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Catacumbas virtuales

Catacumbas virtuales
Así, el mundo en cuarentena nos ha regalado estas formas de turismo y conocimiento cultural que atestiguar desde casa.

Publicación:27-06-2020
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Los tiempos de pandemia —paradójicamente— han abierto la posibilidad de conocer sitios, museos, arte e historia del mundo entero

Los tiempos de pandemia —paradójicamente— han abierto la posibilidad de conocer sitios, museos, arte e historia del mundo entero. Algunos a los que tal vez ni siquiera viajando podríamos acceder, pero los recorridos virtuales nos traen estas experiencias increíbles hasta nuestro sillón favorito de confinamiento (todos ya tenemos uno), tal es el caso del recorrido virtual por las Catacumbas de París.

Esta mítica red de túneles y recintos que se extiende bajo el suelo de París a 20 metros de profundidad (unos cinco pisos) recibió sus primeros cadáveres a finales del siglo XVIII, entre 1785 y 1787, debido al exceso de restos humanos que tenían los pequeños cementerios parisinos después de mil años de fundada la ciudad. La visita en persona a este lugar es algo complicada, incómoda y sigue implicando cierto riesgo, pues aunque existen placas que indican bajo qué calle nos encontramos, con lo intrincado de su trazo y la gran extensión de estos túneles es fácil perderse.

Al dar click en www.catacombes.paris.fr/visite-virtuelle/, el visitante aparece en mitad de uno de los túneles, lo que provoca de inmediato una sensación de asombro y al mismo tiempo una oleada de inquietud, pues las imágenes de estos cinco túneles y cámaras son de una muy alta definición, lo que hace que la experiencia 360 grados sea bastante realista.

Desplazándonos de una a otra cámara llegamos a ver los osarios con su estética maravillosa y terrible y no en vano llegan a la mente todas las historias, leyendas y mitos que surgen de esas paredes y de las que varios investigadores aseguran tienen más de verdad que de ficción.

Una de las paredes que llamó mi atención es una en donde se encuentra un mural tallado sobre las piedras de cantera, estos relieves representan la fortaleza de Port Mahon, principal puerto en Menorca en donde el transportista apodado Beauséjour dedicó todo su tiempo libre durante cinco años a esculpir estas paredes de 1777 a 1782 después de haber estado preso en aquel fuerte por siete años.

Este pequeño pero totalmente recomendable recorrido virtual motiva a aprender y leer más sobre este lugar histórico cuya carga energética y mística perdura a través de los siglos con sus más de 6 millones de esqueletos, cada uno una historia desconocida. Los huesos fueron acomodados en forma de muralla con diseños complejos en donde se pueden ver algunas placas identificando la procedencia de los restos e incluso pequeños altares con epitafios en latín.

De los más de 300 kilómetros que abarcan las catacumbas, sólo una parte de unos 2 kilómetros se encuentra abierta al visitante; en revisiones históricas encontramos datos de que en algunos puntos se realizaban ritos satánicos, reuniones clandestinas, sacrificios y, por lo tanto, el paso ha quedado prohibido, sin embargo se dice que no hace mucho se descubrió una pequeña sala de cine en una de las cámaras mortuorias en donde se proyectaban películas gore y filmes de terror.

El grabado en la entrada de este inmenso mundo subterráneo reza:

"Deténte, este es el imperio de la muerte...", pero para los que buscan saber todo sobre este sitio les recomiendo entrar a www.catacombes.paris.fr.

Así, el mundo en cuarentena nos ha regalado estas formas de turismo y conocimiento cultural que atestiguar desde casa.

herles@escueladeescritoresdemexico.com



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