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Confinamientos Buscar la luz, que ahí nace la vida

Confinamientos Buscar la luz, que ahí nace la vida
Leonor Hochschild, artista plástica

Publicación:16-05-2020
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A petición del reportero Víctor Jesús González, la artista plástica mexicana nos comparte una crónica acerca de cómo ella está viviendo el actual confinamiento

México.— Yo como artista plástica estoy acostumbrada a trabajar todos los días; diario me voy a mi estudio por la mañana; sin embargo, con las medidas de aislamiento para frenar la pandemia por el COVID-19, cumpliré dos meses de quedarme en casa. Lo que hago es subir a la azotea de mi edificio y ahí pinto.

      Cuando me percaté de un confinamiento más prolongado, salí a comprar telas grandes y las preparé para poder pintar en ellas. Entonces, las he trabajado poco a poco; estoy bastante tranquila, pero considero que la situación es compleja; la sociedad mexicana, en general, está acatando las medidas sanitarias.

      Sin embargo, también existen personas que no cumplen las indicaciones y se ponen en peligro al hacer festejos y reuniones, porque así hay mayor posibilidad de contagio, el virus se propaga de manera más fácil y ponen en riesgo a todos; pero creo, somos más los que cumplimos las instrucciones de las instituciones sanitarias y así evitamos la pérdida innecesaria de vidas humanas.

      Estoy acostumbrada a trabajar sola, es decir, no me afecta tanto el aislamiento. Tengo años de pintar aislada en mi estudio; entonces mi proceso creativo y mi manera de trabajar sigue siendo exactamente la misma. Para mí, la soledad y el apartarme de las personas no lo considero como un problema.

      Desde las ocho de la mañana camino a la azotea, respiro profundo y me pongo a pintar. Me concentro en mis ideas, trato de que fluyan y se cristalicen los pensamientos; no se refleja, necesariamente, en una obra angustiada y triste, quizá por esta misma situación que no le tengo miedo al aislamiento.

      Artísticamente lo que hago es concentrarme para fluir; porque cuando yo pinto, tiendo a sumergirme en ese mundo poblado de colores, formas y  abstracción. Esa acción es como abrir una puerta a ese territorio para entrar, sentir y poder plasmar lo que veo... es una manera de abrazar al universo de los colores y de las formas.

      Cuando termino de pintar, estoy con mi marido en casa, como ahora. Lo que hacemos es estar juntos, acompañarnos; también nos hace compañía un perro, entonces pues nos repartimos la salida con el cachorro. Uno lo saca en la mañana y otro en la tarde, eso es una distracción; otra distracción es cuando salimos a comprar los alimentos.

      Tengo a mi hija que no vive en México y, gracias a las nuevas tecnologías, puedo hablar con ella todos los días. Hablo con mi madre para saber cómo está, con diferentes amigos y amigas para preguntarles cómo se van sintiendo. En la noche veo alguna película, avanzo en una lectura y antes de dormir me gusta observar cielo.

      Pienso que es indiscutible que la emergencia sanitaria afectará al mundo de las artes, porque todos estamos detenidos, en pausa. Teníamos exposiciones en México, en el extranjero, ferias... y todo está postergado; lo único que nos está salvando, en este sentido, es la creación.

      ¿Cómo se van a desarrollar las cosas? ¿Cuándo será el llamado para que podamos regresar a las calles? Está en el aire, la situación para los artistas es dura, fuerte, difícil. Pienso que debemos aprender a vivir en la circunstancia; me parece, debemos tener buena actitud y confianza para poder salir de esta emergencia, de lo contrario, si dejamos que los pensamientos negativos invadan nuestra mente, pues las cosas van a ponerse más oscuras... Yo los invito, en la medida de lo posible a buscar la luz, que ahí nace la vida.



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