Vienen los aumentos

En efecto, como cada año, cita maléfica, el gobierno del estado aumenta el precio y las tarifas de los servicios

Como una profecía tenebrosa del Nostradamus de la colonia Terminal o una visión apocalíptica del payaso Platanito, las tarifas de los servicios públicos ya están aumentando y no tardan en dejarse sentir en toda su magnitud, para el exterminio de esperanzas de alivio de la mayor parte de la población de Nuevo León, particularmente los del Area Metropolitana.

En efecto, como cada año, cita maléfica, el gobierno del estado aumenta el precio y las tarifas de los servicios. De hecho el servicio de agua potable ya aumentó. Con éste sería un doble aumento, porque cuando no había agua hace meses, aumentaron las tarifas dizque para cuidar el agua

A Raymundo Uviña, un artista reconocido, vecino del centro de la ciudad, que pagaba por su recibo de agua 150 pesos, ahora le llegó por 2,890.00 pesos y eso que vive solo. La semana pasada una persona de la tercera edad denunció que su recibo le había llegado por 20 mil pesos, cundo pagaba 80 pesos en promedio. Y no digan las autoridades que es un error de dedo. O que el infalible algoritmo esta vez sí falló.

La electricidad, bueno, la electricidad es federal, pero seguramente aumentará, con eso de que entra en vigor el subsidio de invierno. Pero en lo correspondiente al estado las cosas se ponen color de hormiga, como dice el poeta Guillermo Gómez, porque anda buscando la forma de aplicar más y más impuestos. Y es que las líneas 4, 5 y 6 del metro están saliendo muy caras... y eso que todavía no empiezan. 

Y en el colmo de la conjetura colodial, todavía no llegan las nuevas unidades del transporte urbano para garantizar el servicio a los usuarios y ya el gobierno aumentó el precio del boleto. Habráse visto. Hijuesú. No hay producto y ya lo cobran. Ni en el peor de los mercados persas sucede eso. A cualquier comerciante celta ya lo hubieran quemado en leña verde si cobraba de más por un producto que no tenía. 

Pero estamos en Nuevo León con un gobierno que no haya la puerta... ni de entrada ni de salida. Más de 800 mil ciudadanos claman reclaman proclaman acciones benéficas del gobierno. Ante la alarmante inflación no hay medidas de apoyo al consumo familiar. Ante la crisis de inseguridad y proliferación de cárteles de la droga se gastan millones y millones de pesos en equipo pero no más, ante el abuso, la desaparición y asesinato de mujeres, hay una secretaría, un instituto, dos subsecretarías, y las mujeres siguen sufriendo.   

Se habla de un nuevo Nuevo León y de que se ha dejado atrás la vieja política. Pero los funcionarios, en particular los de más alto nivel, son unos déspotas, prepotentes, abusivos, quizá más que los de sexenios anteriores. Y no hay austeridad en el gasto público, al contrario, Martha Herrera, la secretaria favorita, adquirió con dinero de los contribuyentes una camioneta de casi 2 millones de pesos. Se habla de un gobierno incorruptible pero las adquisiciones, con licitación o sin ella, siempre causan polémica y dudas en su veracidad. El ejemplo es el precio de las placas de automóviles que se están cambiando.      

Ojalá que en la próxima navidad podamos comer cuando menos un buñuelo. Y claro, ir a misa.