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El legado de Carlos Alvarado


Publicación:20-01-2020
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Murió a los 68 años de edad.

 Carlos Alvarado fue un tecladista  icono del rock mexicano sobre todo en la vanguardia progresiva. Sus últimos años se los dedicó al Tianguis del Chopo como su director de actividades culturales. En esta conversación con José Xavier Návar, el productor discográfico de Chac Mool nos ofrece la pista completa de la trayectoria musical de la banda…

 

 México.- El músico Carlos Alvarado Perea, miembro de la legendaria banda de rock progresivo Chac Mool, murió la noche del pasado lunes 13 de enero. Prodigioso compositor que tenía la capacidad de tocar múltiples instrumentos y que contaba con un fino oído que le permitió incidir en varios proyectos musicales a lo largo de los años. En entrevista con Notimex, el periodista y productor José Xavier Návar nos hace un recuento de la trayectoria de Alvarado y de su papel en su banda y en el rock mexicano en general:

      Yo a Carlos Alvarado lo conocí en la Carpa Geodésica. Él tenía otro proyecto que se llamaba Vía Láctea y cuando los fui a ver tocar, intercambié telefonos con él. Al poco tiempo me llamó y me invitó a la presentación de otro grupo suyo: un tal Chac Mool. Por el nombre pensé que se trataba de algo folclórico, pero él me dijo que no, que era un grupo de rock. Acabé yendo porque a mí me encantaba ir a esos conciertos en lugares inusuales. Siempre cargaba una grabadora semiprofesional, y ese día acabé grabando el debut de Chac Mool.

      La banda apareció por primera vez en el año de 1979 y fue formada por Jorge Reyes, Armando Suárez, Mauricio Bieletto, Carlos Castro y Carlos Alvarado Perea. El productor de la banda acabaría siendo el mismo José Xavier Návar:

      En ese momento yo era el jefe de prensa de PolyGram y le pude mostrar la banda a varios ejecutivos de la disquera. Yo siempre les insistía que editáramos grupos de rock mexicanos. Al principio dudaban, pero les insistí tanto que acabaron cediendo. Me dijeron que sí lo podíamos hacer, pero que yo me encargara de todo. Yo no sabía ni qué era producir un disco en ese entonces, pero dije que sí. Luego fui con Paco Rosas, el ingeniero de audio, y le dije que nos habían dado luz verde. El disco lo grabamos entre dos y cuatro sesiones, por la noche, en los tiempos muertos del estudio. Entrábamos a las 10 u 11 de la noche y salíamos a las 6 de la mañana. Todo esto hubiera sido imposible si Carlos y yo no nos hubiéramos conocido ese día en la Carpa Geodésica.

 

 La maldición de Avándaro

 

El primer disco de Chac Mool se llamaría Nadie en especial (1980). Primera entrega discográfica de la banda de Carlos Alvarado y el debut como productor de José Xavier Návar:

      Ese primer disco se vendió muy bien. La portada, de hecho, la hice yo y está tomada de una película que se llama Humanoides del abismo. Hoy en día la veo y me parece como una especie de lechuga alien. Hicimos una presentación en el Teatro de la Ciudadela con todos los medios escritos porque en esa época no había ni Internet ni nada de eso. En ese entonces, ya cuando me convertí en el manager de Chac Mool, también llevaba la prensa de la Carpa Geodésica. Un día, platicando con el dueño, me externó que quería meter otras actividades que dieran más dinero. Eso, para que el artista que se presentara, no se fuera sin nada de paga, que había veces que no se les pagába ni para su pasaje. Yo entonces le propuse a Chac Mool para los viernes… y así se hizo. En cada uno de ellos atascamos el lugar. Los únicos que metían dinero a la Carpa eran una obra de teatro y Chac Mool. Luego le abrimos la puerta a otras bandas.

      ¿En esa época era difícil ser una banda de rock en México?

      Sí. La banda tocaba donde podía tocar, porque no había muchos espacios. Todavía se cargaba un poco con la maldición de Avándaro. El rock se tuvo que ir a los hoyos fonquis y esos espacios inusuales de la Ciudad de México.

      Y poco tiempo después llegó el momento de hacer otro disco...

      Sí, pero ya queríamos hacerlo de una manera diferente. En lugar de grabar en el estudio de PolyGram, que tenía una consola de ocho canales, le pedimos a la disquera el estudio de Los Baby’s, que tenía una de 32. Ese estudio estaba en Lomas Verdes y en ese momento era el más avanzado de América Latina. Como vendimos muy bien el primer disco, la disquera nos mandó a hablar este asunto con Chamín Correa [fallecido, curiosamente, un día despuésde la muerte de Carlos Alvarado: el deceso de Chamín Correa ocurre el pasado 14 de enero, en Cuernavaca, a los 90 años de edad], el AR. Pero así como era muy bueno para la guitarra, ¡era pésimo como ejecutivo! No es que fuera una gente que no supiera nada, pero cuando hablábamos de rock con él era como si nos comunicáramos en otro idioma. Para que te des una idea de cómo era la industria en ese entonces, una vez nos dijo:

      “¿Cuántos integrantes son en el grupo?

      “Son cinco ?respondí.

      “Él ya debía saber eso.

      “¿Y para qué quieren tantos canales?

      “Increíble. Ese era Chamín Correa. Son de esas cosas de las que no se hablan pero que sí pasaron”.

      Finalmente se hizo como quisieron: Chac Mool grabó su segundo disco de estudio bajo el apadrinamiento de su productor José Xavier Návar y las habilidades de Paco Rosas. Sueños de metal (1981) es una entrega que a pesar de mantenerse en la línea del rock progresivo que caracterizó a Nadie en especial, tuvo muchos más elementos nuevos en la producción como, por ejemplo, los instrumentos de viento y toda la orquestación de la que dispusieron. Ya como una banda bien establecida que no defraudaba a su disquera en el aspecto monetario, pudieron componer con más libertad y diversión. Mientras hacían este disco, Návar y la banda hicieron la titánica tarea de realizar otro disco al mismo tiempo, el cual llamaron Cintas en directo (1982), un álbum de piezas grabadas en vivo en el cual se puede escuchar una versión mucho más energética de canciones como “Un mundo feliz”.

 

Rockstars en Monterrey

 

En el año de 1984, Chac Mool daría un giro con su cuarto disco: Caricia digital, en el cual adoptarían un sonido fresco que molestaría a los seguidores más puristas de la banda pero que, sin duda, le abriría las puertas a públicos mucho más amplios. En este adoptaron el sonido clásico de la década de los ochenta y el único que lanzaron bajo el sello Warner, en el cual Návar había comenzado a trabajar y logró hacer que firmaran a la banda.

      Salió ese disco y se presentó muy bien por el país, pero hubo una en especial de la que me acuerdo muy bien: en la Plaza de Toros de Monterrey. Llevábamos el equipo básico, unos amplis microfoneádos muy precarios, pero sonamos muy bien. Eso fue para la graduación de una generación del Tecnológico de Monterrey. Nos contrataron para tocar y nos pagaron como unos 300,000 pesos, ¡que para esa época era una mega fortuna! Los promotores preguntaron si queríamos boletos de avión, a lo cual dijimos que no porque queríamos llevar a la prensa con nosotros. Y como hacer eso por aire iba a ser muy caro, decidimos llevarnos a los 17 periodistas que nos acompañaron por tren. Ya en Monterrey, los coches llegaron por nosotros con placas de Chac Mool y nos llevaron al hotel de más abolengo de Monterrey. Estábamos jugando a ser rockstars, pero en lugar de pedir chelas para el cattering, pedimos 75 litros de jugo de naranja. Al final fue un exitazo de concierto.

      ¿Diría que fue el más grande para la banda?

      El más grande e histórico. “Vestir de rojo” se convirtió en himno en esa gira. Me acuerdo que durante las grabaciones les propuse que cambiáramos un poco el sonido y funcionó muy bien. Mucha gente se enojó con nosotros alegando que habíamos traicionado nuestro sonido, pero con el paso de los años ya empezaron a decir que fue un disco que cambió la historia.

      Como productor y como banda, a veces hay que tomar riesgos, ¿no es así?

      Claro. Nos arriesgamos y pasó así.

 

Las grabaciones inéditas

 

Después del éxito de Caricia digital, la malicia de la industria musical fue jugando en contra de Chac Mool. El ingeniero de la banda, Paco Rosas, entró en un altercado con René León, presidente de Warner, después de que al segundo le sonara “demasiado roquero” un disco de Ricky Luis en el que Rosas trabajó. Esto terminó en una pelea fatal que acabó depositando a Chac Mool en la congeladora de la disquera. No se trató de una cuestión de talento ni habilidades, todo al final fue por mero orgullo, una cuestión que concluyó una carrera digna de reconocerse en la escena del rock mexicano. Cuando muere Paco Rosas, después de un infarto, Návar fue a hablar con René León para hacerlo entrar en razón, pero de poco sirvió. Chac Mool acabó pagando una deuda que no debía y el grupo feneció.

      ¿Después de eso que pasó con Carlos Alvarado y el resto de los integrantes?

      Jorge Reyes se fue a hacer sus proyectos de solista y nosotros, como grabábamos todo lo que hacíamos con Chac Mool, desde ensayos, pruebas de canto, hasta cualquier tipo de tocada, ahorita tenemos como 40 horas de puro material inédito. En eso estábamos trabajando Carlos y yo en el estudio 19 de Francisco Miranda. A lo mejor vamos a hacer uno o dos discos para probar, pero lo vamos a hacer de manera independiente. Estamos pensando algo como lo que hicimos en 2006 con la caja del 25 aniversario de la banda.

      ¿Cómo fue ese proyecto?

      Eso fue cuando las disqueras todavía eran llevadas por disqueros, ahora son puros bandidos, unos ladrones. ¡No se roban la disquera entera sólo porque no se la pueden llevar! Los ejecutivos de ahorita hasta se roban entre ellos mismos. La generación anterior sí te escuchaba un poco más. La idea de ese proyecto fue remasterizar toda la discografía de Chac Mool, digitalizarla, agregar canciones inéditas extra, con sus booklets y todo eso, y meterlo en una caja especial. Salió a un precio muy accesible para la gente y todo funcionó muy bien. Al principio Jorge Reyes no quería sacarlo porque no estaba muy convencido de los demos, pero yo le dije:

      “?Mira, Jorge, Charlie [Carlos Alvarado] está remasterizando todo y yo estoy haciendo todo lo que puedo. Pero como soy el productor ejecutivo y fui el productor del grupo, la caja va a salir por mis pistolas, si quieres. Si no, nos vamos a pelear.

      “Al final acabó cediendo. Creo que en total se vendieron como 8,000 cajas, y eso porque Carlos se aferró en ello”.

      ¿Entonces eso es más o menos lo que quieren hacer con este nuevo proyecto?

      Sí. Como ya te dije, grabábamos todo, absolutamente todo. Yo le había dicho a Carlos que tengo todas esas cintas en mi casa, son como 40. Todo lo vamos a llevar al Estudio 19 a digitalizarlo y luego lo vamos a organizar para sacarlo. Y Carlos fue el instigador de todas estas cosas.

      Para el 25 aniversario de la banda, además de la caja, también se lanzó un DVD producido por Tres Tristes Tigres (Enrique Quintero Mármol, Víctor Vallejo y Jaime Bárcenas). Se trata de un rockumental, el primer rockumental que se hizo, según Návar, con entrevistas a los miembros originales del grupo, en el que también opinan y dictan línea de lo que pasaba en los ochentas diversas personalidades. Además, incluye imágenes de varias presentaciones del grupo y de su concierto en el Teatro Helénico filmado por tres cámaras, un hecho insólito para la época.

 

 Pero era vegetariano

 

¿Cree que Chac Mool sin Carlos Alvarado hubiera sido lo que es?

      Para nada. Tampoco sin Jorge Reyes. Y, de hecho, todos los demás también ponían de su parte, Armando Suárez colaboró bien. Pero Jorge y Carlos eran músicos muy disciplinados. Carlos siempre fue un entusiasta. Tenía muchos proyectos alternos: tocaba con Decibel, su proyecto solista. Hizo muchos, muchos discos. Además él los vendía físicamente..

      Del rock mexicano, ¿cree que Chac Mool fue la banda más virtuosa musicalmente?

      Chac Mool sí era de avanzada y fue un parteaguas, le pese a quien le pese. Mucha gente no le da el valor real que merece, pero no era fácil lo que hacía. ¡Además Chac Mool lo hacían en vivo! Todos los integrantes tenían su rol, siempre estábamos de acuerdo los músicos, Paco Rosas y yo.

      Había un buen ambiente creativo…

      Siempre. Y eso que Paco era muy especial. Pero sin él hubiera sido imposible conseguir nuestro sonido. También había que esconder el arpa, porque Jorge la iba a querer tocar. Él quería meter todo. Cuando descubres el estudio de grabación y ves todas sus posibilidades, quieres hacer todo. Pero no se puede, ahí es donde yo los ponía en su lugar. Mientras funcionó el grupo y estuvimos todos unidos, fue muy padre, fueron experiencias únicas. A veces ibas a tocar y no tenías ni para el pasaje, pero todo estaba bien.

      Veo que reconoce el valor de todos por igual…

      Claro. Todos cooperaban en la medida de sus posibilidades y siempre hubo camaradería en ese sentido. Jorge luego tenía sus arranques, a veces quería ganar más que los demás. Pero Carlos, aparte de músico y compositor, fue un gran amigo. Siempre llegaba a su casa a comer y la cosa de gustos musicales la compartíamos también. Charlie dejó un legado enorme. Yo creo que ya mucho más que el de Jorge Reyes. Claro, siempre que muere alguien le encuentran virtudes…

      Pero él sí las tenía, ¿no es así?

      Claro. Obviamente tenía muchas cosas y era muy dedicado. Aunque era vegetariano ?dice mientras ríe?. Era muy desprendido, sobre todo, y por eso nos llevamos muy bien. Así era él, ese fue Carlos Alvarado.

      Vastísimas producciones nos deja en este mundo Carlos Alvarado Perea. Entre Chac Mool, Vía Láctea, trabajos con otras bandas, y como solista. Una sed musical insaciable que se trasladó también a su trabajo de promoción cultural en el Tianguis Cultural del Chopo, donde siempre buscó propuestas frescas que difundir. El impulsar distintos estilos de rock, en especial del progresivo, siempre fue una de sus tareas más entrañables. México pierde a uno de sus roqueros más importantes, sí, pero también a un promotor cultural notable.

 



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