Un terrorista en la Presidencia

Para EU combatir el terrorismo es uno de los objetivos clave de su política exterior

La resolución conjunta que preparan el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos para otorgar a Biden “poderes de guerra” en contra de los cárteles mexicanos deja ver que el gobierno de López Obrador es considerado, por muchas razones, un grave asunto de seguridad para Washington.

El problema central reside en lo que declaró el exfiscal norteamericano William Barr: “El principal facilitador de los cárteles es AMLO. No está dispuesto a tomar medidas para desafiarlos. Los protege invocando constantemente la soberanía para impedir que Estados Unidos tome medidas”.

Este tipo de declaraciones más el debate que existe en el Congreso norteamericano para clasificar como terroristas a los traficantes de fentanilo y otras sustancias ilegales, muestran que Estados Unidos ya no está dispuesto a seguir tolerando la evidente complicidad entre el gobierno mexicano y el crimen organizado.

Desde esta óptica no solo los cárteles tendrían que ser considerados como terroristas, sino también el mismo gobierno mexicano y su presidente Andrés Manuel López Obrador.

Para Estados Unidos combatir el terrorismo es uno de los objetivos clave de su política exterior. Lo interesante es que lo define tanto como una batalla armada como ideológica en contra de aquellos países dogmáticos y dictatoriales donde no se respeta la democracia y la dignidad humana.

El régimen de la 4T cae perfectamente en la definición que los norteamericanos hacen del terrorismo: Los terroristas promueven la enajenación, culpan a los demás de su violencia, explotan la mentira, las teorías de conspiración y destruyen por medios violentos y arbitrarios los cimientos de la democracia.

La propuesta de colocar a México en la lista de países terroristas coincide con las críticas que ha hecho la prensa estadounidense en contra del Plan B de la reforma electoral de AMLO. Para el analista David Frum de la revista Atlantic López Obrador no solo es un autócrata sino alguien que al tratar de destruir la solidez y la autonomía del órgano electoral facilita la participación del crimen en los procesos electorales.

Para EU, México es un país donde los cárteles han alcanzado tal poder de fuego y poder político que no solo controlan regiones enteras con la fuerza de las armas sino que tienen las puertas abiertas para imponer al próximo Presidente de la República.

Dicho de otra forma: Las elecciones mexicanas que se llevarán a cabo en el 24 ya son consideradas como un asunto de alto riesgo para la seguridad hemisférica.

En la guía para combatir el terrorismo hay una parte final que dice: “No hacemos distinción entre aquellos que cometen actos de terrorismo y aquellos que apoyan o protegen terroristas

Es decir, Washington tendría que calificar como terroristas tanto a los narcos como a aquel que les manda “abrazos y no balazos” para que ayuden a su partido a mantenerse en el poder.

Exlegisladora