¿Y si sí?

Lo que parecía broma era, en realidad, un diagnóstico.

En una de sus canciones más célebres, Chava Flores, el cronista musical de la Ciudad de México, lanzó la pregunta: "¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?", letra que sigue sonando y adquiriendo especial significado según el contexto de cada época.

Lo que parecía broma era, en realidad, un diagnóstico, ya que pocas frases describen mejor la mezcla de esperanza y escepticismo que nos caracteriza como pueblo.

La historia de México está llena de obstáculos convertidos en costumbre: la desigualdad, las crisis económicas, los privilegios solo para unas cuantas personas, la resistencia a la transformación.

Las frases sencillas poseen una fuerza extraordinaria cuando expresan un sentimiento colectivo, porque son la manera en que el pueblo comienza a creer en sí mismo. Quizá por ello el "¿Y si sí?", consigna nacida en el contexto del Mundial de Futbol 2026, logra despertar una emoción muy parecida.

Este Mundial nos ha regalado un episodio inédito. La Selección Mexicana concluyó la fase de grupos como líder absoluto, con paso perfecto y sin recibir un solo gol. Y alrededor de ese logro empezó a repetirse esa pregunta que, poco a poco, dejó de ser ocurrencia para convertirse en consigna nacional.

Hoy el "¿Y si sí?" recorre las calles, las redes sociales, las sobremesas y las conversaciones. ¿Y si esta vez la historia puede escribirse de otra manera? ¿Y si esta generación consigue lo que tantas otras anhelaron?

Lo interesante no es la frase en sí misma, sino el estado de ánimo que revela. Después de mucho tiempo, millones de mexicanas y mexicanos dejaron de pensar primero en las razones para fracasar y comenzaron a imaginar las posibilidades de triunfar.

La ilusión dejó de ser únicamente un acto de fe y comenzó a apoyarse en los resultados. Las derrotas anticipadas suelen ser producto del miedo, mientras que las victorias comienzan cuando alguien se atreve a creer que son posibles.

México aprendió esa lección más de una vez, por ejemplo, cuando millones decidieron impulsar un cambio de régimen; y hoy volvemos a recordarla frente a una Selección que compite sin complejos, y frente a un país que continúa transformándose con estabilidad económica, responsabilidad social y una visión de largo plazo, con el liderazgo de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo. Los sueños colectivos, ya sea en la política o en el futbol, empiezan exactamente de la misma manera: atreviéndonos a creer que sí se puede.