Uso del celular a debate nacional

La Cuarta Transformación nos llama a regular el uso del celular con fines escolares y éticos para liberar a la educación de intereses mercantilistas

os foros convocados por la compañera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para dialogar y debatir sobre el uso de las herramientas tecnológicas entre niñas, niños y adolescentes, resultan necesarios y urgentes.

La tecnología configura cómo pensamos, nos relacionamos y aprendemos en esta era digital, siendo el teléfono celular una extensión de nuestra vida cotidiana, ya sea como computadora, videocámara, reproductor, grabadora, red social, mapa, agenda, medio de pago e inagotable fuente de información.

Esta transformación plantea una pregunta crucial ¿debe el aula, espacio de formación humana y social, adaptarse sin límites a esta dinámica digital

El uso de celulares en primarias, secundarias y preparatorias no sólo modifica la manera en que las y los estudiantes aprenden, sino también la forma como se relacionan con sus compañeros, sus docentes y su propia educación. Toda escuela, más que un espacio de consumo tecnológico, debe ser un entorno de convivencia que priorice el desarrollo cognitivo, emocional y social.

El celular, por sí mismo, no es un enemigo de la educación. De hecho, es una poderosa herramienta para fines didácticos bajo la guía docente y contextos controlados. Permite acceder a vastos conocimientos, promover la educación a distancia y fomentar habilidades tecnológicas. Sin embargo, su uso libre, sin control ni propósito pedagógico claro, se convierte en un distractor y fuente de dependencia que limita las capacidades de atención y concentración.

Esta práctica interrumpe el proceso de enseñanza-aprendizaje, reduce la retención de información, fragmenta la atención y genera un conocimiento superficial basado en la inmediatez y la búsqueda rápida en internet. En edades tempranasel uso prolongado de pantallas afecta el desarrollo neurológico y la exposición constante a estímulos audiovisuales de redes sociales y aplicacionesdisminuye la capacidad de autocontrol y autorregulación emocional.

El problema no radica únicamente en el tiempo que alumnas y alumnos dedican a sus dispositivosmóviles, ya que revisar mensajes mientras se escucha una clase o se hace una tarea no aumenta la productividad, sino que reduce la capacidad de concentración, crucial para los aprendizajessignificativos.

Alumnas y alumnos recuerdan menos, comprenden menos, desarrollan menor capacidad de pensamiento crítico y la dependencia emocional al celular desata síntomas de ansiedad, insomnio y dificultades para socializar cara a cara. 

Cada vez es más común observar a grupos de adolescentes juntos, pero aislados, cada uno mirando su pantalla. Esta desconexión interpersonal debilita la empatía, la comunicación y el sentido de comunidad que la escuela debe cultivar. Es el ´homo videns´ que Sartori advirtió en la sociedad que deja de pensar con palabras para comprender el mundo a través de imágenes.

Resultados del reciente estudio de la UNAM sobre "Uso de celulares inteligentes en estudiantes de preparatoria y su influencia en el rendimiento académico": 88% de los alumnos reconoció que siempre acuden con su aparato a la escuela, el 47% de ellos dijo que el uso de redes sociales en clase sí afecta "un poco", 12% señaló que" mucho", 2% aceptó que "muchísimo" y 39% dijo que "nada". En tanto, el 94% de los maestros consideró que no les afecta.

Para transformar la sociedad y formar seres humanos conscientes, críticos y comprometidos debemos actuar con responsabilidad, visualizar la educación como el centro del cambio social e ir más allá de prohibir el celular como una medida disciplinaria en la Nueva Escuela Mexicana

Las experiencias de Francia, Finlandia, Dinamarca, Países Bajos, Canadá y España, cuyos gobiernos restringieron los celulares en las aulas por razones pedagógicos y de salud para alumnos de 7 a 16 años de edad, deben servirnos no como una imposición autoritaria, sino como una decisión para devolverle sentido al acto de aprender juntos, sin oponerse a los avances tecnológicos.

El uso libre de celulares en las aulas vulnera el derecho a la educación, a la seguridad, a la salud y al libre desarrollo de la personalidad en condiciones adecuadas que consagra la Constitución Mexicana, la Ley General de Educación y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Si así lo reconocemos, la Cuarta Transformación nos llama a regular el uso del celular con fines escolares y éticos para liberar a la educación de intereses mercantilistas, tecnocráticos y desafiantes del IA, como un paso hacia una educación más humana para el pueblo, para la vida y para el futuro.