El pasado viernes fuimos testigos de un muy triste espectáculo protagonizado por un par de precandidatos a la gubernatura del estado. Un supuesto enfrentamiento cara a cara para, en teoría, rendir cuentas a la comunidad acerca de lo que se hace con nuestro dinero en el ámbito municipal.
Pero eso fue solo en teoría, en la realidad se trató de un claro ejemplo de cómo los políticos se las ingenian para evadir sus responsabilidades, para echar la culpa a otro, una clase de aquello que decía la canción "si te vienen a contar, cositas malas de mí, manda a todos a volar y diles que yo no fui... no, no, yo no fui".
Uno decía que gracias a él se había evitado un contrato de 30 años, aunque había tenido que dejarlo en 10 y se había ahorrado miles de millones de pesos, mientras que el otro aseguraba que no, que el mejor trato lo había hecho él desde el principio, pero que su sucesor no había sabido negociar, en fin.
La realidad es que ninguno pudo decir por qué había que hacer un contrato de esa magnitud y en esos términos cuando la generación de energía eléctrica es propia de la Comisión Federal de Electricidad y precisamente durante el sexenio federal anterior se eliminaron muchos de este tipo de proyectos de autogeneración, tanto así que Iberdrola, la empresa española del ramo, abandonó el país y vendió sus instalaciones a la propia CFE.
Aclaremos, el proyecto en teoría es un buen proyecto, en la práctica ya no lo es tanto, puesto que contraviene regulaciones federales que difícilmente se pueden obviar, o al menos lo hace con relación a la forma en que hoy están establecidas las leyes federales del ramo, así que, ¿por qué poner en marcha y mantener un proyecto no viable y que cuesta miles de millones de pesos, con o sin renegociación?
Siendo mal pensados la respuesta puede ser obvia, porque, como dice la sabiduría popular, "cuando hay obra, siempre sobra" y siempre hay alguien que recoge las sobras, que en estos casos suelen ser bastantes. Algo así como lo que se decía antes de que "en el bacheo está el ganeo".
Aunque también podemos pensar que en realidad la obra se realizó con la finalidad de, efectivamente, generar ahorros en los gastos municipales en electricidad, algo poco probable, pero supongamos que así fue.
Si la idea era generar ahorros, entonces ¿por qué mantener un proyecto cuando este comienza a mostrar que no será posible alcanzar el objetivo?, ¿por qué aferrarse a mantener un proyecto "realizado" por una empresa que ya falló en otras localidades? Y es ahí precisamente donde se presta a malas interpretaciones, a suspicacias.
Quizá sería conveniente que los dos personajes que se acusan hoy mutuamente de ser corruptos hagan públicos los contratos, los costos y los "ahorros" que lograron, que realicen efectivamente un ejercicio de rendición de cuentas y no un lavado de manos y cara como el realizado el pasado viernes.
Porque en ese tipo de ejercicios, en que gana quien logra copar las redes sociales y los medios de comunicación una vez pasado el evento, solamente se puede entender lo que dice la canción: "si te vienen a contar..."