Cultural Más Cultural


Errores de concepto y liderazgo, proyecto para Chapultepec

Errores de concepto y liderazgo, proyecto para Chapultepec


Publicación:06-11-2020
++--

Disiente del planteamiento, la conceptualización y el liderazgo.

CIUDAD DE MÉXICO.- El arquitecto José Castillo, quien durante años ha investigado en torno de la movilidad y el espacio público en Chapultepec, y que fue parte del colectivo Ciudad Futura que fundó Alberto Kalach —donde también estuvo Teodoro González de León—, es crítico del proyecto Chapultepec.
Disiente del planteamiento, la conceptualización y el liderazgo. Define ese proyecto como "un disparate y un despropósito absurdo que no corresponde con la agenda que este gobierno se ha planteado de 'primero los pobres' y de equidad".
Cofundador del despacho arq911 y uno de los impulsores de la recuperación del espacio del parque de la Hormiga que en 2002 se le ganó a Los Pinos, además de la apertura de áreas para peatones y ciclistas, Castillo (Ciudad de México, 1969) plantea en entrevista tres ejes desde los cuales argumenta por qué no cree en el proyecto de este gobierno para Chapultepec: los procesos, los presupuestos y la gobernanza.
De esto derivan preguntas y opiniones: ¿Cómo y por qué se entrega el proyecto a Gabriel Orozco?, ¿cuál es la competencia del artista para este proyecto?, ¿por qué la Secretaría de Cultura federal toma decisiones sobre un predio que es de competencia local?, ¿dónde están los estudios y diagnósticos que llevan a plantearse un proyecto de estas dimensiones?, ¿se está cumpliendo con aspectos de planeación y de presupuesto a la hora de asignar recursos?
En entrevista telefónica, José Castillo se pregunta cuál es la competencia de Gabriel Orozco para haber sido seleccionado para encabezar este proyecto, y dice: "Hay gente que confunde el escepticismo sobre el proyecto con una animosidad con Orozco, pero eso no es relevante. Yo no tengo ninguna animosidad hacia él. Lo que sí puedo opinar es que un proyecto complejo, de esta naturaleza, no puede estar liderado por una persona sin experiencia en este tipo de trabajos y que no está capacitada para conceptualizar el proyecto".
Esa situación —continúa Castillo— explica la resistencia casi absoluta del sector cultural al proyecto. Ligado a esto, abunda, este gobierno ha demostrado desinterés, falta de compromiso y de institucionalidad frente a las artes y las ciencias.
Las autoridades que toman las decisiones
Otro de los problemas que José Castillo señala en Chapultepec es el de las instituciones que encabezan las obras: "¿Quién tiene las facultades para decidir sobre el Bosque de Chapultepec?", interroga, y detalla: "El territorio demarcado de Chapultepec forma parte de la jurisdicción de la Secretaría de Medio Ambiente del gobierno local. Al parecer no existen elementos jurídicos para que la Secretaría de Cultura decida sobre el futuro del bosque de Chapultepec."
A lo anterior, Castillo añade que se ha desconocido o minimizado el lugar de organizaciones como el Consejo Rector Ciudadano del Bosque de Chapultepec y del Fideicomiso Probosque de Chapultepec.
Los diagnósticos y los estudios
A pesar de que no hay un diagnóstico integral del Bosque, advierte el arquitecto, nos encontramos con una convocatoria para concursar por proyectos como es el caso del Centro de Cultura Ambiental. "Antes de una convocatoria de concurso de arquitectura, tendría que existir un documento público que determinara el análisis costo-beneficio de un proyecto así, y en el contexto de un bosque, como es Chapultepec, tendríamos que preguntarnos por qué un museo con ese nombre rimbombante de Centro de Cultura Ambiental. ¿Qué es un centro de cultura ambiental? No hay una conceptualización de lo que es..."
El arquitecto asegura que es preocupante que en un año y medio no se haya presentado un documento serio, y que lo que hasta ahora se ha dado a conocer no es un plan maestro. "No lo es ni en procedimientos ni en formas ni en resultados... Lo primero que se esperaría es un diagnóstico... Pero no lo hay". Y concluye la entrevista: "No creo que como arquitectos, urbanistas, paisajistas pero sobre todo como ciudadanos debamos avalar formas de transformación del parque que le pueden hacer daño, no en los cuatro años que nos quedan de sexenio, sino en los siguientes 40 años".


« El Universal »