Cultural Literatura


La gente no lee poesía porque no quiere verse a sí misma: M. Villarreal


Publicación:27-11-2019
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Desde 1981 fue académica de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

 

 

[La poeta Minerva Margarita Villarreal, nació en Montemorelos, Nuevo León, el 5 de abril de 1957 y falleció el pasado 20 de noviembre tras 13 años de lucha contra un cáncer. La recordamos con sus propias palabras en un sentido homenaje que esta sección Cultural le brinda, amiga y poeta insustituible. ]

 

 

 

Minerva Margarita Villarreal fue merecedora de distinciones y reconocimientos en varias ocasiones. Entre ellos, los premios Sor Juana Inés de la Cruz 2010 por su poemario Tálamo (UANL / Ediciones Hiperión) y el Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2016 por Las maneras del agua (Fondo de Cultura Económica), todo un acercamiento al misterio de la comunicación divina:

 

Con grandísimo desatino

todo me daba vueltas.

Muy en alto

me observaba

postrada

dándome todo vueltas.

Ya el mundo nada dice

pues allá donde nadie ha pisado la luz

con ella doy vueltas

y resuenan en mí

las letras escondidas de su alfabeto.

¿Acaso dudas que vengo de la resurrección?

 

 

 

Vike / Un animal dentro de mí (Editorial An Alfa Beta, 2018) es un poema de largo aliento que literalmente deja sin aliento a través de una historia de abuso contada con la fuerza del verso:

 

El árbol resplandece

mientras un viento fresco

pasa entre las ramas.

 

 

 

Desde 1981 fue académica de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León. A partir de 2005 presidió la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, donde dirigió a su vez la colección de poesía “El Oro de los Tigres”.

      En alguna ocasión Minerva Margarita Villarreal, en una de sus numerosas fascinantes anécdotas, nos contó la forma en que pudo lograr el apoyo económico del rector de la UANL, José Antonio González Treviño, para la realización del proyecto literario antes referido (el de la colección poética de los Tigre): sabiendo de la afición del rector por el equipo Tigres de futbol (además de ser esta fiera la mascota emblema de la UANL), adjudicó sencillamente el nombre del conjunto futbolístico nuevoleonés a la serie bibliográfica.

 

 

 

El mundo espiritual

 

Minerva Margarita conversó varias veces con esta periodista sobre su obra. Estas son algunas de sus ideas literarias.

      ° Tálamo es el lecho nupcial, pero en un tálamo también hay un túmulo de consecuencias: una muerte, una despedida o un renacimiento a la vida. Esta apreciación se convirtió en un poema unitario o de largo aliento tras un ejercicio muy decidido de depuración, porque en un principio cada poema tenía su propio título, pero me di cuenta de que ganaban mucho más si se los quitaba e iba haciendo una especie de continuación poética. Entonces el fin último era que se hiciera un solo poema fragmentado, en que cada fragmento se pudiera leer autónomamente, no intitulado. Las ideas van construyendo el lenguaje.

      ° La literatura es un ejercicio muy crítico, enfático y riguroso de depuración en busca de la pureza, la cual se da a través de trabajar con lo inmaculado. Pero sabiendo que viene de una mácula. Tú naces cubierta de sangre y placenta. Y te tienen que limpiar de esa mezcla sanguinolenta que te envuelve. Mi idea del nacimiento de un poema es así: viene con esta mezcla de fisuras y uno busca que el fruto sea lo más limpio y puro posible. Yo respeto mucho las opiniones de todos los poetas, pero creo que la poesía proviene del mundo espiritual.

 

 

 

Apariencias

 

Minerva Margarita Villarreal perteneció al Sistema Nacional de Creadores de Arte y obtuvo el Premio Nacional Alfonso Reyes en 1990 por su poemario Pérdida. En su momento, la poeta habló de su relación con lo poético:

      ° Yo siempre relaciono la palabra “eterno” con “interno”. Generalmente le tenemos mucho miedo al mundo interior, porque el mundo exterior nos prepara para no vernos, no sentirnos, ni reconocernos. La poesía hace todo lo contrario. Muchas veces por eso la gente ya no lee poesía, porque no puede, o no quiere, verse a sí misma. Y ante el espejo, sólo ve su apariencia, no el fondo de su ser. Como decía la poeta portuguesa Sofía de Mello B. Andersen: la poesía implica y la prosa explica.

      ° Grandes poetas como Vallejo, Rilke o Dickinson están conectados con esa otra fuerza que es la divinidad. Y tú tienes que apelar a eso, porque este mundo no es nada más lo que parece que es.

      ° Los grandes poemas como “El Cantar de los Cantares”, “El libro de Job”, “El libro de los muertos” ahora forman parte de un legado religioso, que se convierten en oraciones… pero originalmente son poemas. Entonces, cuando un poema llega a ser tan vívido, tan representativo que, digamos, se encumbra dentro de una lengua es porque conecta lo exterior con lo interior, el aquí con el ahora, con lo del más allá y entonces el hoy es el mañana.

 

 

 

Sabiduría

 

° El amor como fuerza no tiene fronteras, uno las establece. Pero en ciertos momentos un poema no se objetiviza y ocurre entonces que el ser amado puede ser el padre o Dios o el marido o el amante o el hijo. Y es que la potencia del amor no necesariamente puede ser clasificable, así que la poesía debe tener los ojos y los sentidos abiertos para que esa fuerza, que en mi caso creo que me gobierna (es el Eros), se plasme así en mis poemas.

      ° Un artista tiene que ser el recipiente por donde atraviesa la fuerza de una verdad superior. Es decir, no es la verdad la que nos hace estar en el mundo sino va más allá de esta situación. Como poeta tienes la obligación de someterte a ese dictado, a esa fuerza, a ese vértigo que te atraviesa y finalmente, como eres recipiente, no te pertenece, tiene que salir para darse a otros.

      ° Aunque haya pocos lectores, o muy pocos escuchas, no importa. Porque la poesía no está en, ni depende de las fuerzas de, el mercado. Por fortuna estamos a salvo de eso los poetas.

      ° La poesía ocurrió desde pequeña. Siempre me sentí inclinada hacia la contemplación, a dejarme llevar por el rapto. Me encanta dejarme llevar por aquello que me captura, que me cautiva. Fácilmente quedo presa de una obra de arte, de un paisaje o de la cúpula de una iglesia. En casa de mis abuelos maternos leía a Oscar Wilde, y me di cuenta de que el Gigante egoísta y su forma de vida tenían mucho que ver con la casa de mis abuelos. Ese cuento me ayudó a ver mi propio mundo y a tener una idea de ese universo, porque lo maravilloso de la literatura es que te hace ver lo que de otra manera no ves. Porque la realidad no la vemos, la vivimos. Y lo que te hace verla es justamente el arte. Lo maravilloso de una narración es que te ayuda a verte en lo que estás leyendo, así como a ver a los tuyos. La literatura te otorga un saber sobre la vida.



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