregas de los programas sociales durante la epidemia.
Estas conferencias, programas y apoyos nunca llegaron a los oídos —ni a los bolsillos— de la mayoría de los comerciantes de la calle 310.
"Nosotros sí cerramos en marzo, abril y mayo, y ya en junio comenzamos a abrir. Ha sido un golpe duro económicamente porque nos vimos obligados a seguir pagando la renta del local", menciona la estilista en entrevista para Economía Hoy. Susana mantiene cerrado el cancel de su local, pero con un anuncio que da la bienvenida a sus clientes, cuenta con una jerga bañada en cloro "para que se limpien sus zapatos" y alcohol en gel en una mesita junto a la entrada de su negocio.
También usa cubrebocas y asegura que, en caso de tener varios clientes al mismo tiempo, no dejaría entrar a todos. "Yo no creía al principio en el coronavirus, pero he oído de personas cercanas que dicen que tienen y están en sus casas encerradas".
Asegura que, si en julio no obtiene ganancias en su estética, se verá obligada a cerrar definitivamente. Otro comercio que no ha cerrado ni un solo minuto, literalmente, es la lonchería Ojo de Agua, que ofrece tortas, hamburguesas, fruta, jugos y licuados las 24 horas.
"Lo que hicimos fue quitar las mesas y ofrecer la comida para llevar", comenta Jesús, trabajador del lugar, quien ha visto disminuidos drásticamente sus ingresos, puesto que, a pesar de no haber cerrado, "las ventas han bajado 75% u 80%".
La lonchería tampoco ha tramitado algún apoyo gubernamental y para cuidarse del viru, dice Jesús, se unta limón en el cuerpo: "Lo exprimo y me tallo en todos lados. Llego al local y me persigno con agua bendita, le echo al negocio y ya". Tampoco han cerrado sus puertas varios servicios mecánicos automotrices, entre ellos, Los Gordos, quienes aseguran que no lo hicieron "porque nadie nos dijo".
Sólo en la Ciudad de México, 88 mil 809 negocios han reportado que no volverán a abrir y que despedirán a más de un millón de personas tras las crisis económica y sanitaria, de acuerdo con la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope). Sin embargo, en la 310 todo sigue abierto.


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